Chris, alegre y sintiéndose solo, sale del local a la calle acompañado por un compañero de trabajo, después de ver como su jefe marchaba de la cena con una joven muy guapa que podría pasar por su hija. A Chris acaban de agasajarlo y regalarle un reloj de oro por la lealtad a la Compañía para la que trabaja como cajero desde hace 25 años, con un sueldo mísero. Llueve, acompaña a su amigo al autobús y él continúa andando.

En la acera de enfrente, un hombre maltrata a una mujer. Se dirige hacia allí y golpea al individuo con el paraguas, después llama a un policía. No ha reconocido al maltratador, pero la chica, una joven atractiva llamada Kitty le muestra su agradecimiento y le permite acompañarla a su casa y toman un café (en realidad, ella lo cambia por una copa). Él, llevado por la euforia, le dice que es pintor, una afición que le funciona como válvula de escape.

Chris, es un hombre maduro, sin hijos, cumplidor, tímido, lento, inocente, rutinario y algo sombrío. Hace cinco años que está casado con Adele, una mujer autoritaria, antipática, chismosa y egoísta. En el comedor tienen la foto en grande de su primer marido. Él es un marido infeliz.

Kitty, a la que su novio Johnny llama Perezosa, es una buscavidas. Su novio es manipulador, sin escrúpulos, violento y se comporta con ella como un chulo. A Kitty nada parece importarle, salvo que Johnny la ame.

Johnny manipula a Kitty para que consiga sacarle dinero a Chris. El cómo no le importa. Ella piensa que es un pintor famoso y que le dan mucho dinero por sus cuadros.

Chris roba a su mujer y luego a su Compañía para complacer a la joven de la que se ha enamorado.

 Johnny descubre que los cuadros de Chris son valiosos y hace pasar a Kitty por la pintora. Ganan mucho dinero: compran joyas y un auto espectacular.

Kitty cada vez esta más incómoda, Chris le ha pedido matrimonio.

Johnny le da una ostia a Kitty y le dice: “Es el único lenguaje que entiendes”. Ella entra en razón y continúan con el engaño.

Un día Chris, va al apartamento que le está pagando a Kitty, para pedirle matrimonio, al descubrir que su boda no fue legal, dado que el primer marido de su mujer todavía vive. Encuentra a Johnny y Kitty juntos haciéndose cariños: la tierra se abre a sus pies. Huye.

En la Compañía descubren el desfalco y lo despiden. Regresa al apartamento y, en un arrebato, mata a Kitty con el punzón de partir hielo. Todas las pruebas incriminan a Johnny, que es llevado a juicio, condenado a muerte y ejecutado. Chris se queda a solas con su conciencia. Intenta ahorcarse.

Este relato podría corresponder a cualquier episodio de violencia machista con resultado de muerte que con tanta frecuencia suceden en España y en muchos otros países. Una crónica de abusos, violencia de género física y emocional, manipulaciones y sumisión, todo en nombre del amor. Pero no. Es el guion de una película. En inglés se llamó “Scarlet Street”, en francés “La Rue Rouge” y en castellano “Perversidad” o “Mala Mujer”, lo cual ya dice mucho de la mentalidad de los traductores y distribuidores.

Una película del año 1945, de Fritz Lang, cuya acción transcurre en Nueva York en el año 1934.

La película es un remake de otra anterior del año 1931, francesa, de Jean Renoir (su segunda película sonora), titulada “La Chienne”, en castellano “La Golfa” o “La Perra”. Se quedaron descansados con el título.

 El guion que utilizó Fritz Lang era de Dudley Nichols, pero ambas películas, la de Lang y la de Renoir, están basadas en una novela del escritor Georges de la Fouchardière. En los años cuarenta, Andrè Mouézy-Éon  hizo una pieza teatral.

perversidad
la chienne

Lang nació en 1890 en Viena. Murió a los 86 años en Beverly Hills. Nacionalizado alemán, hijo de arquitecto y judía, estudió arquitectura.

Con el ascenso del Partido Nazi en 1933, comenzó a trabajar en Hollywood, después de huir de Alemania tras una conversación con Goebbels, que le ofreció colaborar con los nazis.

Lang hizo largos viajes por numerosos países mientras fue joven. Fue herido durante la primera guerra mundial. Su primera mujer se suicidó en 1920: se ignoran las causas, que él nunca quiso revelar. Se volvió a casar, con una escritora que le hizo varios guiones para películas que él dirigió. La dejó cuando abandonó Alemania.

Los actores de “Perversidad” están brillantes, cada uno en su papel, llenos de matices. Fueron Edward G. Robinson, que encarna al anodino Chris Cross, Joan Bennet, que da vida a la ingenua y sumisa Kitty March y Dan Duryea, que interpreta al malvado Johnny Price. Los tres actores también fueron protagonistas de la película anterior de Lang, la mencionada “La mujer del cuadro “(The Woman in the Window), en la que también conforman un trío, donde ella, como siempre, es la mujer fatal, la causa y motivo de que los hombres maten por su atractivo y sensualidad.

“Perversidad” es una película de atmosfera agobiante, casi de pesadilla, melancólica y, a ratos, desgarradora.

 La liturgia de los maltratos con resultado trágico, está llena de muerte de mujeres tras el abandono o el intento de abandono del maltratador (pareja, amante, marido o “tindero”). Luego, tras perpetrar la ceremonia del sacrificio, la cobardía de afrontar las consecuencias o el peso abrumador de la conciencia, lleva al criminal a suicidarse.

En “Perversidad”, ya en el año 1945 (o en 1931, cuando se escribió la novela), el guion era el mismo: el machismo imperante lo contaminaba todo, lo distorsionaba todo. Reparemos en los títulos que se les dieron a las películas al traducirlos. No fue “Mal hombre” fue “Mala mujer”, que además era la víctima. O “La Golfa” o “La Perra”.

 Película recomendable para todos los públicos, en especial para jóvenes. 

Jose Luis Vázquez

Jose Luis Vázquez

Escritor

Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Central de Barcelona y cursó un máster en Dirección de Marketing en EADA.

Ha trabajado como directivo financiero y de logística en varias empresas de logística y alimentación.
Ha realizado numerosos viajes de aventura por los cinco continentes, ascendiendo montañas, conviviendo con tribus y cruzando ríos y mares.

Le encanta el cine, y los wésterns en particular.
Lector empedernido: novela, historia, ciencia y filosofía.
Cursó tres años de Narrativa y Novela en la prestigiosa Escola d’Escriptura del Ateneu de Barcelona.
Ha publicado dos libros: Clara y algo más, de cuentos, y La memoria en color, autobiográfico.
Barrabás el Sicario es su primera novela.

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