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Identidad e
Ideología
Política

Jesús Gayoso

Entiendo por identidad aquella parte del autoconcepto de un individuo  que deriva del conocimiento de su pertenencia a un grupo social y la «consideración» de éste hacia él, junto con el significado valorativo y emocional asociado a dicha pertenencia para el individuo.

La identidad viene de la necesidad emocional del ser humano y de los grupos humanos de obtener la consideración y reconocimiento, con aceptación o no, de los demás. Es su carta de naturaleza.

Ese reconocimiento no es solo de los demás sino que lo que busca el ser humano es también su propio reconocimiento, el de su yo interno.

La identidad política se refiere a la formación de una adhesión a una ideología o ideologías que reconociendo la existencia de los problemas que la vida plantea, con un conjunto de ideas, con coherencia interna, plantea su posible solución y ejecución.

Aunque el planteamiento teórico de Laclau y Louis Althusser gira en torno a la construcción del “sujeto social” a partir de las ideologías, dicha propuesta es igualmente adecuada para analizar el proceso de construcción de las identidades. Según estos autores, la ideología tiene como función la conformación del individuo en sujeto a través de la interpelación. Otro aspecto importante de sus planteamientos se refiere a que no existe la ideología como un bloque, sino  que existen  ideologías en una cantidad indeterminada  que están actuando sobre los individuos para su transformación en sujetos sociales. Una situación de esta naturaleza −la existencia de una cantidad indeterminada de ideologías−, sin duda, complicaría enormemente el tipo de relaciones que se pueden establecer en el interior de una población relativamente reducida, lo cual se complica más si lo vemos desde la perspectiva de un país en su conjunto. No es lo mismo que interactúe una ideología en común que una cantidad indeterminada de ideologías .

Tomando en cuenta lo anterior, nos encontramos entonces con que existen la ideología política, religiosa, de clase, familiar, discriminatoria, de género, etc. Pero si bien existen diferentes tipos, éstas a su vez, -y es algo que no menciona Laclau- tienen variantes, es decir, podemos hablar de la ideología política en general, pero también podemos hablar de ideologías políticas en particular, por ejemplo, de izquierdas, de derechas, fascistas, de centro izquierda, de centro derecha. Lo mismo podemos decir de la ideología religiosa, hay católicos, protestantes, religiosidad maya, budista; o podemos hablar de ideologías discriminatorias: de género, raza, cultural, nacionalista, etc.

De acuerdo con esto, una ideología cualquiera que actúa sobre un individuo −pongamos por ejemplo religiosa católica− lo conforma como sujeto a través de la interpelación, circunstancia que le va a otorgar un sentido de pertenencia hacia la comunidad católica. Es decir, la ideología no solamente es un sistema de ideas, sin orden ni lógica, todo lo contrario, es lo que le está proporcionando una identidad al individuo en tanto sujeto, pero además, también una forma de comportamiento. Los individuos por sí mismos no conforman identidades políticas o grupales, no existen individuos aislados, es un sujeto social el que les confiere esa identidad en la medida que las interpelaciones, de determinada ideología son apropiadas por este individuo (Laclau); en este caso, la ideología religiosa católica. Es por este medio que asumimos y adquirimos una identidad. Si esto es cierto, si las ideologías conforman nuestras identidades, aunque  no hablemos de la ideología sino de las ideologías, la consecuencia lógica es que todo individuo, en tanto sujeto portador de una determinada, por ejemplo, una ideología religiosa católica, eso lo conforma como un sujeto católico y le confiere una pertenencia de grupo, lo cual le de una identidad, pero al mismo tiempo puede tener una ideología política de izquierda y sucedería exactamente lo mismo. Es decir, todo individuo en tanto que sujeto, es multi-identitario.

La identidad está definida por lo ideológico y se concretiza o se hace evidente no únicamente en el discurso ,entendiendo el discurso no solo como el enunciado o el acto del habla, sino además, todas las circunstancias contextuales que rodean al sujeto (dónde dice o hace, quién lo está diciendo, a quién se lo está diciendo, cuándo, el simbolismo que lo rodea, etc.). Es a través del discurso que vamos a manifestar nuestra posición política, religiosa, de clase, de género, y es a partir de estas posiciones que se nos va a identificar y nos vamos a identificar. Pero estas posiciones identitarias están definidas por lo ideológico pero también enraizadas en lo emocional, en el sentido de pertenencia  y reconocimiento grupal (partido político, confesión religiosa, nacionalidad, clase social…etc)

La situación no es simple; nuestras posiciones ideológicas no surgen de la nada, la reflexión, el razonamiento no se dan sobre la nada, se tiene que hacer sobre lo concreto, sobre lo empírico, la experiencia. Esto concreto son las condiciones materiales de existencia. Es decir, hay una reflexión sobre las condiciones materiales y esta reflexión se hace basándonos en una ideología de la cual somos portadores, lo que quiere decir que se tiene un modelo de explicación ,por ejemplo, religioso de la realidad, la interpretación que va a hacer el sujeto de la realidad será a partir de una concepción religiosa específica (católica, budista, maya, etc.) En consecuencia, esta percepción de la realidad se manifiesta y concretiza tratando de incidir en en sus condiciones materiales, ya sea para cambiarlas o para mantenerlas. Se actúa sobre la realidad de acuerdo a cómo se piensa.

A partir de este punto, la lucha ideológica se puede traducir a otros tipos de lucha. Pero esto es otra cosa, el punto aquí es que existe una reflexión sobre las condiciones materiales y no una mera determinación de estas condiciones sobre el sujeto.

Si lo anterior es cierto, estamos hablando de una relación dialéctica y no de una determinación de nada. Sin embargo, en esta relación dialéctica, hay que diferenciar entre la naturaleza de lo ideológico y la naturaleza de las condiciones materiales, no es lo mismo la reflexión que lo reflexionado. En este sentido, el fenómeno lo podemos ver con una perspectiva dialéctica y cíclica, lo que le da su perspectiva histórica.

Las ideologías tienen varias funciones cognitivas y sociales. En primer lugar, organizan y fundamentan las representaciones sociales compartidas por los miembros de grupos. En segundo lugar, son la base de los discursos y otras prácticas sociales de los miembros de grupos sociales como miembros de grupo. En tercer lugar, permiten a los mismos organizar y coordinar sus acciones (conjuntas) y sus interacciones con miras a las metas e intereses del grupo en su conjunto. Así, algunas ideologías pueden funcionar para legitimar la dominación, pero también para articular la resistencia en las relaciones de poder.

Las ideologías, entonces, se constituyen en la principal característica de diversos grupos, sean un grupo social, una institución, o un movimiento político, social, religioso o cultural. Teniendo en cuenta que las construcciones ideológicas son depositarias del paquete de conceptos que forman parte de la idea de aquello que un grupo social considera real, son las ideologías, entonces, las que contienen las concepciones que autodefinen al grupo mismo; por ello se puede concluir que parte del constructo ideológico es la identidad.

Los seres humanos poseemos una serie de ideas que construimos a partir de nuestro entorno y con las cuales consideramos aquello que es real y lo que no lo es. Por ende, de acuerdo a aquellas, el ser decide que se hace o no se hace. Esta estructura se organiza y jerarquiza, y da origen a las estructuras ideológicas. Las ideologías tienen un sentido social, ya que el que se les da al actuar está determinado por la interacción que se deriva de dichas acciones y como parte del conocimiento obtenido de ellas. Con respecto al sentido social de las ideologías, se hace necesaria su negociación, que implica que las ideologías se deben representar para comunicarlas.

La ideología posee también una estructura de discurso con los mismos usos e intenciones desde lo social; el carácter simbólico es parte de esta capacidad de las imágenes y los objetos que se manejan. De esta manera se podrá modelar su visión del mundo y de sí mismos, llegando así a caracterizar la autoimagen de estos grupos, la identidad con la que se definen en el mundo.

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