Poema para unha revolución por Xaime Toxo

Poema para unha revolución por Xaime Toxo

Nun onte que non chegou a ser hoxe,

nadaba, espido e sorrindo, polo zume

salgado das árbores que medran

nos soños dunha tarde en bicicleta,

houbera mareas de chuvia pola mañá

e a calor das voces celebrábano,

durante semanas non caera

unha pinga do ceo,

eu era, de xeito consciente,

tan variable como o tempo:

escuro, metamórfico, invisible, sonoro,

ollábanme de lonxe e saudábanme

con cordialidade adestrada de timidez compartida,

se chegara a perder as tarxetas de creto

ou as chaves, se incumprira unha cita

ou dixera o que pensaba,

non sería outro,

ocuparía o mesmo lugar na fila,

andaría baixo corda, de cadeira en cadeira,

como ese xogo en roda que sempre leva

ao mesmo sitio: a única maneira definida de ser

é obedecer, sentir como a chuvia empapa

os ollos de bágoas, estartelar con mirada

desenfocada á xente que pasa,

sen deixar de estar aí,

apreixado por corpos que esmagan

a caixa torácica do berro,

non sucedeu onte nin mañá,

está sucedendo agora mesmo,

o lume arde no facho e as noites

cabalgan no lombo de estar á espreita,

aquí, neste sitio, sempre no mesmo sitio,

na transparencia incorpórea de ollarme.

Xaime Domínguez Toxo

Xaime Domínguez Toxo

Escritor

 Bueu,  11 de Novembro de 1955.

Licenciado en Filosofía e Ciencias da Educación.

Presidente do Ateneo de Pontevedra dende o ano 2007.

 Ten publicado na editorial Xerais o libro de relatos AS PALABRAS QUE MOVE O MAR, polo servizo de publicacións da Deputación de Pontevedra conxuntamente co artista Antón Sobral ten publicado o CADERNO DE MAR, na editorial Ancoradouro o libro de relatos PROTEXER O INVISIBLE, na editorial Laiovento o poemario A CASA SEN NÓS. Conta no seu haber con distintos relatos e poemas publicados en libros colectivos, revistas e xornais.

 Premios:

  •  Premio Primeiro Certame Literario “O xadrez faise palabra” da ONCE, Madrid, ano 2000, co relato Escuro é o rostro da memoria.
  • Accésit do Premio Modesto R. Figueiredo no 2002.
  • Primeiro premio do Certame de relatos do Concello de Paradela no 2002.
  • Primeiro premio do Certame Manuel Murguía de narracións breves no 2004.
  • Accésit do Premio Modesto R. Figueiredo no 2011, por Eco da afasia.
  • Accésit no Certame Manuel Murguía de narracións breves do ano 2011 polo relato Unha viaxe de inverno.

 Pedagogo e mestre especialista en Cegueira e Baixa Visión. Forma parte do Equipo de Intervención Pedagóxica en Cegueira, Baixa Visión e Orientación Escolar da O.N.C.E. na provincia de Pontevedra.

O estrobo no tolete

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Polacos y rutenos por Luis Guereñu

Polacos y rutenos por Luis Guereñu

Polacos y rutenos

Luis López de Guereñu

La larga y profunda historia de Europa hace que se den fenómenos que han quedado en el olvido, al menos en parte y son cosa solo de especialistas. Entre el sureste de Polonia y el oeste de Ucrania, estados actuales, se encuentra el espacio geográfico de Galicia o Galitzia, según la grafía que usan unos y otros. En poder del imperio austriaco y luego austro-húngaro, varias comunidades han convivido, pero sobre todo polacos y rutenos, estos últimos una suerte de ucranianos aunque asimilados tardíamente a esta nacionalidad y con lengua propia (por lo tanto rasgos culturales propios). 

Cuando Stalin, Churchill y Roosevelt se reunieron en la población balnearia de Yalta en febrero de 1945, la guerra mundial ya estaba ganada para los aliados, aunque todavía morirían miles de europeos, asiáticos, africanos y de otros continentes. Al sur de la península de Crimea y al borde del mar Negro, en Yalta se acordó que se separase de Polonia un territorio de unos 177.000 km2 y se anexionase a la Unión Soviética. Los once millones de habitantes que tenía ese territorio al comenzar la II guerra mundial, según Jedrzej Giertych, hablaban lenguas distintas: más de cuatro millones polaco, cuatro millones ruteno, más de un millón bielorruso, un millón hebreo, ochocientos mil polesio (un dialecto ucraniano), ciento treinta mil ruso, ochenta y cuatro mil lituano, ochenta mil alemán y treinta y cinco mil checo. Más de seis millones eran católicos de rito latino y casi tres millones católicos de rito griego, casi cuatro millones ortodoxos griegos, más de un millón judíos, cien mil protestantes y ochenta mil que profesaban diferentes tipos de religión (musulmanes entre otros). Casi no se puede pedir mayor complejidad para un territorio relativamente pequeño.

Para el que conozca mínimamente la historia de Polonia como estado y de los polacos como pueblo, lo ocurrido en Yalta no debe extrañar, pues Polonia ha sido objeto de reparto entre las potencias vecinas en repetidas ocasiones, sobre todo en la segunda mitad del siglo XVIII. Por lo que respecta a la Conferencia de Yalta, Galitzia oriental fue incorporada a la Ucrania soviética y la occidental a Polonia. 

Galitzia, si nos remontamos a la edad media, había pertenecido a la monarquía polaca desde mediados del siglo XIV, aunque poco después pasó a poder de los húngaros para volver a Polonia. Esta inestabilidad se debe a la extinción de la dinastía que gobernaba Galitzia, lo que hizo que unos y otros se la disputasen, pero la mayoría de población polaca inclinó a favor de Polonia aquel territorio. Ya entonces estaba poblado por polacos, rutenos, ucranianos no rutenos, judíos y alemanes.

Cuando terminó la primera guerra mundial se produjo una guerra en Galitzia entre los partidarios de Polonia y un movimiento separatista ruteno, que se desarrolló entre los años 1918 y 1919, aunque según algunos autores estos nacionalistas contaron con apoyo internacional. A las autoridades del vencido imperio Austro-Húngaro les interesaba debilitar al reciente estado soviético y a Polonia, que se beneficiaría de una parte de territorio antes bajo soberanía austríaca, aunque con un cierto grado de autonomía. Un comité separatista, liberado del poder austríaco, proclamó la independencia de la “República de Ucrania occidental”, patria de los rutenos. Parece ser que Lloyd George, liberal en materia ideológica, primer ministro británico en el momento, apoyó a los separatistas; puede que porque como galés había apoyado a los nacionalistas de su país contra el centralismo londinense, pero también influiría la intención de debilitar a la que pronto se llamaría Unión Soviética.

Algunas ciudades jugaron un importante papel por su relevancia cultural, política o por haber sido centro de decisiones. Lwów era la capital de Galitzia con su universidad, que pasó por vicisitudes derivadas de la conflictividad en la región. Sufrió mucho durante la primera guerra mundial y su reconstrucción a partir de 1918 coincidió con el intento secesionista ruteno. Cracovia fue centro de la identidad polaca al recobrar los polacos su independencia tras la ocupación rusa desde 1815. Shitomir, por cuanto en 1918 se estableció allí la capital provisional de la República Socialista Soviética de Ucrania, al noroeste del país.

mapa Europa

Contra el separatismo se levantó la ciudad de Lwów a comienzos de noviembre de 1918, acaudillada por Czeslaw Maczynski, que como antiguo militar del imperio austró-húngaro tenía experiencia militar, pero en las operaciones no intervino autoridad polaca alguna, ya que Polonia no era todavía independiente. La ciudad había sido sitiada por los separatistas rutenos. Mientras tanto, Cracovia había sido liberada del poder austríaco y poco después lo fue Lublin; Varsovia fue liberada de los alemanes en noviembre y Poznan en diciembre. Wilno no fue liberada hasta abril de 1919, pero con el tiempo Lwów recibió ayuda de otras regiones polacas, lo mismo que ocurrió con ucranianos que apoyaron a los rutenos. En la primavera de dicho año toda la Galitzia oriental fue conquistada por Polonia y las fuerzas militares rutenas y ucranianas fueron desplazadas a la Ucrania dependiente de Rusia.

Esto no fue todo, ya que a la victoria militar siguió la lucha diplomática. Se opuso a que Polonia tuviese la soberanía sobre Galitzia oriental Gran Bretaña, pero dicha soberanía fue reconocida por la Sociedad de Naciones en marzo de 1923. En realidad había muchos polacos en el país consecuencia de migraciones a lo largo de los siglos, sin perjuicio de que, como se ha dicho más arriba, también hubiera rutenos, ucranianos no rutenos y miembros de otros colectivos nacionales y/o religiosos. De todas formas el movimiento ruteno y sus aspiraciones nacionalistas existían desde los movimientos liberales del siglo XIX, particularmente desde 1848, que realizó sus actividades, de muy corto alcance, dentro del imperio Austro-Húngaro.

Habrá que esperar a la ocupación alemana de 1939, que colmó el vaso de la paciencia de los gobiernos británico y francés, para que Polonia volviese a ser ocupada militarmente por nazis y soviéticos, como si el tiempo no hubiese transcurrido: los nazis unieron Prusia oriental a Prusia occidental y Stalin se comportó como el zar Alejandro I en 1815. La liberación de Polonia tras la segunda guerra mundial desplazó su territorio hacia el oeste, pero Galitzia quedaría definitivamente dividida en dos soberanías como muestra el mapa de arriba y de acuerdo con lo decidido -o impuesto por Stalin- en la Conferencia de Yalta.

Jose Luis López de Guereñ

Jose Luis López de Guereñ

Puesto

Jose Luis naceu en Vigo en 1951. Pasou os primeiros anos da súa vida na provincia de Salamanca, incluida a capital, regresando cando tiña 10 anos a Galicia. Realizou o bacharelato no Instituto Valle Inclán de Pontevedra. Estudiou Maxisterio e licenciouse en Xeografía e Historia, especialidade en Historia do Arte, na Universidade de Santiago de Compostela en 1975. Foi profesor no IES Valle Inclán e na Escola Pública de Adultos (EPA) de Pontevedra e no IES de Poio (Pontevedra). Ten un blog onde publica regularmente os seus artigos 

Obras: Historia de Pontevedra (1996, xunto a Antonio de la Peña Santos e Juan Juega Puig)

Historia de vida

Aceite Andalusí

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

SANTI PLAYS GUITAR de Ramón Caride

SANTI PLAYS GUITAR de Ramón Caride

Tocaba como nunca. Era a súa gran noite, a do seu aniversario. Talmente como a noite inaugural que abrise unha nova era. Endexamais experimentara antes unha euforia semellante riba dun escenario. Sentiu que toda a súa vida agardara este momento. Santi Soul estaba de volta cunha forza inaudita. Sen dúbidas nin vacilacións. Coa seguridade de saber o que quería, quen era, e o que os seus seguidores esperaban esta noite del. Repasou toda a súa carreira, sen deixar ningún tema fóra, nin as cancións coñecidas nin as malditas. Estremecía escoitar pezas como Ruído mental, Moscas de estrea, A curmá do baixo ou Puto flasback. As cantigas, feitas de rabia e sentimento, non perderan actualidade ningunha co paso dos anos, ao contrario. Santi Soul reviviu as pegadas que fora deixando no ronsel do seu itinerario; un camiño coutado, de verbas iradas e notas distorsionadas, que os cambios tecnolóxicos e as decisións gobernamentais interrumpiran catro décadas antes, de xeito brusco e previsíbel. Cantaba e pulsaba as cordas da súa vella Fender descunchada gozando de cada inflexión da voz, de cada pulsación, de cada fricción da puga contra as cordas tensas da guitarra, como se fose a reencarnación do mesmo Hendrix.

A electricidade estaba nas xemas dos seus dedos, atravesáballe o corpo todo. Unha enerxía especial subía do granito do pavimento, chegaba á súa gorxa e inflamaba o ar, verténdose nun auditorio enfebrecido. Ou se cadra era só a emoción dun día tan sinalado, pero non. Era algo especial, irrepetíbel, unha noite como non habería outra na historia do mundo. A súa banda de gala, os que sobreviran aos anos silandeiros, os que venderan os instrumentos en poxas para coleccionistas, os que se reciclaran coma historiadores da arte, os novos seaeiros, un público que agardaba esta velada contando os días.

     Cumpría setenta anos. Tocaba con público presencial, por vez primeira en trinta anos. Tocaba coma se ardese cun lume interior xamais apagado. Tocaba e cantaba coma se fose o espírito vivo de todos os músicos, os comediantes, os xograres, os poetas que o precederan desde a noite dos tempos. Santi Soul era todo iso esta noite, sen deixar de ser el mesmo. E nunca tanto foi el mesmo. As horas corrían e por terminar apagaron. O artista choraba de pura emoción, esgotado. O seu público, co corazón sobrecollido abandonaba o recinto, coas mans doridas de aplaudir.

Estamos no ano 2073. A esperanza de vida no planeta Terra supera os setenta anos, e mesmo acada os cen de ordinario, pero non para os artistas. Os artistas saen da norma, e presentan anomalías. Hai que lles dar de comer á parte. O común dos humanos superou innúmeros problemas de saúde, ambientais e de toda caste, e vive doadamente, sen lle buscar as tripas á máquina. A intelixencia artificial global, a verdadeira autoridade que goberna este mundo, decidiu tolerar os artistas novos, deixalos facer no furor creativo da súa primeira xuventude, mais pasada esta non liberalos de traballos rutineiros, e telos en cintura, até que acaden a idade de retiro laboral. Cando esta chega todos os artistas, que aínda conserven azos nesa altura, poden reverdecer os seus loureiros nunha fermosa noite, á vez de apoteose e de despedida. Ao seu remate, deben optar entre as dúas posibilidades reservadas para eles.

Isto acontece ao cumpriren setenta anos, idade na que eses raros temperamentos comezan a dar, estatisticamente, á sociedade que os tolera, un gran número de problemas. Das dúas cousas a elixir, alternativa pola que optou Santiago Cousido, Santi Soul de nome artístico, é a de emigrar ao planeta Marte, onde unha colonia humana pioneira se bate contra un medio hostil. Con esta idade, sete décadas no lombo, só unha terceira parte dos pasaxeiros sobreviven á viaxe; pero en compensación, caso de chegaren a Marte en condicións, poden adicarse á arte sen restricción ningunha, en compaña de espíritos tan creativos e anómalos coma os seus. A intelixencia omnisapiente matou así dous paxaros dun tiro: librarse de espécimes estraños, antes de que envellezan e confundan de máis e, ao tempo, repoboar o afastado planeta vermello. A outra única alternativa para os artistas, cumprido o aniversario sinalado, é o suicidio voluntario. Mais poucos elixen esta segunda posibilidade.

Ramón Caride Ogando

Ramón Caride Ogando

Profesor de Bioloxía, escritor

Ramón Caride Ogando naceu en Cea, Galicia, en 1957. Estudou Bioloxía na Universidade de Santiago de Compostela e  traballou como profesor de secundaria. É un prolífico escritor que cultivou diversos xéneros como a poesía, a narrativa para nenos e adultos e o ensaio. Escribe en galego, e a súa primeira obra narrativa publicouse en 1990, “Os ollos da noite. Algunhas das súas obras traducíronse ao castelán como Perigo vertical, O futuro roubado, Ameaza na Antártida ou O frío azul. Pola súa produción de literatura infantil e xuvenil, o autor galego foi recoñecido co Premio Merlín. Tamén se fixo con premios como “Risco ou Café Dublín”, polas súas novelas. É un dos fundadores da revista A Santa Compaña de Cambados(segunda época) e colaborou como columnista en El Mundo, Faro de Vigo ou O Correo Galego.

“No 2017 xubilouse do ensino formal, da escrita por agora aínda non”

Realismo socialista

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Hipócritas por José Luis Vázquez

Hipócritas por José Luis Vázquez

El Ascetismo fue uno de los primeros movimientos cristianos. Cuajó en Siria y Egipto, como una necesidad de romper con el estilo de vida Mediterráneo. Como dice Peter Brown  en su excelente “El Mundo de la Antigüedad Tardía”: “El atractivo y la importancia del ascetismo, que se esparció con rapidez por el mundo romano en el siglo IV, radicaba precisamente en esto: era un grupo de personas desplazadas, con un estilo propio, que afirmaban haber comenzado de nuevo la vida”.

Gabriel “El Ascético”, vive, apartado del resto de monjes, en un monasterio, dedicado a esculpir una escultura. Lleva una vida de privaciones, sin apenas comer, mientras los otros monjes, encabezados por el abad, se dedican a comer, beber y saciarse.

Para presentar en público la escultura acabada, el abad convoca a todos: la nobleza, la Iglesia, el ejército, los artesanos y al pueblo, cada uno bajo su palio. Al destapar la escultura, aparece una joven desnuda. Gritos, rabia, frustración y una variedad de emociones negativas se apoderan de todos los presentes que se abalanzan sobre Gabriel. Un soldado le clava una lanza en el costado. Destruyen la estatua.

hypócrates

Solo dos mujeres no participan en el escarnio y el martirio: una monja enamorada del Asceta y una mujer del pueblo.

En 1915: una iglesia y un cura en ella dando un sermón sobre los hipócritas. El cura tiene la misma fisonomía que el Asceta. Nadie presta atención a sus palabras: ni los ricos, ni los pobres, ni los políticos, … Acabada la ceremonia algunos acuden a felicitarle por su sermón. Todos abandonan la iglesia, salvo dos mujeres: una de ellas forma parte del coro y esta enamorada del cura, la otra es una mujer del pueblo que asistió a la misa.

El cura ve en un periódico un reportaje sobre una virgen desnuda. Y sueña.

Sale de la iglesia y sube por una cuesta, le siguen las dos mujeres. Otras lo intentan, pero desisten por el esfuerzo o por otras prioridades. La mujer del pueblo abandona a mitad de camino, la otra, casi en la cumbre, pide al cura que le de la mano para subir, pero el avanza y se encuentra con la puerta de la verdad. Se abre y entra, dentro encuentra a una mujer desnuda que lo invita a conocer la Verdad.  Van a ver al partido Mi Plataforma Honestidad, presidido por un corrupto, después van a ver a una pareja de enamorados, a un grupo de jóvenes y a una familia. La Verdad le enseña, utilizando un espejo, cual es la vida real que llevan esas gentes: todos son hipócritas.

Las dos mujeres que se habían quedado en la iglesia se acercan al cura al verlo inmóvil en una silla. Llaman a los feligreses que esperan fuera de la iglesia y comprueban que el cura a muerto.

Esta es la sinopsis de la película “Hypocrites”, muda, del año 1915, escrita, dirigida y producida por Lois Weber.

Una película en la que se utilizaron el montaje paralelo y la doble exposición. Aparece un desnudo integral de mujer durante toda la última parte: es la Verdad.

Lois Weber parece querer decirnos que pocas cosas habían cambiado en 1915 (primera guerra mundial), respecto a la época en que aparecieron los ascetas, los primeros mártires.

Una película que escandalizó en su época y que da mucho en lo que pensar todavía.

 

Lois Weber, nació en 1881 y murió con 58 años. De niña, en Pennsylvania, fue una notable pianista.

En New York vivió pobremente intentando abrirse paso como cantante.

A los 24 años la contrataron como actriz en la Gaumont Film Company. Al año siguiente se casó con su director, Phillips Smalley. 

Rodó su primera película en 1914, cuando tenía 33 años: “El mercader de Venecia”. La primera mujer en dirigir un largometraje.

Al año siguiente, rodó “Hypocrites

Lois Webwe
El mercader de Venecia
Hypócrates

Después vendrían muchas más, como, por ejemplo: “¿Where are my children?” (sobre el aborto y el control de la natalidad), “The people vs. John Doe” (sobre la pena de muerte) y “Hop, the Devil’s Brew” (sobre el alcoholismo y la drogadicción)

En 1916 era la directora mejor pagada de Universal Studios. Al año siguiente formó su propia productora.

John Ford trabajó como su ayudante. 

Where are my children
the people
Hop, the Devil’s Brew”

En 1921, con 40 años, le ocurrieron unas cuantas cosas y no todas buenas. Filmó “The Blot”, que fue un gran éxito para Paramount. Perdió su productora. Se divorció de Smalley, después de 15 años de matrimonio. Sufrió una crisis nerviosa.

Cinco años después de su divorcio, se volvió a casar con Harry Grantz, siete años más joven que ella. Duraron 9 años juntos. En 1935 se divorciaron.

En 1934 logró rodar la que sería su última película “White Heat”. A partir de ese momento solo consiguió que la dejaran ser supervisora de guiones para la Universal.

En 1939 murió de una enfermedad gástrica, sin descendencia y arruinada. Ese mismo año murió Phillips Smalley, el que había sido su primer marido.

The Bot
White Heat

Hasta 2020, en 89 ediciones, sólo cuatro mujeres habían sido nominadas a mejor director del Oscar y sólo una lo había ganado. Las dos últimas ediciones han sido dos mujeres las ganadoras: Chloé Zhao y Jane Campion. Antes, en 2010, la ganadora fue Katheryn Bigelow.   

En la historia del cine Alice Guy y Lois Weber fueron las primeras en ponerse al mando de un rodaje. 

Lois Weber actuó por primera vez en el cine para un corto que rodó Herbert Blaché, marido de Alice Guy. 

Las mujeres también saben contar historias, saben filmarlas y, muchas veces, tienen cosas que decir y contar con una perspectiva y una enjundia que los amantes del cine no podemos dejar de valorar y ponderar adecuadamente. El cine parece que comienza a tener nombre de mujer y no esta demás recordar quienes fueron sus precursoras.

No seamos hipócritas: ellas también saben.

Lois weber
Jose Luis Vázquez

Jose Luis Vázquez

Escritor

Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Central de Barcelona y cursó un máster en Dirección de Marketing en EADA.

Ha trabajado como directivo financiero y de logística en varias empresas de logística y alimentación.
Ha realizado numerosos viajes de aventura por los cinco continentes, ascendiendo montañas, conviviendo con tribus y cruzando ríos y mares.

Le encanta el cine, y los wésterns en particular.
Lector empedernido: novela, historia, ciencia y filosofía.
Cursó tres años de Narrativa y Novela en la prestigiosa Escola d’Escriptura del Ateneu de Barcelona.
Ha publicado dos libros: Clara y algo más, de cuentos, y La memoria en color, autobiográfico.
Barrabás el Sicario es su primera novela.

El cine en blanco y negro

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Mario Orxales na miña lembranza por Xosé Manuel Beiras Torrado

Mario Orxales na miña lembranza por Xosé Manuel Beiras Torrado

Cando morreu Mario Orjales decontado soubemos que debiamos facerlle unha homenaxe de recordo e que nesa homenaxe debería ter voz principal Xosé Manuel Beiras Torrado. Por tantas e tantas cousas que sería longuísimo de relatar; mais, e por riba de todo, pola irmande que mantiveran como bandeira ao logo da súa vida. A irmandade como cerna da lealdade e a lealdade como alicerce de compromiso co Pais. Beiras sumouse ao acto de homenaxe no Espazo Nemonon o 7 de agosto do 2020 xunto con César Cunqueiro, Guillermo Corral e Mario Orjales, neto do homenaxeado e que tiña o encargo de declamar a Letanía de Galicia de Uxio Novoneira para pechar o acto. En contra do que é habitual Beiras traía escrita a súa intervención, esta que agora podedes ler grazas a este esforzo editorial de divulgación on line que realiza o grupo Devellabella. Desde o Ateneo de Pontevedra queremos agradecerlle a Beiras a autorización que nos concedeu de dar a coñecer esta intervención súa, coidamos que brillante e cargada de emoción histórica, e ás compañeiras e compañeiros Devellabella por darnos acollida na súa publicación. Vento na velas e avante toda. Ateneo de Pontevedra.

     Si, Orxales. Cando nos coñecimos, hai só sesenta anos, dixérame que na súa terra chamábanos ‘os Orxás’. A terra de Ortegal, beiramar bravía do cordal da Capelada, con só Cedeira no relanzo da súa ría, até a estrema norte onde abre a de Cariño e Ortigueira. De Mario aprendera eu daquela que ‘orxás’ son campos de ‘orxo’, idéntico étimo ao do orge francés, cebada en español. Decote xovial e riseiro, ás veces o Mario, por brincadeira, dicíase chamar ‘Cebadales’ -“soa ben ridículo, non si?”, engadía axiña. Como Franco Grande conmigo, cando me invocaba ceremoniosamente: “señor Orillas Tostado” -e riamos todos. Cando novos, os que, coma min, non eramos fillos de labregos e falabamos o galego urbán, tiñamos moitas lagoas no léxico do universo campesiño, que iamos enchendo nas leituras literarias e nas conversas cos nosos paisanos do mundo labrego.

     Eran os anos, dacabalo do decenio dos cincuenta e dos sesenta, da gomariza da conciencia da nosa identidade colectiva, maiormente na mocidade, na estudante, o noso eido peculiar -mais tamén na do traballo, na fábrica, no campo ou no mar. A que axiña comezaría a emigrar en masa ‘a Europa’ -esa ‘terra incógnita’ alén Pirineus onde o fascismo fora derrotado ‘manu militare’, a miseria era pasado e podía ún gañar a vida a xeito, mesmo mandar aforros aos da casa. Aquela que, a Mario e nós todos, motivabanos para tornármonos cidadáns activos, esculcarmos na identidade do noso país, aprendermos a descifrar as claves dos andacios que padecía, e comprometérmonos na angueira da súa descolonización, contribuíndomos así á emancipación social, cultural e política das xentes de noso. A empezar polo idoma e a cultura. As clases informais de galego, os grupos estudantís de teatro en Compostela, a nova xeración de escritoras e escritores, dende Mourullo a Ferrín, de Xohana Torres a Franco Grande ou García-Bodaño   E moi axiña as asociacións culturais. A primeiriña, a pioneira, ‘O Galo’, en Compostela: 1961.  Mario, Aurichu, Bodaño, Xulio Maside, Ventura Cores, foran as súas primordiais parteiras, nunha madrugada que lle inspirara o nome a Aurichu, e Cores deseñara o emblema. Deseguida nacería ‘O Facho’ na Coruña, da man de Manolo Caamaño, Rodríguez Pardo, o propio Mario e algúns máis. E logo viría a constelación delas en cidades e vilas de toda Galiza, como vagalumes escintilantes na longa noite de pedra franquista.

A empezar polo idioma e a cultura, dixen, co maxisterio socrático de Ramón Piñeiro na mitificada ‘mesa camilla’ na rúa de Xelmírez, cómpreme engadir. Mais cun implícito norte político, que moi axiña ‘os novos’ debeceriamos por facer esplícito nunha angueira de acción política tout court. A primeira iniciativa fora a convocatoria dun Consello da Mocedade, no albor dos anos sesenta. Lembro as xuntanzas e debates no Bar Viño, ao pé da Porta de Mazarelos compostelán. Mais o Consello naceu e fendeu case simultáneamente. Algúns, como Mario e mais eu, navegabamos aínda no ronsel da escola piñeirán. Outros, maiormente os que foran proseguir os seus estudos alén Padornelo, saíranse desa órbita e tiñan posicións máis radicais. Non foi posíbel a unidade e, a partir de aí, o primeiro continxente protagonizaría a fundación do Partido Socialista Galego (PSG), e  o outro a da Unión do Pobo Galego (UPG).

Mario Orxales

Foto de Mario Orxales de Wikipedia

Así foi como, en agosto do 1963, no despacho de advogado de Sebastián Martínez Risco, na Coruña, un pequeno fato dos novos, con algúns non tan novos, e mesmo algúns dos máis veteranos, levantan acta de constitución do PSG na clandestinidade. Alí están Mario, Caamaño, Salvador Rei, Bodaño, Rodríguez Pardo, mais tamen vellos loitadores como Cesáreo Saco, Paco del Riego, Pombo ou Amando Losada. Mesmo asisten dous membros da direición do Moviment Socialista de Catalunya de Josep Pallach, un diles o grande Edmond Vallés, que fora con Pallach un dos fundadores no exilio francés en 1945 e xa padecera a cadea franquista nos cincuenta. Non estaba eu mesmo, en troques. Dende 1957, xa licenciado en Compostela, os meus estudos e inquedanzas leváranme a Paris, primeiro, e Madrid, despois, e durante ese periodo a miña relación con Mario e os demáis en Compostela fora intermitente, en retornos intensos, mais intercalados e interrumpidos, como o Intermezzo Interrotto do Concerto para Orquestra de Bartok. De xeito que no vran do 63 eu non estaba aínda de volta na Galiza, mais fora informado e adherírame á decisión de fundar o PSG. Retornado no outono para ficar xa na patria, e afincado en Vigo, integraríame de cheo nas actividades do partido. Aí comenza o período de máis íntima e constante relación persoal de amizade e camaradaxe con Mario, que ía durar deica o remate do rexime franquista e a desfeita das eleicións ás Cortes de 1977. Amizade, camaradaxe e, por riba e alén diso, unha absoluta confianza e un profundo e recíproco cariño fraternal que  perdurou após esa dramática conxuntura.

No PSG, Mario foi talvez a cabeza máis imaxinativa e o espírito máis permanentemente activo e xovial, e Caamaño o máis metódico e optimista traballador e activista. Ao longo dos anos sesenta, Mario, Caamaño, Salvador Rei e mais eu, con Valentin Arias desque se trasladou a Vigo como mestre, formabamos unha equipa tan compenetrada que mesmo ás veces sobraban as palabras para nos entendermos. Se a fundación do partido fora no vran do 63, a primeira asemblea tivo lugar en setembro do 64: apenas unhas ducias de militantes, reunidos na biblioteca da Fundación Penzol, debatemos e aprobamos os primeiros Principios ideolóxicos e políticos do PSG, de carácter socialdemócrata, nacionalista, federalista e internacionalista nos ámbitos español e europeu -cun  apéndice un chisco disonante que postulaba a planificación económica descentralizada. Con todo, naquela época, un Olof Palme ou un Bruno Kreitsky concordarían con ese plantexamento.

     Tan certa era a asunción na prática da nosa vocación internacionalista que, apenas un mes máis tarde, o recén nado PSG ía participar clandestinamente nunha xuntanza internacional alén Pirineus. E alá fomos enviados Mario e mais eu. Estouno a ver aínda, Mario acarón de min, sentados ámbolos dous nunha terraza barcelonesa, se cadra na Rambla de Catalunya. Facemos conxecturas sobre o futuro imediato, e tentamos abesullar con optimismo o remate do franquismo. Como se fose un exercizo de visionarmos ese futuro, Mario incítame a probar cal dos dous é capaz de ler máís lonxe os letreiros dos comercios e os bares ao longo desa rúa. Os dous temos polo entón moi boa vista, e a insólita partida remata en táboas.

     Estamos a facer tempo antes de collermos o tren que nos vai levar até Imperia, na Riviera da Liguria italiana. Alí vai celebrarse a xuntanza. Será anfitrión o Partido Socialista Italiano de Nenni, que nos acollerá na súa sede nesa vila. O promotor do encontro é don Xosé Calviño, o xa entón vello venerábel e entrañabel enxeñeiro lalinés, albacea de Largo Caballero, afincado en París, líder do sector marxista e federalista do PSOE no exilio, que acollera con simpatía a fundación do PSG e decidira apadriñar a nosa ‘presentación en Europa’ e apoiar a nosa relación co MSC de Pallach, que vai participar sobranceiramente no encontro. Mais tamén vai estar un mociño valencián máis novo ca Mario e eu: é Joan Mira, do círculo de Joan Fuster, e representa os GARS (Grups de Acció i Reflexió Socialista), que serán o xérmolo do ulterior Partit Socialista del País Valencià (PSPV) auspiciado por Fuster, cos Joan e Vicent Garcès, o Vicent Ventura, o Ernest Lluch trasladado á Universidade de Valencia e tantos outros. En rigor, nese encontro de Imperia, Mario e mais eu imos participar no comenzo do que vai ser un proceso de alianzas cara un proxecto de artellamento federal que ao cabo desembocará na fundación da FPS, a efémera Federación de Partidos Socialistas do Estado Español, en 1976, cando o PSOE de Felipe e Guerra fan rebentar por dentro a Conferencia Socialista Ibérica convocada dous anos antes por Pablo Castellanos con análoga finalidade.

     Mais o compromiso de Mario coa nosa Terra non se cinxe só ao activismo político. De xeito análogo a como eu decido formarme en sistemas económicos para esculcar na patoloxía da nosa sociedade, Mario decide facelo nunha prática profisional como sociólogo no recén constituído IRYDA (Instituto de  Reforma y Desarrollo Agrario) e, xa casado con Tata, após unha breve estadía profisional en Papatrigo -moito chanceaba il adrede dese topónimo- nas terras salmantinas, afíncase en Galiza e vai desenvolver, con apaixoada entrega,  un constante e fecundo labor na comarca do Deza até que, ben anos despois, se integrará na direición provincial do servizo en Pontevedra.

     Sería excesivo tentar eu rememorar agora e eiqui o denso repertorio de informacións e matinacións que me transmitíu durante aqueles anos, relativas ao seu traballo de campo, e que tanto contribuiron a poder eu establecer un esclarecedor contrapunto entre a realidade da sociedade campesiña do entón que Mario auscultaba sobre o terreo, e as miñas análises especulativas do sistema que a configuraba. Incluídas moreas de anécdotas ben significativas, que me relataba a cotío. Lembro agora unha que me alumeara o comportamento social dos paisanos galegos no longo período do maquis antifascista e a postreira fase dos ‘fuxidos’ que, como hoxe é ben sabido, durara até o asasinato do Piloto en Belesar a comenzos dos sesenta. Entrara Mario na taberna dun vilar da comarca, e reparara nun indivíduo ao que a maioría dos parroquianos facíanlle o valeiro. Axiña averiguou que o tal indivíduo fora un delator.

     A nosa colaboración era constante. Si, quero lembrar un caso singular, situado xa a meiados dos setenta. Após a traxedia chilena de setembro do 73, os universitarios e activistas antifranquistas apañaramonos para acoller a varios cadros da Unidad Popular de Allende exiliados con destino a Europa. Un diles fora o antropólogo Raúl Iturra, que fuxira de primeiras a Inglaterra. Trouxémolo a Galiza, e fora Mario quen lle amañou unha estadía en Vilatuxe, onde Iturra morou durante un curso enteiro, coa sua muller e fillas, e realizou un riguroso estudo da sociedade campesiña en constante relación con Mario, antes de se integrar nun equipo de investigación en Compostela durante un par de anos. Esa amizade perdurou e, andado o tempo, após retornar a Cambridge, Iturra acabaría fundando o Departamento de Antropoloxía Social na Universidade de Lisboa e volveriamos ter encontros persoais.

   Mais a enorme curiosidade inteleitual do Mario e a inesgotábel fervenza ideatoria do seu caletre, postas constantemente a estrebillar co pensamento, ían darlle pulo para verquer en matinacións analíticas a cotián experiencia cognitiva da realidade social agraria galega que implicaba a prática do seu labor profisional como sociólogo do IRYDA. Como neses anos eu dirixía de facto a ‘Revista de Economía de Galicia’, e facía algúns outros cometidos na actividade da Editorial Galaxia, a intermitente troca de ideas e suxerencias entre min e Mario, Valentín Arias e tamén Manolo Caamaño, que era o incesante motor da Agrupación Cultural ‘O Facho’, traducíuse  nunha valiosa colaboración involuntaria  diles nas miñas angueiras. Así, alén da ampliación de contidos da Revista,  foron abertas novas coleicións da editorial consagradas ao eido da problemática económica e social do país. Concretamente naceron as coleicións ‘Enquisa’, ‘Agra aberta’, ‘Os Precursores’ -en referencia, non aos así nomeados por Murguía, senón aos Ilustrados galegos do XVIII- e finalmente ‘Alén Nós’. E tanto en ‘Enquisa’ como en ‘Alén Nós’, Mario ía publicar os dous ensaios que, ao meu ver, conságrano como un dos criadores  da nova interpretación e diagnose da realidade social galega que inaugurou colectivamente a nosa xeración, a partir dos alicerces botados outrora polos nosos devanceiros membros do Seminario de Estudos Galegos e a Xeración Nós. Permitídeme abusar da vosa paciente atención para rematar dicíndovos unhas palabras verbo deses dous luminosos textos do Mario Orxales máis inteleitualmente auténtico -e porén, moito me temo, descoñecido.

     O primeiro está no terceiro volume da coleición ‘Enquisa’ de Galaxia. Titulado ese volume Introdución á economía galega de hoxe, recolle os sete textos das conferencias pronunciadas por outros tantos autores no ciclo organizado por ‘O Facho’ en xuño do 1968. O de Mario titúlase A problemática sociolóxica das comunidades galegas. Lémbrome como se fose hoxe de que Mario, decote autocrítico como todo inteleitual de cerne, requeríume para revisar con il o texto que xa tiña escrito, e alá estivemos os dous encerrados unha fin de semana no  piso dil e Tata na Caeira. A verdade é que o meu rol foi análogo ao do que, na técnica novelística, se denomina ‘interlocutor mudo’, como o de La chute de Camus, por caso. Quero dicir que práticamente a miña aportación limitouse a escoitar e leitura que il ía facendo, paso a paso, do seu texto, e as dúbidas  e interrogantes que intermitentemente se prantexaba e que as máis das veces acababa por elucidar il mesmo. Iso si, con abondo interludios de digresións a dúas voces que xurdían ensarilladas como as cereixas dunha cesta.

     Ese ensaio de Mario desenvolve, como fío condutor, o proceso de inculturación e socialización do indivíduo galego, dende a nenez á maturidade, sucesivamente no circo dos xogos, no da escola e, ao cabo,  no laboral,  e en cadanseu dos contextos idiomáticos e de clase, ou ‘comunidades culturais’, existentes na nosa sociedade nos que o individuo nace e medra, ou polos que ‘transita’ ao longo da sua existencia.   Así, ao longo do texto, vai transparecendo toda a problemática sico-social característica do noso país, incluídas as patoloxías socioculturais que o entangarañan, nomeadamente a respeito da vivencia da súa realidade cultural en cada caso. Eu diría hoxe, se o Mario dende o alén mo permitise, que é unha xoia precoz de análise das formas de alienación peculiares da patoloxía do noso povo, que me trai ao maxín o famoso Retrato do colonizado de Albert Memmi, que Mario coñecía, mais en absoluto imita: é unha esculca plenamente orixinal, apoiada nun amplo repertorio de referentes teóricos solventes, mais para nada ‘libresca’ -e un tanto ‘heterodoxa’, como era ben propio del. Un fidel retrato diagnóstico da sociedade galega do entón, con lampadas de penetrante lucidez -como, por caso, o seu  retrato do ‘cacique rural’, de quen Mario di, con pleno acerto, que “non é unha institución social nada do conflito de clases, senón un produto do desaxuste cultural e institucional que padece o país”.

     O outro seu ensaio eiqui aludido é o incluído nun volume da colección ‘Alén Nós’, de Galaxia tamén. Titulado ese volume A Galicia rural na encrucillada, e editado en 1975, recolle os trece textos doutras tantas conferencias doutro ciclo organizado, no ano precedente, outravolta pola Agrupación Cultural ‘O Facho’ -e outravolta tamén Manolo Caamaño como enlace e artífice da iniciativa. Nesta ocasión,  Mario dá o salto, da análise sicosocial á socioeconómica, e fai unha aportación dunha oprixinalidade e unha audacia especulativa maxistrais, no marco da teoría dos modos de produción aplicada á estrutura da economía labrega galega, daquela en proceso de transición do policultuvo autárquico á produción simple de mercadurías. O seu ensaio titúlase Crise da casa como sistema de produción e máis de convivencia.   

Mario Orjales

Mario Orxales no Casino como membro de honra. Foto Liceo Casino

Mario e a súa muller

Foto de Mario Orxales e a súa muller de Wikipedia

Non é iste o lugar nin o momento axeitados para entrarmos tan siquer nunha breve ‘recensión’ dese revelador e marabilloso texto, que tanto me esclarecera e fixera matinar e repensar algúns dos fenómenos máis enigmáticos cos que eu batera nos meu propios traballos. Só vos direi que a súa análise da ‘casa’ como unidade familiar de convivencia, traballo e produción na economía labrega ‘tradicional’, daquela en transo de desintegración, e a súa audaz caracterización da ‘casa’ pola “relación de servidume familiar”, baixo “o dominio persoal que sobre os traballadores familiares ten o petrucio”, ben merecerían, ao meu ver, aínda hoxe, unha reconsideración e reflexión retrospectiva en clave de antropoloxía social. 

     Moitas veces levo pensado que, nun país ‘normal’, Mario tería sido reclamado para o ensino superior en ciencias sociais. Mais a motivación do labor especulativo de Mario Orxales non era a dun investigador académico, senón a que o foi sempre dos ‘bós e xenerosos’ na nosa historia: a esculca inteleitual para proxectala na acción transformadora da nosa realidade, ou sexa, a ‘praxe’, a dialéctica do pensamento e a acción. 

Homenaxe cidadá a Mario Orjales Pita organizado polo Ateneo de Pontevedra. Segundo fragmento da intervención de Xosé Manuel Beiras 

Mais as forzas que marcaron daquela o rumbo político e controlaron, dende fóra e dentro do país, o proceso da chamada ‘transición’, tiñan outros designios, nos que Mario e tantos outros e outras non tiñan encaixe posíbel. Foi daquela un destino colectivo, de toda unha xeración. Mais pasáronlle ‘o facho’ do ideario liberador  aos que viñan detrás. 

Mario deixou escrito ese propósito. En palabras súas: “O meu ánimo era espertar nos galegos que me escoitaron, a traveso da introspeción, a conciencia da súa aititú frente ó país; en último estremo, impulsar a toma de conciencia da súa misión histórica”. Eis o Mario que remanece na miña lembranza, meu amigo, meu compañeiro, meu irmán.

                                       Reboraina de Aguiar, 7 de agosto do 2020.

                                       Xosé Manuel Beiras Torrado.

Xosé Manuel Beiras Torrado

Xosé Manuel Beiras Torrado

Político

Xosé Manuel Hixinio Beiras Torrado, máis coñecido como Xosé Manuel Beiras, nado en Santiago de Compostela o 7 de abril de 1936, é un político e economista galego de ideoloxía nacionalista galega e de esquerdas.

Foi membro fundador e líder do Partido Socialista Galego (PSG), Bloque Nacionalista Galego (BNG) e Anova Irmandade Nacionalista (Anova). Impulsou coalicións electorais con representación parlamentar como Galeusca, Alternativa Galega de Esquerda (AGE) ou En Marea. Nese tempo, foi tamén portavoz no Parlamento de Galicia do BNG (1985-2005) e AGE (2012-2016).

No eido profesional estivo á fronte da cátedra de Estrutura Económica da Facultade de Ciencias Económicas na Universidade de Santiago (USC). Tamén é un prolífico escritor, ex-numerario da Real Academia Galega (RAG).

 

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥