Llueve y es inevitable no recordar tus ojos tiernos, Tu sonrisa sabía que pinta mares y versos, A veces prefiero que las calles no se cubran de agua, Porque no sé dónde comienza mi gris y donde termina el del cielo, Extraño tus palabras esas que caen como gotas en mis recuerdos, Siempre con la dulzura la misma que cambio mi alma.