En 2002, mientras se celebraba la campaña electoral presidencial que acabaría ganando Lula, visité por primera vez Brasil y, entre otros lugares, estuve en Recife del estado de Pernambuco. Una agradable ciudad frente al mar, al sur de Natal y a 2650 kilómetros de Sao Paulo. Lula nació en Caetés, a 240 kilómetros de Recife, en el mismo estado de Pernambuco.

Klebes Mendoça Filho, nacido en 1968, periodista y director de cine, uno de los más prestigiosos de Brasil, también nació en Recife.

Acabo de ver O AGENTE SECRETO una película escrita, dirigida y coproducida por Kleber Mendoça. Estrenada en mayo de 2025, una coproducción de Francia, Alemania, Países Bajos y Brasil, ganadora de varios premios en el festival de Cannes, entre ellos el de mejor director y el de mejor actor.

Música de Mateus Alves y Tomas Alves. La fotografía, sutil, arriesgada y sugerente, es de Evgenia Alexandra.

agente secreto

La selección de actores fue impecable y muy acertada. Algunos son profesionales y otros amateurs, pero nada se nota en las interpretaciones. Tania Maria está increíble en el extraordinario papel de la anciana doña Sebastiana. Udo Kier, alemán, haciendo de judío alemán, interpretó su último papel, murió 6 meses después a los 81 años. Enzo Nunes, interpretando al niño Fernando, lo hace con una naturalidad pasmosa. Wagner Moura, después de ocho años sin rodar en portugués, hace una interpretación contenida, delicada y ajustada. Y así una larga lista de actores y actrices todos soberbios y con una caracterización muy conseguida.

La película, mayoritariamente ambientada en Recife, sitúa la acción en 1977. Gobierna el general Ernesto Geisel, de familia luterana y ascendencia alemana, quien participó en el golpe de estado en 1964, presidió Petrobras y gobernó Brasil de 1974 a 1979. Le quedan unos cuantos años a la dictadura, finalizada oficialmente en 1985.

Como la mayoría de las dictaduras, esta se basó en el nacionalismo, el anticomunismo y el desarrollismo. En 1977, Ernesto Geisel, aprobó una nueva ley de censura que cercenaba todavía más la libertad de expresión.

Marcelo, Armando en realidad, es un profesor e investigador. Lo vemos llegando a Recife, después de tres días de viaje, parando en una gasolinera en la que hay un cadáver humano en descomposición en el suelo, un trabajador gordinflón y asustado que le llena el depósito y un par de policías que paran el coche en la estación de servicio, se desentienden del cadáver e intentan chantajear a Marcelo. Le dejan marchar y Armando se adentra en el Carnaval.

Lentamente, durante dos horas y cuarenta minutos, la película nos va presentando diferentes personajes y vamos descubriendo quien es Armando, de que huye, por qué escapa y los peligros que le acechan.

Es una película de aristas, sobre la memoria colectiva y los traumas generacionales, sobre la violencia y la resistencia política, sobre la pobreza material y la indigencia moral.

Una película que transcurre durante el Carnaval de Recife, días y noches de pies descalzos bailando al ritmo que marca el frevo. Un desenfreno que en 1977 provocó más de cien muertos. Muertos que se confundieron con los provocados por la violencia policial y la persecución política. Una fiesta macabra. Una celebración donde no faltaron los fantasmas: el tiburón que provoca pesadillas en el niño Fernando o la pierna peluda que ataca a prostitutas, gays y amantes.

Una película que te deja, al acabar, un regusto amargo. No acaba bien, pero acaba como debe. Y, cuando se apagan las luces, te despiertas a la luz poseído por tus propios recuerdos, tus inevitables inquietudes, con el desasosiego de los temores siempre a punto de convertirse en monstruos y con la zozobra de lo frágil que es la memoria y lo dramático de la injusticia y la violencia.

carnaval recife

Toda dictadura conlleva violencia, miedo, represión y bajeza. En esas circunstancias, la moral es un lujo. La dignidad una proeza. La solidaridad deviene imprescindible para los que nada tienen, pero quieren un futuro. La traición es una amenaza constante. Los bulos sustituyen a la información. Es la hora de los corajudos. Armando es una persona decente que percibe la amenaza que se cierne sobre él y sobre otras personas dignas. No se arruga, no se doblega, sobrevive y aspira a escapar, salvar a su hijo, lo único que le queda y por lo que vale la pena luchar y arriesgar. Años después la memoria de su hijo será…bueno, eso no os lo voy a contar, debéis ver la película para saber en qué se convierte la memoria de Armando para Fernando, el hijo.

Es una película muy recomendable. Para cualquier público, en especial para los jóvenes, esos adolescentes, indigentes intelectuales y menesterosos morales, que se reúnen en algunas plazas a cantar el Cara al Sol pensando que están en la playa, sin tener ni la más remota idea de su significado profundo y el dolor que oculta esa música y su bajeza moral.

 

José Luis Vázquez

Marzo 2026

Jose Luis Vázquez

Jose Luis Vázquez

Escritor

Estudió Ciencias Económicas en la Universidad Central de Barcelona y cursó un máster en Dirección de Marketing en EADA.

Ha trabajado como directivo financiero y de logística en varias empresas de logística y alimentación.
Ha realizado numerosos viajes de aventura por los cinco continentes, ascendiendo montañas, conviviendo con tribus y cruzando ríos y mares.

Le encanta el cine, y los wésterns en particular.
Lector empedernido: novela, historia, ciencia y filosofía.
Cursó tres años de Narrativa y Novela en la prestigiosa Escola d’Escriptura del Ateneu de Barcelona.
Ha publicado dos libros: Clara y algo más, de cuentos, y La memoria en color, autobiográfico.
Barrabás el Sicario es su primera novela.

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