A José A. Mera Espiño me lo presentó Ghislaine que también nos acompañó en esta historia singular.

José Antonio nació en el sanatorio Santa María, en Pontevedra. Su abuelo materno era oriundo de Silleda y, junto con su hermana, Vda. de Caramés, compraron “A Bouza“ en San Andrés de Xeve.

Sus padres vivían en una aldea llamada A Regueira en A Piolla (Lérez) donde criaron a José Antonio. De los cuatro a los nueve años fue a la Escuela Mixta de a Piolla, a cuya maestra, Doña Carmen Gestal, siempre estuvo muy unido y agradecido.

A los 8 años ingresó  en la Preparatoria del Instituto. Su asignatura favorita siempre fue la historia y estando Filgueira de director fue a las excavaciones de A Lanzada. Del instituto se cambió al Sagrado Corazón por chulería.

Cursó estudios de Radio de la Mercante gracias a alguien que mentía más que hablaba: Estaba en casa de un amigo y su hermano, que había estado en el seminario, se presentó con un uniforme muy chulo y él le preguntó: -Eres…?

– Soy Oficial de la Marina mercante.

-¿Viajas en barco?

– Acabo de llegar de Brasil.

Tuvo que falsificar la firma de su padre que sólo estaba dispuesto a pagarle los estudios si hacía Derecho.”

José Antonio Mera Espiño

Y empezó a contar historias sin parar. Cuando José Antonio llegó a casa les dijo a sus padres que ya sabía qué quería ser de mayor. Su padre le dijo que iba a ser un gilipollas. Como mucho, un gilipollas con galones. Así que decidió ser marino e irse de casa. Tuvo que falsificar la firma de su padre que sólo estaba dispuesto a pagarle los estudios si hacía Derecho, para solicitar una beca para la Escuela de la Sección Naval de Juventudes en Valencia. Era una escuela de régimen medio militar. Los alumnos se iban de juerga saltando por las ventanas.

Le concedieron la beca y empezó los estudios de Radio dos años más tarde de aquella conversación.

Valencia
Valencia1
Naval

El programa de estudios para Oficiales de Radio podía realizarse en una de las 5 escuelas oficiales de Náutica: Tenerife, Barcelona, Coruña, Cádiz y Bilbao, él tuvo que examinarse por libre en Barcelona.

Con 18 años se vino para Coruña a la Escuela de Náutica y, como no quería pedir dinero a sus padres, se dedicaba a dar clases de inglés a pesar de su evidente falta de práctica.

Este idioma lo había aprendido con una profesora en Valencia de la que estaba enamorado. También vendía cuadros hechos con piezas de relojes, actividad en la que tuvo mucho éxito por toda Galicia.

Como no sabía si le gustaba navegar, ese verano fue a la isla de Arousa y en el muelle habló con Chiquita,  patrón de un pesquero de la sardina, el “CHIQUITA II”, que lo enroló de marinero e iba en la chalana que ayudaba al cerco, pescando  desde Fisterra a la costa portuguesa durante tres meses.

A veces dormía en casa de unos amigos, los “Parrumeiras”. Unos  años más tarde Chiquita (Juan Nieto Dios) fue su padrino de boda. Mera dice que su amistad y agradecimiento es de por vida. No cree en la eternidad

Al año siguiente se fue de marinero al Líbano. Salió de Alicante y viajó después a Argelia y Ceuta. Eso duró 3 meses

 Con 19 años acabó la carrera con el nº 1. Se embarcó siendo 3º Oficial de Radio en un buque de pasaje de la Compañía Trasatlántica, “Montserrat”, que hacia ruta entre Southampton- Santander- Coruña- Vigo-Las Palmas- Tenerife- Kingston (Jamaica)- St. Thomas (Trinidad)-Curaçao- La Guaira (Venezuela) y vuelta por los mismos puertos.

La marcha permanente que el joven telegrafista llevaba a bordo, hizo que sus resultados económicos fuesen negativos. Su salario daba para pagar al mayordomo y poco más. Decidió pasar a una vida ascética y fue contratado por Hispano Radio Marítima, una empresa participada por el Estado que alquilaban los equipos y el telegrafista a las navieras. Desembarcó del EOLO a la vuelta de un delicioso viaje a Colombia para hacer los seis meses de servicio militar en la Armada a los que estaba obligado.

peluquero

El chico que me corta el pelo era Patron de Altura y de viejo de hizo cura. «Monte Amboto» 18 años

Trípoli

De Marinero en el Monte Amboto, en el bote de unos niños libaneses que me sacaron a pasear cerca de Trípoli.

En las escaleras de casa de sus padres conoció a su novia cuando aún estaba en la Escuela de Náutica. Decidieron casarse cuando él saliese de la mili. M.L. Tenía 17 años y Mera 21. Años más tarde tuvieron un hijo que ahora es físico cuántico en EE.UU. Ya está casado y los ha hecho abuelos.

Embarcarcó en el carguero “Sierra Jara” donde estuvo un año. Después el “Monte Amboto” y varios buques de banderas liberiana, panameña, de Singapur y navieras de capital alemán. José Antonio dejó la Marina mercante en el DORADO, un barco liberiano de una compañía de Endem.

barco

Le avisaron de unas oposiciones para farero pero no quiso entrar en la administración del estado mientras estuviera el dictador. Se dedicó durante un año a montar una granja con un amigo pero no tuvo éxito. También vendió maquinaria de construcción. En el 78, con la constitución aprobada, se presentó a las oposiciones y las aprobó. Hizo las prácticas junto con tres técnicos en cabo Silleiro durante un  año. Ese invierno la Jefatura de Costas le ofreció sustituir al farero de Sálvora a quien le había dado un ictus.

Los relevos en la isla se hacían cada 15 días que era cuando iba el barco con provisiones. En Sálvora estuvo 3 meses a pesar de estar destinado como Técnico de Señales Marítimas Encargado de la Ría de Vigo.

L. y Mera se separaron en 1984.

En el año 1991 El gobierno socialista comenzó a aplicar la gestión privada en el sector público, como remedio a su propia inoperancia administrativa. El anteproyecto de Ley de Puertos y de la Marina Mercante produjo en Mera la sensación de que la sociedad iba a ser estafada en su patrimonio histórico y cultural. Peleó contra la privatización de los faros. Los fareros propusieron que fuesen utilizados como torres de control porque están colocados estratégicamente. Además son obras de arte y forman parte del patrimonio del estado español, pero no quisieron hacernos caso,  nos dice.

La suerte quiso que en la guerra contra la ley de Puertos en 1992 conociese a Concha, con la que  lleva viviendo 28 años.

capitán

Le ofertaron laboralizarse en el puerto de Vigo, pero no aceptó. Siguió como funcionario en la Inspección de telecomunicaciones durante 6 años. En 1998 hizo el curso de Observación Meteorológica en el Instituto Nacional de Meteorología de Madrid. Estuvo prestando este servicio en la Escuela Naval de Marín y el Aeropuerto de Peinador en Vigo en total 10 años. Se jubiló dos días después de cumplir los sesenta porque no quería que la fecha de su cumpleaños, el 11 de septiembre, le recordase ese día.

No echa de menos nada de su vida laboral ya que no tiene tiempo más que para restaurar unas casas en ruinas que heredó y que quiere vender y que no le dejan tiempo para leer o navegar en su pequeño balandro.

Un libro que le marcó el recuerdo fue La Reina Calafia de Blasco Ibáñez. En la tele ve algún informativo de Al Jazira y la CNN por eso de no olvidar el inglés. No se pierde el Intermedio por no olvidar donde vive.

Un viaje que le gustó mucho de los numerosos que realizó, fue a los Grandes Lagos  cargando maíz en Toledo y Cleveland (Ohio) para llevarlo a Mallorca y Venecia.

Si hay un sueño o un deseo es que  quiere vivir y morirse tranquilo y en paz.

Nos despedimos con la promesa de un vino, cuando se pueda. Muchas gracias por tu tiempo y por tu historia.

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Profesiones modernas:Desde un faro

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

Nós os maiores aínda temos moita guerra que dar, espero que este blogue motívevos a querer colaborar connosco.

Historia de vida de Manuela Gándara

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