por Vicente Méndez

Este texto no es exactamente un poema. Es más bien un grito, una reflexión nacida desde la experiencia y la lucidez de quien ha vivido mucho. He querido acompañarlo en fragmentos, como pequeñas piezas que respiran por sí solas.

GRITO A LA VIDA

¡Me quedé mirándote!
Serías como esa mayoría de gente a la que el mundo le parece normal;
esa que luego se pasa la vida buscando algo anormal.

Y tuve suerte:
fuiste el manantial que brotó de la nada
para dar vida al sediento.

 

Siempre he pensado que soy algo muerto,
aunque vaya de una parte a otra como si estuviera vivo.

Busco la manera de entender
cómo se puede vagar por la Tierra
sin preguntarse mil y una veces quién es uno,
cómo vino aquí,
de dónde,
por qué es él y no otro,
si puede servir para algo.

¿Será esta la causa
de esta soledad que atormenta
a aquellos que piensan? 

Estar satisfecho con lo que uno sabe
es no ser nadie.

Puede que viva bien,
que llegue a ser rico,
que disfrute del placer común, banal y decrépito
que embrutece y corrompe los corazones
y el alma que le fue dada al hombre
para acciones y sentimientos más elevados.

Y morirá como un imbécil,
gritando su desesperación y su mala suerte,
sin siquiera saber
que llevaba años muerto.

Espero curarme de ti en unos días.
Debo dejar de fumarte,
de beberte,
de pensarte.

Es posible,
siguiendo las prescripciones de la moral de turno.

Me receto tiempo,
abstinencia,
soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?

No es mucho, ni es poco:
es bastante.

En una semana se pueden reunir
todas las palabras de amor
que se han pronunciado sobre la Tierra
y prenderles fuego.

Te voy a calentar
con esa hoguera del amor quemado.
Y también en silencio.

Porque las mejores palabras del amor
están entre dos gentes
que no se dicen nada. 

Hay que quemar también
ese otro lenguaje literal y subversivo del que ama.

Tú sabes cómo te digo que te quiero
cuando digo:
“qué calor hace”,
“dame agua”,
“se te hizo de noche”…

Entre la gente,
a un lado de los tuyos y de los míos,
te he dicho “ya es tarde”
y tú sabías
que decía “te quiero”.

 

Una semana más
para reunir todo el amor del tiempo.

Para dártelo.

Para que hagas con él lo que quieras:
guardarlo,
acariciarlo
o tirarlo a la basura.

 

Solo quiero tenerte un día,
o una semana,
para entender las cosas.

Ya que no pudo ser para siempre.

Porque esto, como aquello,
es estar saliendo de un manicomio
para entrar en una sepultura.

 

Vicente Méndez González

Vicente Méndez González

Poeta

Vicente Méndez González:  vive en Vigo, Pontevedra

Figura en la Guía Cultural de Artistas de Galicia. (Xunta de Galicia 2004)

Exposiciones: Colectiva Xuventude, Xunta de Galicia Universidade Popular de Vigo

OBRA:- Talla en Madera, Escultura, Pintura y Poesía. POESÍA:-Libro publicado.  Necesito un Nombre.

Colactánea Literatura e Artes—Raía Luso Española

COLABORACIONES:-Colectivas en varias editoriales,  en libros de Poesía.—Amarga Hiel, Mar de Nubes, Melodía de colores, Días de Sol, Vientos del Pasado, Tragedias Poéticas II, y Erotismo Poético III. Poetas Nocturnos III.

NOVELAS:– La Coleccionista de Clavos.

Publicadas. Qué Vida más extraña= Una Mala Historia. Los Gritos de los que se Creían Vivos y llevan años Muertos.

MICRO RELATOS.  Pluma, Tinta y Papel. NOVELA   El  Regreso a Valdecasas.       

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