Tina Alonso Barcón por Ana Santos – devellabella

Tina Alonso Barcón por Ana Santos – devellabella

En el año 90 cuando daba clase de aerobic en el gimnasio Budo, Tina era mi alumna y era de las que nunca fallaba, me admiraba que a sus 60 años tuviera esa energía desbordante, me quedé con una frase cuando le pregunté si estaba casada, me dijo: viuda por la gracia de Dios, ahora entiendo eso pero por aquel entonces  no lo comprendí.

Ernestina Alonso Barcón, este fue el nombre con el que la bautizaron ya que una hermana de su padre y madrina se llamaba así, a ella nunca le gustó ese nombre y siempre la llamaron Tina, nació en Ferrol en octubre de 1930, su gemela, Mª Luisa, nació antes y tuvo la fortuna de recibir un nombre más bonito, para ella quedó el de Ernestina. Su padre era militar natural de Larouco, Ourense, y su madre oriunda del Ferrol donde se conocieron, de esa ciudad tiene pocos recuerdos, uno relacionado con el olor de un churro envuelto en papel de estraza paseando por la alameda, tenía 5 años, con 6 años se fueron a Segovia al cuartel de artillería, donde su padre entró como alumno en la academia militar, en plena guerra, 1936, fue llamado al frente y cuando ellas preguntaban a su madre ¿Dónde está papaíto? – su madre respondía en el frente. Ésto ellas no lo entendían ya que creían que era la acera de enfrente y les extrañaba que su padre no viniera a visitarlas a casa. En su casa de Segovia recuerda bombardeos constantes y a veces bajaban al refugio que había en el sótano de su casa, pero con la inocencia y divertimento del no saber que era eso de la guerra, cosas de tener 6 años.

Su padre al acabar la guerra fue destinado a Pontevedra, donde se vinieron a vivir, ya que le llevaba las cuentas a su tío José Boente Sequeiros

Silvino Alonso Boente, su padre, en agosto de 1941 era capitán de complemento (voluntario) en el regimiento 29 en Pontevedra. En el año 1944 estaba en el nº 10  en Pontevedra y asciende a comandante, luego llegaría a ser coronel de artillería y presidente del casino del año 1963 al 1966, durante su presidencia se hizo el parque de verano de A Caeira, que no le dejaron inaugurar, me dice Tina.

Tiene dos hermanos más, Menchu, a la que lleva 12 años y que ahora vive en Elche, y José Alfonso al que lleva 15 y que vive en Valencia. Su gemela vive en Venezuela.

Yo no vivo sóla, vivo conmigo, y hasta reñimos, a veces.

Tina Alonso Barcón

Su padre se vino para Pontevedra destinado y ella estudió en las Doroteas, recuerda a la madre Ramiro que también se encargaba de las antiguas alumnas. A ella le horrorizaba estudiar, sólo quería pintar, en su pasillo veo cuadros fechados en 1948 de los que apenas se acuerda haber pintado. Nadie la enseñó con las acuarelas, fue autodidacta y nunca sabía el resultado final de un cuadro. 

Conoció a Antonio, que era de la Bañeza, en el paseo en Astorga. Era guapísimo, rubio y de ojos azules, me dice; le digo que me hable del paseo y me cuenta que se hacía en todas las ciudades, en Pontevedra en la calle Oliva, donde vivía, desde las 12 hasta las 2:30 se paseaba y a ella  le gustaba asomarse y mirar desde la galería. Cuando conoció a su marido tenía 18 años y él 21, se casaron 4 años después. 

Él era representante de muebles y tenían un comercio en Astorga, pero las cosas no le fueron bien y se vinieron a vivir a Pontevedra, 

al principio estuvieron con sus padres hasta que pudieron independizarse y trasladarse a la casa donde ahora vive. Tuvieron 2 hijos: Ana Rosa que vive en Mozambique, la luz de mis ojos, me dice, y Luis Antonio al que quiere con locura, de él  me cuenta que vive en La Gomera y está soltero. Tiene un nieto, Rigel, que vive en Marbella. Con ellos habla regularmente por teléfono,  no así con su hija de la que se ha ido distanciando poco a poco.

Como lo suyo era la pintura, siempre que tenía ocasión pintaba 

Tenía un conocido que le hacia los marcos para sus cuadros, lo cual enfurecía a su celoso marido. Por todo esto, harta de los constantes abusos psicológicos, decide marcharse de casa, él le hizo chantaje emocional diciendo que se iba a suicidar solo para llamar su atención, pero  ella se fue y, ayudada por su hermana, se instaló en Venezuela. Antonio fue a buscarla pero volvió solo. En Venezuela, durante el año que estuvo, realizó varias exposiciones, saliendo en la prensa local como la famosa pintora española.

Con 48 años volvió a España y se instaló en Barcelona en casa de unos parientes. Allí buscó trabajo, primero vendiendo enciclopedias, cosa que no le gustó nada ya que veía que era una estafa para gente con pocos recursos, cuando lo dejo empezó a trabajar de chacha en casa de Toni Aparicio, director de la revista Pronto que ya estaba separado de su mujer Estrella Salietti, aparte de ella tenían una empleada externa, Tina se dedicaba a cuidar a los niños Toni y Beto. Allí conoció el lujo y excesos de las artistas del papel couché me cuenta cosas que no debemos desvelar ya que son secretos de alcoba que los propios interesados si quieren pueden airear.

Se fue de esa casa porque en uno de esos veraneos en Ibiza se encontró sola sin asistenta que la ayudara, vio un anuncio en la prensa que ponía: “ Se necesita señora de compañía dispuesta a viajar” y allá que se fue a una casa de paredes forradas de seda, suelos con alfombras persas y mármol de carrara pero en la que se comía pollo con habas hasta 3 días y se guardaban las sobras, la señora, que pertenecía a la burguesía barcelonesa, tenía una boutique de lujo de ropa interior en la Plaza de Cataluña. El único viaje que disfrutó fue llegar  a las puertas de Andorra, se quedaron en un centro comercial, la mala fortuna fue que la señora la atropelló fortuitamente con el BMW pero la hizo callar y le dijo que no dijera nada. Tina, con las piernas ennegrecidas, no denunció a la señora pero a las dos semanas se fue de su casa.  La cambió por la de un americano  al que su mujer había dejado por otro con el que se fue a París, él amenazaba con plantarse en la capital francesa y prenderle fuego a la casa. Esa vivienda era un ir y venir de amantes, Tina tenía que hacer esa cama enorme de sábanas de seda hasta 3 veces al día. Ella, por la tarde, se escapaba con Marco, el hijo del americano, en moto, para jugar a las cartas en casa de unos parientes. Allí cobraba 25 mil pesetas al mes y en su habitación contaba con televisión y baño. Durante esa época no tenía tiempo para pintar.

La llamaron de Pontevedra diciendo que Antonio, su marido, estaba muy mal y no tenía quien lo cuidara, ella volvió por humanidad y así se lo dijo a la familia de Antonio. Le dijeron que le quedaban 3 meses de vida y fueron 3 años, de los que no se arrepiente a pesar de ser muy duras las situaciones que tuvo que enfrentar ya que él se tiraba de la cama y tenía que tener un colchón en el suelo, ella con su hijo cuidaron de él hasta su muerte.

En esa época pintaba y hacía alguna exposición pero ya fue cuando enviudó cuando retomó los pinceles y creó  la mayoría de su obra.

Ahora con 90 años apenas ve, necesita asistencia para hacer las cosas de casa y dejó los pinceles hace ya 9 años.

Le encanta la política y la sigue en la televisión y la radio. Recuerda el último libro que leyó “El código Davinci”, le digo que hay audio libros para poder escucharlos, pero ella dice que un libro hay que vivirlo, estrujarlo, ojearlo… y que oírlo solo no le llega, necesita vivirlo.

Le gusta levantarse tarde y no tiene pereza en acostarse a las dos de la mañana si hay algún programa que la motive en la tele o la radio. Come sano y variado, tiene permanentemente a Diana, una empleada a la que puede pagar gracias a una pequeña subvención de la ONCE, que la ayuda en sus quehaceres y es sus ojos en la vida.

Nadar le encanta, pero ya no lo hace, estaba acostumbrada a nadar, hacer aerobic y salir a pasear diariamente con las amigas, el covid lo cambió todo y la tiene en casa recibiendo muchas llamadas de teléfono y pocas visitas.

Tiene un novio nuevo que la ayuda mucho, es su andador, sonríe.

Ha viajado mucho con el Imserso tanto sola como con amigas, siempre se apuntaba a Canarias y conoce todo Portugal, siempre se lo pasaba bien y disfrutaba cuando había baile ya que le encanta bailar.

Su sueño es que su casa tuviera ascensor, pero eso lo ve casi imposible.

Recorremos los rincones de su hogar, donde todo rezuma arte, la moqueta pintada, los retratos de juventud, el vestido de novia, sus hortensias pintadas ya de memoria; recuerda el mantel que me pintó de casi 3 metros hace ya 30 años, no tenía mesa donde colocarlo. Ahora quiere vender todas sus obras pero no tiene ganas de exposiciones. Se sabe de memoria cuando pintó uno u otro cuadro, solo hay uno que le aporta tranquilidad y sosiego y no quiere desprenderse de él.

Me despido de Tina mirando esos ojos transparentes que no ven pero guardan unas vivencias entrañables y un anhelo esperanzado por ver de nuevo a Ana, su hija.

Me quedo con su frase final “Yo no vivo sola, vivo conmigo y hasta reñimos, a veces”

Esta foto da dereita foi seleccionada para saír na publicación Vogue Italia.

A maioría das fotos son de Emi Ramírez

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de E.F

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Raúl Gómez Farto

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Exercicios de brazos e pernas por Ana Santos

Exercicios de brazos e pernas por Ana Santos

Rutina de exercicios para realizar na casa, material necesario unha cadeira e unha esterilla. exercita o teu corpo polo menos 3 veces por semana.

Exercicios moi senxelos para fortalezar a cara interna e externa dos muslos e os glúteos.

Exercicios para a parte superior.

Non esquezas realizar o quencemento que te propoñemos

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de E.F.

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Exercicios para os muslos

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Engracia Vidal Estévez por Ana Santos – devellabella

Engracia Vidal Estévez por Ana Santos – devellabella

Engracia naceu en Cambados en 1930, alí era onde estaba destinado o seu pai como rexistrador da propiedade, vacante á que accedeu aconsellado polo seu amigo José Padín González, que era médico, el foi quen atendeu a súa nai cando Engracia naceu.

Foi a pequena de tres irmáns cos que se levaba oito e tres anos respectivamente. Ela, xunto con outros tres nenos máis pequenos (fillos do médico), foi a clases particulares á mesma escola pública á que ían os seus irmáns maiores; iso ata que veu a Pontevedra facer o ingreso para o Sagrado Corazón de Praceres cando tiña nove anos, en réxime de internado. No colexio custoulle coller o ritmo das clases porque ía algo máis atrasada que os demais. Pero como era espelida saíu adiante. Cando estaba en 3º de Bacharelato os seus pais chamaron para felicitala polas notas e a monxa díxolle que era a mellor da clase. Foi a partir de entón cando empezou a destacar e gustarlle máis o estudo. Ao acabar 6º marchou para Santiago cos pais e alí fixo 7º e Reválida e empezou a carreira de Historia que logo remataría en Madrid.

Cando saíu do colexio Sagrado Corazón de Praceres en Marín xa tiña a idea de ser monxa, pero ata que estivo en Madrid non fixo os votos. Con 20 anos marchou a Roma para participar nunha formación onde tiñan clases de teoloxía, francés e moitas materias máis. Recorda que foi una experiencia moi enriquecedora xa que había xente de todo o mundo, alí estivo un ano e xa levaba hábito.

“En Santiago, fundou unha casa nova xunto a Lasalle para xente mais necesitada para que puidera estudiar todo o mundo«.

Engracia Vidal Estévez

Ao volver a España destinárona a Granada ao colexio da congregación, onde deu clase durante catro anos en 3º de bacharelato de todas as materias, agás francés. Despois volveu a Roma para outra formación máis relixiosa que intelectual.

Con 24 anos e durante catro veu de directora para o Sagrado Corazón de Praceres, ocupándose fundamentalmente de tarefas administrativas e impartindo poucas clases. Pasado ese tempo volveu para Madrid, onde vivían os seus país e aos que non podía visitar asiduamente polas regras da congregación. Alí pasou por tres colexios distintos da mesma orde, o de Caballero de Gracia, Rosales- onde terminou a carreira de historia, que facía por libre- e o de Chamartín, no que estivo de directora tres anos.

Aínda regresaría novamente a Praceres como directora e aos 37 anos volve estar en Madrid , tamén de directora, no colexio de Chamartín. En Santiago, e sempre por orde dos superiores, fundou unha casa nova xunto a Lasalle para a xente máis necesitada, para que puidese estudar todo o mundo. Logo desprazouse a Ferrol, chamada pola Igrexa, porque o bispo fundara unha filial para os máis desfavorecidos, ela foi pioneira nese tipo de filial, e durante seis anos desempeñou o cargo de directora da mesma. En Ferrol tivo unha casa para ela soa por primeira vez, moi modesta e nun barrio moi pobre daquela, como era o de Canido.

O Concilio Vaticano II do ano 1965 supuxo unha renovación moral da vida cristiá dos fieis e fixo que se producira unha actualización da igrexa, renovando os elementos que máis necesidade tiñan dela. Pretendeu acadar un diálogo co mundo moderno, incluso cunha nova linguaxe conciliatoria fronte a problemas actuais. Nesa época de apertura non foi obrigatorio o uso do hábito e moitas sacárono.

Debido aos cambios que se produciron, Engracia pediu á Igrexa saír da congregación, cousa que lle foi concedida, aínda así seguiu levándose ben coas monxas.

Xa como funcionaria do Estado veu para Pontevedra e empezou a dar clases na Xunqueira I de historia e latín. Daquela só lle vivía a nai , que a acompañou.

Xubilouse aos 65 anos, pero nunca deixou de exercer a ensinanza e a renovación catequística.

Foi a primeira directora no ano 1977 da revista de pensamento cristián Encrucillada onde aínda escribe con relativa frecuencia; hai tres anos que deixou a dirección, pero segue a colaborar.

Gústalle saír á rúa todos os días e conduce cando ten que desprazarse. Acode puntualmente a actividades culturais e moitas veces é convidada a dar charlas ou conferencias. Tamén colabora coa revista Tempos Novos.

Ve moi pouco a televisión, pero a radio sempre a ten acesa, gústalle estar informada e le La Voz de Galicia todos os días.

A viaxe que máis lle gustou foi a Roma, aínda que tamén estivo en Alemaña.

Está moi contenta coa vida que levou, aínda que di que se tivera outra oportunidade aproveitaríaa mellor.

Engracia lévame ao seu estudo, coa biblioteca chea de libros e moi ben engalanada cun retrato de Rosalía e outro de Castelao. Faime mirar cara arriba para que vexa tamén o Espírito Santo e a Virxe María.

Unha morea de libros enriba da mesa é a desorde na orde, calquera dia ordeno, dime.

Marcho coa mirada desta muller de ollos azuis, transparentes como a súa vida, que me falou da súa consagración á educación e que continúa con ganas e forzas de seguir espallando as súas inquedanzas.

Grazas, Engracia, por compartir comigo esta mañá de venres.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Hermitas Navarro

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Hermitas Navarro Patiño por Ana Santos – devellabella

Hermitas Navarro Patiño por Ana Santos – devellabella

Visité a Hermitas en su casa de Poio, Pontevedra, donde vive con su hija Lupe, su yerno y su nieto.

Hermitas Navarro Patiño nació en Vedra, A Coruña, en 1949. Es la mayor de 5 hermanas de la misma madre y distinto padre. Nació de una relación que tuvo su madre a los 19 años con su novio de entonces y que se desentendió de ella. Después tuvo otra hermana fruto de otra relación. Su madre dejó a sus hijas de 3 años y de 6 meses con los abuelos y se fue a asistir a una casa a Barcelona, sólo venía de vacaciones 15 días en verano. Sus hijas la llamaban “Maruja” y no “mamá” pues era el nombre que oían a sus parientes. Vivían en Poio donde estaban de caseros en la casa de los Mon.

Al cabo de nueve años, su madre se vino definitivamente para Poio ya casada y con otra niña de 7 meses (“…tiñan uns celos negros pola irmá cativa…”). Como eran muchos en la casa, decidieron mudarse a otra de alquiler. La abuela le pidió a su madre que le dejase a una de las niñas. Ellas  se peleaban por ser la elegida  porque su madre era casi una desconocida. Se decidió que fuese la pequeña la que acompañase a la abuela y así Hermitas, que ya tenía 13 años, se quedaba al cargo de la otra hermana con sus padres. Su madre trabajaba en la conservera y su padre, pues como tal consideraba al marido de su madre que le dio su apellido, en la carretera arreglando el firme. Este hombre, electricista de profesión, tuvo que pedir prestada una bicicleta para acudir al trabajo, pero un accidente, ocurrido ya el primer día, le obligó a cambiarla por el bus, teniendo además que abonar el importe de la bici.

Hermitas estudió en la escuela de Doña Teresa, al lado del ayuntamiento de Poio. Iba sólo cuando se lo permitían sus quehaceres diarios porque tenía que trabajar las fincas, atender a los animales y hacer las tareas del hogar. Tenían cuatro vacas, un caballo, gallinas y una cerda que les proporcionaba lechones para la venta. Así estuvo hasta los 10 años. Después, a los 13, iba a clases nocturnas con el señor Manolo Martinez y a los 14  entró a trabajar en la conservera de Montenegro, en Lourido. Para acudir al trabajo debía caminar todos los días durante 50 minutos.

“Cogi los billetes, los puse encima de la colcha, me tiré encima y dije: “Vai tomar polo c… Mira si valgo”

Hermitas Navarro Patiño

Del trabajo en la conservera recuerda especialmente las visitas del inspector y como el señor Edelmiro Montenegro  les pedía que se escondieran debajo de unas cajas de madera porque no tenían seguro y cómo el inspector removía las cajas con una pata de palo.

A Manolo lo conocía de toda la vida. Eran vecinos y jugaban como todos los niños, al peletre, la cuerda, etc. Ya con 13 años se había fijado en él que era 5 años mayor que ella.

Manolo, con 19 años, se fue a trabajar a San Sebastián en la construcción. Volvía a Poio de vacaciones. En una de estas visitas cuando Hermitas contaba 18 años, se quedó embarazada y dejó la conservera.

Le envió una carta a su novio para contarle lo sucedido porque le daba vergüenza decírselo a su madre y fue él el quien informó a su suegra de la situación.

Le pedía que preparase todo para la boda porque se querían casar cuando él volviese en las siguientes vacaciones. La madre de Hermitas no hizo caso  a la carta y no organizó absolutamente nada. Cuando Manolo llegó se enfadó mucho porque no había nada preparado. Entre las hermanas y algún pariente consiguieron organizar la boda en pocos días y se casaron el 9 de julio de 1967. Su madre ese día no se levantó de la cama y no acudió al enlace. Por la tarde se fue a la playa con el resto de sus hijos. Hermitas recuerda su boda con los padrinos y el taxista que los acompañaba a todos los sitios.

A los tres días de la boda se fueron a San Sebastián donde  vivieron en el bajo de un chalet que les ofrecieron unos conocidos de Portonovo. Su hija nació prematura y estuvo un mes en la incubadora. Ese mismo mes a él lo llamaron para hacer la mili en Melilla. Cuando Hermitas salió  del hospital sola y con su hija decidió dejar San Sebastián y venirse para Galicia a casa de su madre.

A los dos días de llegar ya estaba trabajando de nuevo en la conservera. Seguían viviendo de alquiler pero les reclamaban la casa porque se casaba una hija del casero.  Decidieron comenzar la construcción de su propia vivienda. Recuerda Hermitas cómo en un permiso el marido ayudó a poner la placa. El sueldo en la conservera era de 600 pesetas que repartía en 100 pesetas para mandar a Melilla al marido y 500 para su madre que cuidaba de su hija y vivía con ella.

Por fin se licenció Manolo y regresó a Poio donde comenzó a trabajar como albañil. La madre de Hermitas no pudo cuidar más de su hija porque dio a luz a una propia (“Xa podes coidar ti a pequena que eu xa teño outra”). Hermitas dejó  la conservera y en los años siguientes  tuvo 4 hijos más. Manolo cambió de trabajo y entró en el ayuntamiento de funcionario haciendo de enterrador. Cobraba 7 mil pesetas por entierro. Era la mano derecha de Armando Couselo Soto, el alcalde de Poio. Murió con 47 años dejando a Hermitas con 42 años, 5 hijos y números rojos en el banco.

A pesar de que su marido era el enterrador, no tenía comprado un panteón. Él decía “Jaula hecha, pájaro morto” Hermitas estuvo ahorrando para poder comprar un sitio adecuado para que pudiera descansar en paz.

Empezó a marisquear. Le dieron un trabajo de limpiadora en las escuelas por mediación del alcalde y también limpiaba en la hospedería del monasterio. Los niños ya eran mayorcitos y podía dejarlos solos.

Su marido murió en junio pero recibió la paga de julio y la extra. Además contaba con lo que había ganado del marisqueo, la limpieza de la escuela y la hospedería. Cuando se vio con tanto dinero recordaba las palabras del marido que siempre le decía “Sodes coma as galiñas, facedes o niño co pico e desfacedelo coas patas. Non valedes para nada”. Cogió los billetes, los puso encima de la colcha, se tiró encima y dijo: “Vai tomar polo c… Mira si valgo”. Ahí empezó a darse cuenta de que, como mujer, siempre fue ninguneada.

Como abuela es como con sus hijos: No le gusta que estropeen las cosas y los trata a todos por igual, aunque su hija lo desmiente por lo bajini y asegura que tiene alguna preferida.

A los 68 años se jubiló. Estaba contenta de no tener que ir con lluvia y tormenta a mariscar. Al principio le daba vergüenza ir a cobrar.

De la juventud de hoy en día le da pena que no jueguen juntos. Antes había más socialización y se conocían todos los de los alrededores.

Le gusta ver las series de la televisión y prefiere Tele 5. Le gusta hacer pasatiempos y leer.

Suele hacer excursiones con las amigas con una agencia de viajes: Darío, en paseo de colón.

Sale a caminar con las amigas y dependiendo si es con una u otra pasa de una a varias horas.

El viaje que más le gustó fue a Barcelona, a la fuente de Montjuic. Lo aprovecharon a tope de miércoles a domingo, una semana santa cuando el viaje era en autobús. También recuerda un viaje a Lourdes de 8 días ya jubilada.

Le gustaría ir en avión a México. Volar es un sueño que quiere cumplir antes de morir.

Al alcalde le pediría actividades para los mayores y sitios adonde ir. No hay asociaciones culturales y es una pena porque aquí hay mucha gente activa. Dijeron que iban a hacer una piscina pero todo se quedó en palabras.

Le pregunto qué tal es como cocinera y es Lupe, su hija, la que contesta. Hace unas almejas a la marinera y una empanada de pollo de rechupete. Quedamos en que nos  enseñará a hacerla, pero nunca antes de navidad. Me despido en este entorno maravilloso muy cerca del mar de Hermitas, una mujer que hasta que se quedó viuda no supo lo que era vivir de verdad. Muchas gracias por contarme esos cachitos de tu vida y por esas fotos entrañables que guardas celosamente. Espero esa receta de las almejas.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Antón Sobral

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Exercicios de Abdominais por Ana Santos – devellabella

Exercicios de Abdominais por Ana Santos – devellabella

Rutina de exercicios para fortalecer os abdominais na casa, material necesario unha botella de plástico e unha esterilla. exercita o teu corpo polo menos 3 veces por semana.

Exercicios moi senxelos para fortalezar a parte superior e inferior do abdomen.

Non esquezas realizar un quencemento e estirar o final dos exercicios.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de E.F

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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