El hombre que amaba los pueblos pequeños por José Luis Vázquez

El hombre que amaba los pueblos pequeños por José Luis Vázquez

Un hombre que amaba los pueblos pequeños y tranquilos

Brookline es un pueblo de poco más de 63 mil habitantes del condado de Norfolk, Massachusetts. En diciembre hace mucho frío, con temperaturas máximas de 8 grados que con frecuencia bajan de 0 grados.

El pasado lunes, día 15 de diciembre, por la noche, a eso de las 20 horas, algunos vecinos escucharon tres detonaciones y, otros, tres fuertes golpes, pero ninguno quiso salir fuera, sabiendo el frío que hacía, a pesar de que alguno sospechó que las detonaciones le habían sonado muy parecidas a tiros.

Cuando la policía llegó al lugar, encontraron tiroteado a  Nuno Loureiro, portugués, casado con Inés y padre de tres hijas. Lo trasladaron a un hospital de Boston donde falleció.

Todo esto ocurrió mientras la policía, por quinto día, buscaba al autor del tiroteo en la cercana universidad de Brown, en Rhode Island, que provocó la muerte de dos personas y heridas a ocho. La distancia entre uno y otro suceso es de 66 kilómetros. La policía se apresuró a desmentir que un acontecimiento estuviese relacionado con el otro.

Nuno Loureiro

Estos crímenes podrían acabar formando parte de la estadística de los 6000 asesinatos que cada año se quedan sin resolver en EEUU. La policía solo resuelve un 50% aproximadamente de los casos.

Pero hay una información que me llamó la atención en el caso de Nuno Loureiro. Según el periódico The Jerusalém Post, los servicios secretos israelíes están investigando la posible implicación de Irán en el crimen.

¿Quién era Nuno Loureiro?

El nombre completo es Nuno Filipe Gomes Loureiro, nacido en 1977, en Viseu, un pueblo de unos 58 mil habitantes en el norte de Portugal. Estudió, en el Instituto Superior Técnico de Lisboa, Engenharia Fisica Tecnológica. Se doctoró en el Imperial College London, de Londres.

Estuvo trabajando como investigador en un Instituto de fusión nuclear de Lisboa hasta el año 2016 en que se incorporó al MIT. Tenía 39 años.

El año 2024 fue nombrado para dirigir el Centro de Ciencias del Plasma y la Fusión del MIT, con 250 trabajadores.

Nuno Loureiro era un físico teórico que estaba implicado en varias líneas de investigación, como, por ejemplo: algoritmos de computación cuántica para simulación de física de plasma; formas de aprovechar la energía de fusión limpia como vía para enfrentar el cambio climático; desarrollo de la energía del futuro a través de la fusión nuclear, una fuente limpia, prácticamente ilimitada y sin contaminar, similar a como funciona el sol.

Fue varias veces distinguido por sus investigaciones.

Era un declarado proisraelí

Sobre su muerte violenta, no hay detenidos ni sospechosos, de momento.

En el Sol, las temperaturas extremas y la inmensa presión generada por las enormes fuerzas gravitatorias crean unas condiciones ideales para la fusión nuclear. Reproducir lo mismo en la Tierra, que carece de las fuerzas gravitatorias extremas de una estrella, mediante un reactor de fusión, implica asumir numerosos desafíos técnicos. El más importante de todos consiste en conservar a más de 100 millones de grados Celsius el plasma calentado de la fusión (gas dotado de carga y compuesto por iones y electrones libres en el que tiene lugar la reacción), recluyendo sus partículas en un campo magnético y manteniéndolas unidas durante un tiempo lo suficientemente prolongado para que tengan lugar reacciones y estas produzcan energía. Entender y validar las hipótesis actuales sobre cómo se comporta este plasma caliente de la fusión son algunas de las cuestiones fundamentales de las que se han de ocupar los científicos especializados en fusión, como hacía Nuno Loureiro, para algún día poder generar electricidad a partir de la fusión.

Hay numerosas investigaciones en varios países para desarrollar la tecnología de reactores de fusión nuclear. A nadie se le escapa la importancia del asunto y la trascendencia futura. Y, como en toda cuestión con implicaciones económicas, estratégicas y geopolíticas, tampoco se pueden obviar el cúmulo de intereses cruzados.

¿Fue Nuno víctima de las implicaciones de sus descubrimientos y avances?

 

19 de diciembre del 2025

José Luis Vázquez Arias

Acababa de escribir este artículo y de enviarlo para su publicación cuando me llegó la noticia de que habían encontrado al asesino. Se trata de Claudio Manuel Neves Valente, portugués, de la misma edad que Nuno Loureiro; de hecho, estudió con él en el Instituto Técnico de Lisboa del año 1995 al 2000.

La policía ha logrado establecer una secuencia de acontecimientos:

  • Claudio Neves Valente alquiló un almacén en Salem, New Hampshire
  • El 26 de noviembre se dio de alta en una habitación de un hotel en Boston
  • El 1 de diciembre, alquiló un coche Nissan Sentra y se dirigió a la universidad de Brown. Estudió el objetivo. Varios testigos lo vieron merodeando varios días.
  • El 13 de diciembre, en el auditorio de la universidad de Brown, disparó 40 veces y mató a dos jóvenes estudiantes de 18 y 19 años e hirió a varios más. Salió, marchó y cambió la matrícula al coche.
  • El 15 de diciembre, con nocturnidad y frío, asesinó a Nuno Loureiro.
  • El 16 de diciembre, en un almacén de New Hampshire se autoinfligió una herida de bala y acabó con su vida, eso dice la policía.

Claudio Neves lo tenía todo previsto, calculado y meditado, nada dejó al azar. Los asesinatos en la universidad de Brown parecen una maniobra de distracción para la policía. El objetivo era su antiguo compañero de estudios, Nuno Loureiro. La policía, con la ayuda de una persona que conocía y sospechaba de Claudio, encontró al asesino cuando llevaba dos días muerto, el jueves 18 de diciembre. Junto al cadáver había una bolsa, una cartera y dos armas de fuego.

La muerte de Claudio impide conocer los motivos que le impulsaron a tomarse tantas molestias para cometer estos crímenes. La secuencia de los acontecimientos es la que cuadra con un asesinato por encargo, donde se siembran pistas falsas y los que encargan el trabajo se cuidan de matar al ejecutor y que todo parezca un suicidio. Lo hemos visto antes.

Lo que es indefectible es que, con la muerte de Nuno Loureiro, Claudio les cortó la cabeza pensante a varios proyectos de investigación serios y prometedores sobre plasma y fusión en la búsqueda de una energía alternativa.

 

19 de diciembre del 2025

José Luis Vázquez Arias

Jose Luis Vázquez

Jose Luis Vázquez

Escritor

Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Central de Barcelona y cursó un máster en Dirección de Marketing en EADA.

Ha trabajado como directivo financiero y de logística en varias empresas de logística y alimentación.
Ha realizado numerosos viajes de aventura por los cinco continentes, ascendiendo montañas, conviviendo con tribus y cruzando ríos y mares.

Le encanta el cine, y los wésterns en particular.
Lector empedernido: novela, historia, ciencia y filosofía.
Cursó tres años de Narrativa y Novela en la prestigiosa Escola d’Escriptura del Ateneu de Barcelona.
Ha publicado dos libros: Clara y algo más, de cuentos, y La memoria en color, autobiográfico.
Barrabás el Sicario es su primera novela.

Entrevista

Redes neuronales

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

O pescador por José Luis Madrigal Mota

O pescador por José Luis Madrigal Mota

O pescador

Título: O pescador

José Luis Madrigal

José Luis Madrigal

Fotógrafo

José Luis Madrigal nació en Motilla, Cuenca

Avispa

ABC

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Valse de Moscoso por Pilar Braga Crespo

Valse de Moscoso por Pilar Braga Crespo

O Valse de Moscoso

Se queres que brille a lúa

pecha os ollos meu amore

que mentras os tes abertos

a lúa pensa que hai sole (bis)

ai a la la la la la la la

 

Seguir la parranda muchachos seguir

seguir la parranda dejar de durmir

dejar de durmir, dejar de durmir.

seguir la parranda muchachos seguir

 

Arrimeime ao pino verde

por ver si me consolaba

o pino como era verde

ao verme chorar choraba (bis)

ai a la la la la la la la

 

Vou a da la despedida

e non é pra me marchare

e pra lle dar o pandeiro

a quen non saiba tocare (bis)

ai a la la la la la la la

Pilar Braga Crespo

Pilar Braga Crespo

Pilar, mestra xubilada e ocupada

Historia de vida

Rumboia

Foliada de Nadela

Palmira

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

O pozo do Pego por Manuel Gulías Márquez

O pozo do Pego por Manuel Gulías Márquez

O pozo do Pego

Xosé Manuel Gulías Márquez

XX VIXÉSIMO CONTO

   DÍA DE SANTA JUSTINA E SAN MAXIMILIA

TERCEIRA FEIRA

    O POZO DO PEGO

Era un día do ano coma outro calquera na pequena aldea de Quintillan cando o avó ía paseando co neto polo camiño que mesmo pola beira acompaña ó rebulideiro río Umia cando aínda case non é tal, senón un pequeno regueiro.

O concello de Forcarei, asentado na Terra de Montes, é moi importante, posiblemente, en canto a paternidade acuífera –ou seguramente a maternidade-. Nel nacen os brincalleiros ríos Umia e o Lérez, non lonxe un do outro.

O raparigo acompañaba a seu avó tan só porque lle gustaba ir con el. Agradáballe observar como amañaba os muíños cando estaban estropeados ou simplemente ver como desmontaba e montaba as pezas dos para el tan complicados mecanismos para limpalos. Cando seu avó botaba o muíño a andar quedaba coa boca aberta mirando como cos xiros da moa tocaba a súa particular canción o tarabelo.

O avó de Pepiño tiña como profesión a de carpinteiro e por extensión, ó non haber ninguén por alí desa honrada profesión especializado nesta rama do oficio, era carpinteiro de muíños.

-Mira Pepe, aquí no máis profundo do pozo do Pego, a carón do muíño, hai un tesouro que aínda ninguén conseguíu dar con el –o avó de Pepiño sabe todos cantos contos e lendas se din pola comarca da Terra de Montes.

-E logo como non o conseguíu sacar ninguén avó, se está aí? –ó rapaz de sete anos estráñalle moito que se hai un tesouro no fondo aínda ninguén o sacara. Hai homes na aldea que incluso saben nadar.

-Hai moito, moito tempo, houbo xente que tentou facerse con el, pero algúns afogaron no intento e os que tiveron o propósito de collelo e non quedaron afogados no sitio nin o conseguiron sacar, dixeron que era un conto, que alí no fondo non había nada máis ca auga e lodo, tan só auga e lama.

-E ti intentáchelo algunha vez, avó?

-Eu non. Tiven intención de facelo algunhas veces cando era máis novo porque sei como sacalo, máis penseino ben e non o fixen. Máis tarde, dende que naciches, por algunas sinais que tiven, moi difíciles de explicar, deime conta de que ti eras a persoa que estaba predestinada a procurar o tesouro do fondo do pozo do Pego. Pero aínda non é para agora, tes que medrar outro pouco e ter algo máis de anos para poñerte mans á obra. Cando teñas dezaoito anos direiche a maneira de sacalo sen que corras perigo.

O pozo do Pego non é unha fochanca calquera no medio dunha corrente de auga, o pozo de Pego está feito escavado na rocha do fondo do río mercé a unha pequena fervenza que pouco a pouco a foi perforando. Na época en que paseaban avó e neto, a oquedade debía ter unha profundidade de catro ou cinco metros polo menos.

Os anos foron pasando e un polo outro non falaron máis da historia do tesouro no pozo do Pego.

Pero a principios dun verán, exactamente no día en que Pepe cumpríu os dezaoito anos –case non lle acordaba o conto-, seu avó como regalo reveloulle o tan gardado segredo de como conseguir sacar o tesouro do fondo do pozo do Pego.

-Tes que lanzar un soliño atado a un adival longo, coida que teña lonxitude dabondo para que o soliño chegue o fondo e ti poidas estar agarrando do outro extremo sen que vaia todo para a auga.

-E non terei que botar o xugo tamén, avó?-Pepe quérelle tomar o pelo a seu avó, xa non cre en contos de vellos.

-Non cho digo de bromas, ti faime caso e xa verás…

-Avó, eu cando era neno pensaba que iso podía ser verdade, pero agora xa teño idade para non crer nesas historias. Ademais, o soliño que me dis que bote é o que une a grade co xugo, ou non? E como está feito de madeira aboiará na auga do río, digo eu…

-É, é…, pero ti deixate de tonterías, lanza o soliño de punta e con forza cara o centro do pozo, xa verás como afonda. Cando chegue ó máis profundo do río, coa cadea da punta enganchará nunha grade que está alí depositada e atados a ela hai fantásticos tesouros de prata e ouro. Fai o que che digo…

Pepe non lle fixo caso ó vello, con dezaoito anos a cabeza cavila noutras cousas, para o único que valeu a historia do avó foi para que lla contara a catro amigos da súa idade que se riron con ela ata fartarse, o vello avó de Pepe non quedou en moi bo lugar.

Os anos pasaron. O avó de Pepe morreu de gastado e a Pepe tamén lle correron os anos. Estudiou e foi para a capital. Pasado un tempo, rematada a carreira, independizouse, casou e logo tivo un fillo varón e mais tarde unha nena.

Nunhas vacacións de verán foi coa familia a pasar uns días á casa da aldea. Quintillán, coa marcha dos xoves para a  capital en busca de traballo, xa case non era nin aldea.

Cando nunha ocasión ía Pepe co rapaz –a nena aínda non existía-, dando un paseo pola beira do río polo lugar onde se atopa o muíño e logo o pozo do Pego, veulle a cabeza outra vez a esquecida historia que lle contara seu avó.

-Manoliño –tal era o nome do rapaz- vouche contar un conto que me contou a min hai moitos anos teu bisavó.

E Pepe despois de moitos anos sen facelo, contoulle ó seu rapaz, que daquela tiña sete anos, o mesmo conto que seu avó lle tiña contado a el cando tiña máis ou menos a mesma idade.

O neno quedou encantado coa historia que seu pai lle relatou.

-Que fermosa historia. O bisavó debía ser un home moi listo.

-Era, era para o seu tempo un home espelido.

Ó día seguinte, recén ergueito da cama, Manoliño seguía cavilando no conto de seu bisavó. Despois do almorzo apresurouse en ir para o alpendre anexo á casa. Alí atopou un adival vello que con paciencia desempolvou e ó que atou un soliño que estaba alí gardado medio invadido pola podremia e que separou da vella grade xa chea de ferruxe.

muiño tradicional

O Muiño do Pego

Como seu pai andivese detrás súa para que o acompañara á tenda a comprar uns encargos que a nai de Manoliño lle fixo e non o atopaba, ó ver a porta aberta, ocorréuselle ir ó alpendre e alí o encontrou trafegando para ver se conseguía facer os utensilios necesarios poder sacar o tesouro.

-Pero Manoliño, o que che contei onte e só iso, un conto…

-Papá, por probar non se perde nada… Ti intentáchelo algunha  vez?

-Non…

-E logo?

-¡Ben! Poida que teñas razón e todo… Pero tes que me prometer que irás comigo, ti só non podes ir ó río.

-Prométocho. Imos los despois de comer?

-Se túa nai non nos manda facer algún tarballo podemos ir despois de comer…

Foi dito e feito. Ó acabar de comer colleron unha carretilla e, sen présa, Pepe acompañado de Manoliño transportou o adival e o soliño ata o pozo do Pego.

Chegados ó punto onde tiñan que actuar, seguiron as instruccións que o bisavó de Manoliño lle dera ó seu neto Pepe.

Manoliño miraba, claro está…, a idade del non permitía facer moito máis, podía ou enredar ou estorbar…

Pepe lanzou o soliño de punta con toda canta forza puido cara o medio do pozo e ante o seu asombro o pau afondou no río rapidamente levando tras de si ó vello adival que tiña amarrado polo extremo.

Cando Pepe notou que chegara ó fondo, porque o soliño xa non tiraba do adival, fixo a operación contraria, púxose a tirar da corda para sacala da auga.

Tanta era a resistencia que se lle opoñía coa forza do río, que o home case non era quen de sacar o adival amarrado ó soliño, ata que Manoliño lle prestou a súa axuda.

-Papá, por que non pasas o adival por riba desa póla e tiramos os dous cara abaixo?

-Tes razón fillo… tes razón.

Entre os dous, e con máis pena ca gloria, foron sacando pouco a pouco a corda do condenado  río.

Cando empezou a saír o soliño da auga, Pepe agarrouno e xa foi a cousa bastante máis doada.

No extremo da cadea que remata o soliño, viña atada unha grade tradicional de forma rectangular, traía enriba dela copas e pratos de ouro e de prata. Tamén algún peite e peinetas das que usan as mulleres para amarrar o pelo da cabeza.

Pai e fillo quedaron mudos e coa boca aberta coma se estiveran idos.

Cando xa tiveron toda a grade fóra do río, a carón deles, déronse conta de que os dentes que ten amarrados ó bastidor de madeira para surcar a terra eran de ouro puro.

Pepe tivo a zorrería de non comunicar o rescate da grade co tesouro a ninguén e moito menos á Facenda do goberno e Manoliño foi moi aleccionado para que tampouco o fixera. Orde que obedientemente cumpriu. Ninguén tiña que saber nada da súa aventura agás súa nai.

Pepe foi vendendo as pezas pouco a pouco en varias xoierías da capital do país.

Un día deixou o traballo, vendeu o piso onde vivía e mercou un amplio chalé con piscina cuberta, cambiou de coche, e comezou a vestir coma un dandi. Manoliño foi a unha boa universidade privada…

Como case sempre ocorre -tampouco se lle pode pedir máis-, tanto a facenda pública como os responsables dos organismos encargados de velar polo patrimonio non se enteraron de nada do sucedido, co que todos continuaron vivindo tan felices e contentos.

Pepe morreu de vello, e sendo inmensamente rico grazas ó gran tesouro que sacou do río Umia no pozo do Pego, moi preto do lugar de Quintillán, no concello de Forcarei.

Manoliño, xa Manolo, herdou…

Manolo Gulias Márquez

Manolo Gulias Márquez

Docente

Xosé Manuel Gulías Márquez naceu en Pontevedra en 1952, pero foi bautizado en Forcarei de onde eran seus pais. En 1983 aprobou as oposicións por ciencias logo fixo a especialidade de galego e daba as clases nesa lingua. O seu último destino levouno ao instituto onde estudou, é dicir ao Valle Inclán, non podía estar máis feliz xa que despois de case 20 anos non tivo que volver coller o coche. Neste instituto estivo 18 anos ata que con 65 xubilouse, porque xa tiña o tempo de servizo e xa tocaba. Colabora con nós relatando as súas viaxes.

Historia de vida

O cemiterio do monte Miau

A illa de tambo

O loro Bieito

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Pensamiento por Vicente Méndez González

Pensamiento por Vicente Méndez González

por Vicente Méndez

PENSAMIENTO.

      Pensamiento que caminas,

Entre el corazón y la mente

Que secas el corazón

Que calientas nuestra mente,

Fiebre que doblega los ánimos

Que siembra de desesperación los caminos.

Pensamiento que se calma,

Se aletarga escondido

Se renueva violento

Te asalta, te golpea, te deja aturdido

Te arranca y te sacude las entrañas

Se ríe de la esperanza

Pensamiento de lo vivido,

Caprichoso e  inconstante

Unas veces frío y distante,

Las más doloroso e inquietante,

Te adentras en los corazones

Los llenas de gemidos.

Pensamiento, pensamiento

Déjanos seguir nuestro camino

Triste, desconocido, del olvido,

Te lo ruego ¡Pensamiento! ¿Cesa?

Para qué pensamiento,

Recuerdos de lo vivido.

Vicente Méndez.

 

Vicente Méndez González

Vicente Méndez González

Poeta

Vicente Méndez González:  vive en Vigo, Pontevedra

Figura en la Guía Cultural de Artistas de Galicia. (Xunta de Galicia 2004)

Exposiciones: Colectiva Xuventude, Xunta de Galicia Universidade Popular de Vigo

OBRA:- Talla en Madera, Escultura, Pintura y Poesía. POESÍA:-Libro publicado.  Necesito un Nombre.

Colactánea Literatura e Artes—Raía Luso Española

COLABORACIONES:-Colectivas en varias editoriales,  en libros de Poesía.—Amarga Hiel, Mar de Nubes, Melodía de colores, Días de Sol, Vientos del Pasado, Tragedias Poéticas II, y Erotismo Poético III. Poetas Nocturnos III.

NOVELAS:– La Coleccionista de Clavos.

Publicadas. Qué Vida más extraña= Una Mala Historia. Los Gritos de los que se Creían Vivos y llevan años Muertos.

MICRO RELATOS.  Pluma, Tinta y Papel. NOVELA   El  Regreso a Valdecasas.       

El Faro

Mañana

Propiedad privada

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥