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"Cuando Galicia estaba a 12 mil Km"

Eduardo Aldiser

Cuando Galicia estaba a 12 mil km y me la imaginaba

El encuentro con Ana Santos Solla, del equipo que realiza De Vella Bella en Pontevedra días atrás, me hizo volver a mi tierra, Argentina, y a recorrer algunos de los muchos recuerdos que me unen a la colectividad gallega en nuestro país, una de las más numerosas.

Uno siempre debe empezar por su pueblo, en especial si este es pequeño como el mío, General Baldissera, Provincia de Córdoba, en la Región Pampeana, ese mar cuyas olas son el ondular de los sembrados impulsados por el viento. Allí mi mamá, Juanita, me escribía las cosas que tenía que traer de la despensa que estaba en la misma calle y en la acera de enfrente, a unos 200 metros. Apenas sabía leer. Al llegar se la daba ¿A quién? Posiblemente al único gallego en un pueblo que, una de mis familias entre ellas, los Bosco, ayudaron a formar, con mayoría piamontesa y los demás casi todos italianos. El gallego era Don Santiago Cañada, creo que de Compostela. Ya me hacía alguna carantoña al llegar, preparaba el pedido en la bolsa que había llevado y, al irme, la yapa que decimos allá… unos caramelos para el viaje de vuelta y mi alegría, claro!

Cuando tenía nueve años emigramos a Rosario, unos 200 km al este, en la provincia de Santa Fe, orillas del Río Paraná. En los distintos barrios que vivimos, siempre había vecinos de origen gallego, infaltables. Sus hijos formaban parte del grupo de amigos en juegos infantiles y en la escuela. En la segunda casa, Ovidio Lagos al 4500, cruzando la calle había un gran solar, un terreno que decimos nosotros. Y como lo preparamos con los demás chicos para jugar al fútbol, era un «campito», que los de Buenos Aires llaman «potrero». A un costado, la enorme fábrica de cojinetes Mar. Del otro una sola casa, la de dos de nuestros compañeros de juego, los Mata. Allí íbamos a por agua y doña Teresa, la madre, y su hija Mercedes, ya señorita, solían agregar unas galletas o tartas hechas por ellas. Mi oficio me viene desde siempre y ya entonces preguntaba y preguntaba… así, me apartaba de los chicos y supe por doña Teresa que eran de Santiago de Compostela. Me describía la ciudad de tal manera que yo, la veía. Tal es así que fue mi primer viaje desde Madrid unos meses después de llegar de Rosario en 1983 ¡Y era como esa amable vecina me la había descrito! Además comprobé que la principal autoescuela es de los ¡Mata! Tendré que ir un día y contarles que posiblemente conocí a familiares suyos.

Hago un salto en el tiempo para recordar a gallegos importantes en mi trayectoria de locutor y publicitario. Cuando fundamos la agencia Studio Simeoni, 1965, al poco tiempo fue la Asociación Española de María Susana, un pueblo santafesino pequeño y sin ferrocarril como el mío, quien nos contrató. Para ellos producíamos un programa de folklore en Canal 5 para publicitar su «Gran Rifa Espacial», como que el hombre había llegado hacía poco a la Luna. En la comisión, varios gallegos.

escape libre

Más adelante, ya con muchas salidas en la televisión vendiendo de todo, en especial máquinas agrícolas, me contrataron para animar dos años seguidos los carnavales de Máximo Paz (Recién supe visitando Tui que de allí son los Paz, hice mis primeros cuatro cursos escolares en la Escuela José María Paz de mi pueblo, llamada así porque es la principal figura histórica de la provincia de Córdoba, allá muchos de ellos personajes de nuestra joven historia). Si bien lo organizaban 16 instituciones, a mí me eligieron los amigos de la Asociación Española de Socorro Mutuos. Decir que con una población de 5 mil habitantes, algunas noches teníamos a más de 20 mil visitantes, siendo noticia a nivel nacional. Seguramente influyó en la elección que le hacía la publicidad a la Ford Nuñez de la localidad, grandes amigos y gallegos, faltaría más.

Salto un centenar de kilómetros al oeste y en la ciudad de Firmat, muy industrial, progresista, atendíamos a Ulla Hermanos, fabricantes de implementos agrícolas. Escuchaba que todos les llamaban «los gallegos» pero como así denominábamos a los españoles en general, desconocía el origen de esa familia ¡Hasta que un día cruce por la N550 el puente entre Padrón y Ponte Cesures sobre el río Ulla y me dije… claro que eran gallegos aquellos industriales firmatenses!

Eduardo

En la radio y televisión todos usábamos apellidos «artísticos» que se decía entonces, como mi compañero de locución en muchos programas de radio, conocido como Ricardo Valdez y en realidad todo un hijo de gallegos, Luis Pinto. Y así, cantores, actores, gente del fútbol como Salcedo, Graña, Pastoriza, Armentero, Cando, Seijo, Tojo, Barro, Valiñas y tantísimos más.

En mi niñez había tres españoles que escuchaba siempre nombrar en la radio y en revistas. Uno cantaba, Miguel de Molina, andaluz. Los otros dos eran gallegos, Rosalía de Castro y Castelao, que murió en Buenos Aires cuando yo tenía 6 años y en la radio fue noticia muy importante, me quedó grabado.

Y aquí viene mi remate, pasando por alto a tantísimos gallegos, además de los nombrados. Terminaba mi sexto grado de la escuela primaria y mi maestra, tan itálica de origen como yo, me seleccionó junto a mi hermana Mechi, dos años menor, para que nos vistiéramos pobremente, yo con una gorra, ella un pañuelo atado al cuello, dos maletas de madera… ¡Había seguro una maestra hija de gallegos que las habrá aportado! En la víspera del 12 de Octubre que llamábamos el Día de la Raza, en la escuelita… otra vez Ovidio Lagos pero al 6.800, saliendo ya de Rosario a Pergamino, atención ¡En gallego, con doble dificultad para nosotros! recitamos como inmigrantes que están en el puerto de Buenos Aires, ese maravilloso poema de Rosalía… «Adiós ríos, adiós fontes»

radio
eduardo

Era 1957… ha pasado más de medio siglo y muchas veces, haciendo senderismo y cuando veo el mar lejano ¿Saben? Ahora con emoción de inmigrante me vuelven otra vez esos versos que aquel día casi me hicieron llorar… «Deixo amigos por extraños, deixo a veiga polo mar; deixo, en fin, canto ben quero… ¡quén puidera non deixar!» Lo he recitado muchas veces en escenarios y programas de radio… aquí lo tienen unido al tango que Manolo Barro dedicó a su padre, del mismo nombre, Papá Gallego.

Rosalía de Castro y Papá Gallego en Cibeles FM de Madrid, 2003 

¿Saben qué les digo amigos de De Vella Bella? Creo mucho en el destino de las personas. El mío me hizo llevar siempre a Galicia en el corazón por esa querida maestra Matilde que me transformó en gallego por un rato, volando junto a la gran Rosalía, y por tantos paisanos vuestros y sus hijos que conocí allá lejos y hace tiempo.  Un fuerte abrazo para todos

Unas notas sobre mí, la primera bien reciente, porque siempre me entrevistan por el tango pero fui durante una década y media tal vez el locutor con más cantidad de anuncios y frecuencias en la televisión de Rosario (Empecé como modelo a los 19 años)    
Y esta entrevista que me realizó Juanjo Minatel unos cuantos años atrás…
Eduardo Aldiser

Eduardo Aldiser

Perodista, locutor y publicista

Nació en General Baldissera (Córdoba, Argentina), pero su espíritu inquieto le hizo explorar muchas tierras. Vivió muchos años en Rosario –ciudad que siente como propia. En 1983 llegó a Madrid donde dirigió empresas de Marketing Promocional con concursos como el Portfolio de ABC y en el 2000 retomó la actividad radiofónica, además de dirigir la revista Raíz Argentina destinada a su colectividad y poner en marcha emprendimientos digitales. Dirige desde 2010 los portales Argentina Mundo    Argentina Folklore y Provincias  Argentina Tango  y finalmente ahora lo tenemos en Galicia, cabalgando Tangos y otros hechos culturales.

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