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Tina Alonso Barcón por Ana Santos – devellabella

Tina Alonso Barcón por Ana Santos – devellabella

En el año 90 cuando daba clase de aerobic en el gimnasio Budo, Tina era mi alumna y era de las que nunca fallaba, me admiraba que a sus 60 años tuviera esa energía desbordante, me quedé con una frase cuando le pregunté si estaba casada, me dijo: viuda por la gracia de Dios, ahora entiendo eso pero por aquel entonces  no lo comprendí.

Ernestina Alonso Barcón, este fue el nombre con el que la bautizaron ya que una hermana de su padre y madrina se llamaba así, a ella nunca le gustó ese nombre y siempre la llamaron Tina, nació en Ferrol en octubre de 1930, su gemela, Mª Luisa, nació antes y tuvo la fortuna de recibir un nombre más bonito, para ella quedó el de Ernestina. Su padre era militar natural de Larouco, Ourense, y su madre oriunda del Ferrol donde se conocieron, de esa ciudad tiene pocos recuerdos, uno relacionado con el olor de un churro envuelto en papel de estraza paseando por la alameda, tenía 5 años, con 6 años se fueron a Segovia al cuartel de artillería, donde su padre entró como alumno en la academia militar, en plena guerra, 1936, fue llamado al frente y cuando ellas preguntaban a su madre ¿Dónde está papaíto? – su madre respondía en el frente. Ésto ellas no lo entendían ya que creían que era la acera de enfrente y les extrañaba que su padre no viniera a visitarlas a casa. En su casa de Segovia recuerda bombardeos constantes y a veces bajaban al refugio que había en el sótano de su casa, pero con la inocencia y divertimento del no saber que era eso de la guerra, cosas de tener 6 años.

Su padre al acabar la guerra fue destinado a Pontevedra, donde se vinieron a vivir, ya que le llevaba las cuentas a su tío José Boente Sequeiros

Silvino Alonso Boente, su padre, en agosto de 1941 era capitán de complemento (voluntario) en el regimiento 29 en Pontevedra. En el año 1944 estaba en el nº 10  en Pontevedra y asciende a comandante, luego llegaría a ser coronel de artillería y presidente del casino del año 1963 al 1966, durante su presidencia se hizo el parque de verano de A Caeira, que no le dejaron inaugurar, me dice Tina.

Tiene dos hermanos más, Menchu, a la que lleva 12 años y que ahora vive en Elche, y José Alfonso al que lleva 15 y que vive en Valencia. Su gemela vive en Venezuela.

Yo no vivo sóla, vivo conmigo, y hasta reñimos, a veces.

Tina Alonso Barcón

Su padre se vino para Pontevedra destinado y ella estudió en las Doroteas, recuerda a la madre Ramiro que también se encargaba de las antiguas alumnas. A ella le horrorizaba estudiar, sólo quería pintar, en su pasillo veo cuadros fechados en 1948 de los que apenas se acuerda haber pintado. Nadie la enseñó con las acuarelas, fue autodidacta y nunca sabía el resultado final de un cuadro. 

Conoció a Antonio, que era de la Bañeza, en el paseo en Astorga. Era guapísimo, rubio y de ojos azules, me dice; le digo que me hable del paseo y me cuenta que se hacía en todas las ciudades, en Pontevedra en la calle Oliva, donde vivía, desde las 12 hasta las 2:30 se paseaba y a ella  le gustaba asomarse y mirar desde la galería. Cuando conoció a su marido tenía 18 años y él 21, se casaron 4 años después. 

Él era representante de muebles y tenían un comercio en Astorga, pero las cosas no le fueron bien y se vinieron a vivir a Pontevedra, 

al principio estuvieron con sus padres hasta que pudieron independizarse y trasladarse a la casa donde ahora vive. Tuvieron 2 hijos: Ana Rosa que vive en Mozambique, la luz de mis ojos, me dice, y Luis Antonio al que quiere con locura, de él  me cuenta que vive en La Gomera y está soltero. Tiene un nieto, Rigel, que vive en Marbella. Con ellos habla regularmente por teléfono,  no así con su hija de la que se ha ido distanciando poco a poco.

Como lo suyo era la pintura, siempre que tenía ocasión pintaba 

Tenía un conocido que le hacia los marcos para sus cuadros, lo cual enfurecía a su celoso marido. Por todo esto, harta de los constantes abusos psicológicos, decide marcharse de casa, él le hizo chantaje emocional diciendo que se iba a suicidar solo para llamar su atención, pero  ella se fue y, ayudada por su hermana, se instaló en Venezuela. Antonio fue a buscarla pero volvió solo. En Venezuela, durante el año que estuvo, realizó varias exposiciones, saliendo en la prensa local como la famosa pintora española.

Con 48 años volvió a España y se instaló en Barcelona en casa de unos parientes. Allí buscó trabajo, primero vendiendo enciclopedias, cosa que no le gustó nada ya que veía que era una estafa para gente con pocos recursos, cuando lo dejo empezó a trabajar de chacha en casa de Toni Aparicio, director de la revista Pronto que ya estaba separado de su mujer Estrella Salietti, aparte de ella tenían una empleada externa, Tina se dedicaba a cuidar a los niños Toni y Beto. Allí conoció el lujo y excesos de las artistas del papel couché me cuenta cosas que no debemos desvelar ya que son secretos de alcoba que los propios interesados si quieren pueden airear.

Se fue de esa casa porque en uno de esos veraneos en Ibiza se encontró sola sin asistenta que la ayudara, vio un anuncio en la prensa que ponía: “ Se necesita señora de compañía dispuesta a viajar” y allá que se fue a una casa de paredes forradas de seda, suelos con alfombras persas y mármol de carrara pero en la que se comía pollo con habas hasta 3 días y se guardaban las sobras, la señora, que pertenecía a la burguesía barcelonesa, tenía una boutique de lujo de ropa interior en la Plaza de Cataluña. El único viaje que disfrutó fue llegar  a las puertas de Andorra, se quedaron en un centro comercial, la mala fortuna fue que la señora la atropelló fortuitamente con el BMW pero la hizo callar y le dijo que no dijera nada. Tina, con las piernas ennegrecidas, no denunció a la señora pero a las dos semanas se fue de su casa.  La cambió por la de un americano  al que su mujer había dejado por otro con el que se fue a París, él amenazaba con plantarse en la capital francesa y prenderle fuego a la casa. Esa vivienda era un ir y venir de amantes, Tina tenía que hacer esa cama enorme de sábanas de seda hasta 3 veces al día. Ella, por la tarde, se escapaba con Marco, el hijo del americano, en moto, para jugar a las cartas en casa de unos parientes. Allí cobraba 25 mil pesetas al mes y en su habitación contaba con televisión y baño. Durante esa época no tenía tiempo para pintar.

La llamaron de Pontevedra diciendo que Antonio, su marido, estaba muy mal y no tenía quien lo cuidara, ella volvió por humanidad y así se lo dijo a la familia de Antonio. Le dijeron que le quedaban 3 meses de vida y fueron 3 años, de los que no se arrepiente a pesar de ser muy duras las situaciones que tuvo que enfrentar ya que él se tiraba de la cama y tenía que tener un colchón en el suelo, ella con su hijo cuidaron de él hasta su muerte.

En esa época pintaba y hacía alguna exposición pero ya fue cuando enviudó cuando retomó los pinceles y creó  la mayoría de su obra.

Ahora con 90 años apenas ve, necesita asistencia para hacer las cosas de casa y dejó los pinceles hace ya 9 años.

Le encanta la política y la sigue en la televisión y la radio. Recuerda el último libro que leyó “El código Davinci”, le digo que hay audio libros para poder escucharlos, pero ella dice que un libro hay que vivirlo, estrujarlo, ojearlo… y que oírlo solo no le llega, necesita vivirlo.

Le gusta levantarse tarde y no tiene pereza en acostarse a las dos de la mañana si hay algún programa que la motive en la tele o la radio. Come sano y variado, tiene permanentemente a Diana, una empleada a la que puede pagar gracias a una pequeña subvención de la ONCE, que la ayuda en sus quehaceres y es sus ojos en la vida.

Nadar le encanta, pero ya no lo hace, estaba acostumbrada a nadar, hacer aerobic y salir a pasear diariamente con las amigas, el covid lo cambió todo y la tiene en casa recibiendo muchas llamadas de teléfono y pocas visitas.

Tiene un novio nuevo que la ayuda mucho, es su andador, sonríe.

Ha viajado mucho con el Imserso tanto sola como con amigas, siempre se apuntaba a Canarias y conoce todo Portugal, siempre se lo pasaba bien y disfrutaba cuando había baile ya que le encanta bailar.

Su sueño es que su casa tuviera ascensor, pero eso lo ve casi imposible.

Recorremos los rincones de su hogar, donde todo rezuma arte, la moqueta pintada, los retratos de juventud, el vestido de novia, sus hortensias pintadas ya de memoria; recuerda el mantel que me pintó de casi 3 metros hace ya 30 años, no tenía mesa donde colocarlo. Ahora quiere vender todas sus obras pero no tiene ganas de exposiciones. Se sabe de memoria cuando pintó uno u otro cuadro, solo hay uno que le aporta tranquilidad y sosiego y no quiere desprenderse de él.

Me despido de Tina mirando esos ojos transparentes que no ven pero guardan unas vivencias entrañables y un anhelo esperanzado por ver de nuevo a Ana, su hija.

Me quedo con su frase final “Yo no vivo sola, vivo conmigo y hasta reñimos, a veces”

Esta foto da dereita foi seleccionada para saír na publicación Vogue Italia.

A maioría das fotos son de Emi Ramírez

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de E.F

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

Nós os maiores aínda temos moita guerra que dar, espero que este blogue motívevos a querer colaborar connosco.

Raúl Gómez Farto

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Engracia Vidal Estévez por Ana Santos – devellabella

Engracia Vidal Estévez por Ana Santos – devellabella

Engracia naceu en Cambados en 1930, alí era onde estaba destinado o seu pai como rexistrador da propiedade, vacante á que accedeu aconsellado polo seu amigo José Padín González, que era médico, el foi quen atendeu a súa nai cando Engracia naceu.

Foi a pequena de tres irmáns cos que se levaba oito e tres anos respectivamente. Ela, xunto con outros tres nenos máis pequenos (fillos do médico), foi a clases particulares á mesma escola pública á que ían os seus irmáns maiores; iso ata que veu a Pontevedra facer o ingreso para o Sagrado Corazón de Praceres cando tiña nove anos, en réxime de internado. No colexio custoulle coller o ritmo das clases porque ía algo máis atrasada que os demais. Pero como era espelida saíu adiante. Cando estaba en 3º de Bacharelato os seus pais chamaron para felicitala polas notas e a monxa díxolle que era a mellor da clase. Foi a partir de entón cando empezou a destacar e gustarlle máis o estudo. Ao acabar 6º marchou para Santiago cos pais e alí fixo 7º e Reválida e empezou a carreira de Historia que logo remataría en Madrid.

Cando saíu do colexio Sagrado Corazón de Praceres en Marín xa tiña a idea de ser monxa, pero ata que estivo en Madrid non fixo os votos. Con 20 anos marchou a Roma para participar nunha formación onde tiñan clases de teoloxía, francés e moitas materias máis. Recorda que foi una experiencia moi enriquecedora xa que había xente de todo o mundo, alí estivo un ano e xa levaba hábito.

“En Santiago, fundou unha casa nova xunto a Lasalle para xente mais necesitada para que puidera estudiar todo o mundo«.

Engracia Vidal Estévez

Ao volver a España destinárona a Granada ao colexio da congregación, onde deu clase durante catro anos en 3º de bacharelato de todas as materias, agás francés. Despois volveu a Roma para outra formación máis relixiosa que intelectual.

Con 24 anos e durante catro veu de directora para o Sagrado Corazón de Praceres, ocupándose fundamentalmente de tarefas administrativas e impartindo poucas clases. Pasado ese tempo volveu para Madrid, onde vivían os seus país e aos que non podía visitar asiduamente polas regras da congregación. Alí pasou por tres colexios distintos da mesma orde, o de Caballero de Gracia, Rosales- onde terminou a carreira de historia, que facía por libre- e o de Chamartín, no que estivo de directora tres anos.

Aínda regresaría novamente a Praceres como directora e aos 37 anos volve estar en Madrid , tamén de directora, no colexio de Chamartín. En Santiago, e sempre por orde dos superiores, fundou unha casa nova xunto a Lasalle para a xente máis necesitada, para que puidese estudar todo o mundo. Logo desprazouse a Ferrol, chamada pola Igrexa, porque o bispo fundara unha filial para os máis desfavorecidos, ela foi pioneira nese tipo de filial, e durante seis anos desempeñou o cargo de directora da mesma. En Ferrol tivo unha casa para ela soa por primeira vez, moi modesta e nun barrio moi pobre daquela, como era o de Canido.

O Concilio Vaticano II do ano 1965 supuxo unha renovación moral da vida cristiá dos fieis e fixo que se producira unha actualización da igrexa, renovando os elementos que máis necesidade tiñan dela. Pretendeu acadar un diálogo co mundo moderno, incluso cunha nova linguaxe conciliatoria fronte a problemas actuais. Nesa época de apertura non foi obrigatorio o uso do hábito e moitas sacárono.

Debido aos cambios que se produciron, Engracia pediu á Igrexa saír da congregación, cousa que lle foi concedida, aínda así seguiu levándose ben coas monxas.

Xa como funcionaria do Estado veu para Pontevedra e empezou a dar clases na Xunqueira I de historia e latín. Daquela só lle vivía a nai , que a acompañou.

Xubilouse aos 65 anos, pero nunca deixou de exercer a ensinanza e a renovación catequística.

Foi a primeira directora no ano 1977 da revista de pensamento cristián Encrucillada onde aínda escribe con relativa frecuencia; hai tres anos que deixou a dirección, pero segue a colaborar.

Gústalle saír á rúa todos os días e conduce cando ten que desprazarse. Acode puntualmente a actividades culturais e moitas veces é convidada a dar charlas ou conferencias. Tamén colabora coa revista Tempos Novos.

Ve moi pouco a televisión, pero a radio sempre a ten acesa, gústalle estar informada e le La Voz de Galicia todos os días.

A viaxe que máis lle gustou foi a Roma, aínda que tamén estivo en Alemaña.

Está moi contenta coa vida que levou, aínda que di que se tivera outra oportunidade aproveitaríaa mellor.

Engracia lévame ao seu estudo, coa biblioteca chea de libros e moi ben engalanada cun retrato de Rosalía e outro de Castelao. Faime mirar cara arriba para que vexa tamén o Espírito Santo e a Virxe María.

Unha morea de libros enriba da mesa é a desorde na orde, calquera dia ordeno, dime.

Marcho coa mirada desta muller de ollos azuis, transparentes como a súa vida, que me falou da súa consagración á educación e que continúa con ganas e forzas de seguir espallando as súas inquedanzas.

Grazas, Engracia, por compartir comigo esta mañá de venres.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Hermitas Navarro

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Hermitas Navarro Patiño por Ana Santos – devellabella

Hermitas Navarro Patiño por Ana Santos – devellabella

Visité a Hermitas en su casa de Poio, Pontevedra, donde vive con su hija Lupe, su yerno y su nieto.

Hermitas Navarro Patiño nació en Vedra, A Coruña, en 1949. Es la mayor de 5 hermanas de la misma madre y distinto padre. Nació de una relación que tuvo su madre a los 19 años con su novio de entonces y que se desentendió de ella. Después tuvo otra hermana fruto de otra relación. Su madre dejó a sus hijas de 3 años y de 6 meses con los abuelos y se fue a asistir a una casa a Barcelona, sólo venía de vacaciones 15 días en verano. Sus hijas la llamaban “Maruja” y no “mamá” pues era el nombre que oían a sus parientes. Vivían en Poio donde estaban de caseros en la casa de los Mon.

Al cabo de nueve años, su madre se vino definitivamente para Poio ya casada y con otra niña de 7 meses (“…tiñan uns celos negros pola irmá cativa…”). Como eran muchos en la casa, decidieron mudarse a otra de alquiler. La abuela le pidió a su madre que le dejase a una de las niñas. Ellas  se peleaban por ser la elegida  porque su madre era casi una desconocida. Se decidió que fuese la pequeña la que acompañase a la abuela y así Hermitas, que ya tenía 13 años, se quedaba al cargo de la otra hermana con sus padres. Su madre trabajaba en la conservera y su padre, pues como tal consideraba al marido de su madre que le dio su apellido, en la carretera arreglando el firme. Este hombre, electricista de profesión, tuvo que pedir prestada una bicicleta para acudir al trabajo, pero un accidente, ocurrido ya el primer día, le obligó a cambiarla por el bus, teniendo además que abonar el importe de la bici.

Hermitas estudió en la escuela de Doña Teresa, al lado del ayuntamiento de Poio. Iba sólo cuando se lo permitían sus quehaceres diarios porque tenía que trabajar las fincas, atender a los animales y hacer las tareas del hogar. Tenían cuatro vacas, un caballo, gallinas y una cerda que les proporcionaba lechones para la venta. Así estuvo hasta los 10 años. Después, a los 13, iba a clases nocturnas con el señor Manolo Martinez y a los 14  entró a trabajar en la conservera de Montenegro, en Lourido. Para acudir al trabajo debía caminar todos los días durante 50 minutos.

“Cogi los billetes, los puse encima de la colcha, me tiré encima y dije: “Vai tomar polo c… Mira si valgo”

Hermitas Navarro Patiño

Del trabajo en la conservera recuerda especialmente las visitas del inspector y como el señor Edelmiro Montenegro  les pedía que se escondieran debajo de unas cajas de madera porque no tenían seguro y cómo el inspector removía las cajas con una pata de palo.

A Manolo lo conocía de toda la vida. Eran vecinos y jugaban como todos los niños, al peletre, la cuerda, etc. Ya con 13 años se había fijado en él que era 5 años mayor que ella.

Manolo, con 19 años, se fue a trabajar a San Sebastián en la construcción. Volvía a Poio de vacaciones. En una de estas visitas cuando Hermitas contaba 18 años, se quedó embarazada y dejó la conservera.

Le envió una carta a su novio para contarle lo sucedido porque le daba vergüenza decírselo a su madre y fue él el quien informó a su suegra de la situación.

Le pedía que preparase todo para la boda porque se querían casar cuando él volviese en las siguientes vacaciones. La madre de Hermitas no hizo caso  a la carta y no organizó absolutamente nada. Cuando Manolo llegó se enfadó mucho porque no había nada preparado. Entre las hermanas y algún pariente consiguieron organizar la boda en pocos días y se casaron el 9 de julio de 1967. Su madre ese día no se levantó de la cama y no acudió al enlace. Por la tarde se fue a la playa con el resto de sus hijos. Hermitas recuerda su boda con los padrinos y el taxista que los acompañaba a todos los sitios.

A los tres días de la boda se fueron a San Sebastián donde  vivieron en el bajo de un chalet que les ofrecieron unos conocidos de Portonovo. Su hija nació prematura y estuvo un mes en la incubadora. Ese mismo mes a él lo llamaron para hacer la mili en Melilla. Cuando Hermitas salió  del hospital sola y con su hija decidió dejar San Sebastián y venirse para Galicia a casa de su madre.

A los dos días de llegar ya estaba trabajando de nuevo en la conservera. Seguían viviendo de alquiler pero les reclamaban la casa porque se casaba una hija del casero.  Decidieron comenzar la construcción de su propia vivienda. Recuerda Hermitas cómo en un permiso el marido ayudó a poner la placa. El sueldo en la conservera era de 600 pesetas que repartía en 100 pesetas para mandar a Melilla al marido y 500 para su madre que cuidaba de su hija y vivía con ella.

Por fin se licenció Manolo y regresó a Poio donde comenzó a trabajar como albañil. La madre de Hermitas no pudo cuidar más de su hija porque dio a luz a una propia (“Xa podes coidar ti a pequena que eu xa teño outra”). Hermitas dejó  la conservera y en los años siguientes  tuvo 4 hijos más. Manolo cambió de trabajo y entró en el ayuntamiento de funcionario haciendo de enterrador. Cobraba 7 mil pesetas por entierro. Era la mano derecha de Armando Couselo Soto, el alcalde de Poio. Murió con 47 años dejando a Hermitas con 42 años, 5 hijos y números rojos en el banco.

A pesar de que su marido era el enterrador, no tenía comprado un panteón. Él decía “Jaula hecha, pájaro morto” Hermitas estuvo ahorrando para poder comprar un sitio adecuado para que pudiera descansar en paz.

Empezó a marisquear. Le dieron un trabajo de limpiadora en las escuelas por mediación del alcalde y también limpiaba en la hospedería del monasterio. Los niños ya eran mayorcitos y podía dejarlos solos.

Su marido murió en junio pero recibió la paga de julio y la extra. Además contaba con lo que había ganado del marisqueo, la limpieza de la escuela y la hospedería. Cuando se vio con tanto dinero recordaba las palabras del marido que siempre le decía “Sodes coma as galiñas, facedes o niño co pico e desfacedelo coas patas. Non valedes para nada”. Cogió los billetes, los puso encima de la colcha, se tiró encima y dijo: “Vai tomar polo c… Mira si valgo”. Ahí empezó a darse cuenta de que, como mujer, siempre fue ninguneada.

Como abuela es como con sus hijos: No le gusta que estropeen las cosas y los trata a todos por igual, aunque su hija lo desmiente por lo bajini y asegura que tiene alguna preferida.

A los 68 años se jubiló. Estaba contenta de no tener que ir con lluvia y tormenta a mariscar. Al principio le daba vergüenza ir a cobrar.

De la juventud de hoy en día le da pena que no jueguen juntos. Antes había más socialización y se conocían todos los de los alrededores.

Le gusta ver las series de la televisión y prefiere Tele 5. Le gusta hacer pasatiempos y leer.

Suele hacer excursiones con las amigas con una agencia de viajes: Darío, en paseo de colón.

Sale a caminar con las amigas y dependiendo si es con una u otra pasa de una a varias horas.

El viaje que más le gustó fue a Barcelona, a la fuente de Montjuic. Lo aprovecharon a tope de miércoles a domingo, una semana santa cuando el viaje era en autobús. También recuerda un viaje a Lourdes de 8 días ya jubilada.

Le gustaría ir en avión a México. Volar es un sueño que quiere cumplir antes de morir.

Al alcalde le pediría actividades para los mayores y sitios adonde ir. No hay asociaciones culturales y es una pena porque aquí hay mucha gente activa. Dijeron que iban a hacer una piscina pero todo se quedó en palabras.

Le pregunto qué tal es como cocinera y es Lupe, su hija, la que contesta. Hace unas almejas a la marinera y una empanada de pollo de rechupete. Quedamos en que nos  enseñará a hacerla, pero nunca antes de navidad. Me despido en este entorno maravilloso muy cerca del mar de Hermitas, una mujer que hasta que se quedó viuda no supo lo que era vivir de verdad. Muchas gracias por contarme esos cachitos de tu vida y por esas fotos entrañables que guardas celosamente. Espero esa receta de las almejas.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Antón Sobral

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Carmen González Lantaño por Ana Santos – devellabella

Carmen González Lantaño por Ana Santos – devellabella

Quedo con Carmen en la puerta del emblemático edificio modernista que acoge a la fundación Abanca, subimos a la galería del último piso, que en esos momentos está sólo para nosotras.

Maria del Carmen González Lantaño nació en el año 1944 en la aldea de San Martín de Oleiros en Ribeira (A Coruña), era la tercera de 4 mujeres. Estudió hasta los 4 años con las monjas, a los 5 pasó a la escuela con la maestra, donde estuvo hasta los 11 años.

Fue a hacer el bachillerato a Vigo, se presentó por libre en septiembre y obtuvo la calificación de matrícula de honor. Todo esto  gracias a la ayuda que le prestó una prima de su maestra a la que esta le había comentado que la niña tenía muchas cualidades, pero que su situación económica no le permitía seguir estudiando. Esta mujer se convirtió en su benefactora hasta el punto de que en Vigo vivió en su casa. Después recibió una beca y estuvo en la Casa de la Caridad, en segundo pasó a la Residencia de María Inmaculada. A los 11 años estudiaba en el instituto Santa Irene donde las aulas se dividían en señoritas, varones y mixtas, en estas estaban las chicas de matrícula de honor en la primera fila, eran seis y el resto, hasta 30, eran chicos.

Cuando acabó el bachillerato, con unas notas excelentes, volvió a Ribeira y, como tuvo que esperar hasta septiembre para poder examinarse de ingreso de magisterio, se quedó sin beca lo que la obligó a trabajar en  diferentes sitios durante un año, una conservera, en el bacalao etc…

Por fin pudo, al año siguiente, ir a estudiar Magisterio a Santiago. Al principio se quedó  en una pensión en la calle Huertas y luego en la Residencia María Inmaculada, allí estuvo tres años. Al acabar, en el año 1965, se presentó a las oposiciones. En el examen oral, las notas las daban en el mismo día, y a pesar de hacer un examen impecable, no aprobó.

Volvió a Vigo a la casa de la familia Sanjurjo y empezó a  dar clases particulares durante el verano. Al iniciarse el nuevo  curso comenzó a trabajar en  una academia en Teis y se fue nuevamente a vivir a la Residencia de la  Casa de la Caridad.

“En la ciudad de la luz,  cuidó de Guillaume Plaza, biznieto de Emile Zola. ”

Carmen González Lantaño

Estando en Vigo conoció a unas chicas de su aldea que estaban en Inglaterra y se dijo que el inglés era el futuro decidiendo irse ella también para allá. Le consiguieron trabajo en un hospital, en Leeds, haciendo un poco de todo ( lavar platos, barrer, preparar el té, etc.),  El hospital contaba con una casa para hospedar a las  extranjeras que trabajaban en él. Allí tenía una habitación con  derecho a cocina y espacios comunes No hablaba ni una palabra de inglés, y me cuenta que al principio lo pasó fatal.

Viajó a Lester a visitar a una amiga y pensó que 6 meses allí no le habían servido para aprender inglés, por lo que decidió volver a Ribeira.

Estando en casa recibió una carta de unas amigas de Bradford diciéndole que había una plaza libre en su hospital, el Leeds Road Hospital, de maid. Ella puso de condición que tuviese  días libres para ir a aprender inglés y los consiguió, así que allá se fue de nuevo a Inglaterra estudiando inglés tres días por semana tres horas y cuarto  en el Bradford Technical College. Sacó un carnet de conducir provisional y se quedó un año completo en Bradford. Con el dinero ganado volvió para seguir aprendiendo inglés, ahora como turista.

Se presentó para estudiar enfermería en el Saint James hospital y aprobó el examen del final del primer periodo de clases con  el número 3. Su primer destino en salas fue geriatría, donde aprendió mucho. Pero tuvo un cólico nefrítico y al volver a trabajar la dejaron viajar a casa, fue la primera vez que cogió un avión, en 1969. Aquí se quedó un mes. Cuando regresó, empezó a trabajar en cirugía, donde también aprendió mucho. Su sueldo era de tres mil pesetas, ya descontando el uniforme y los gastos.

Después de tres años decidió irse a Francia para profundizar en el francés , así que se fue a París con unos parientes.  Empezó cuidando a un niño, Mathieu Langrois, con él viajó  a Bretaña un mes a St. Lunaire, donde aprendió a coger navajas. También se preocupó de tomar clases de francés en La Alianza Francesa. Cuando ya estaba de regreso en Ribeira, una chica española  que había conocido en La Alianza, se puso en contacto con ella para convencerla de que volviese a la ciudad de la luz, esta vez para cuidar de Guillaume Plaza, biznieto de Emile Zola y así fue pero enseguida comenzó a recibir telegramas diarios de su madre informándola de que  se convocaban de nuevo oposiciones y decidió venir y presentarse. Esta vez aprobó. Barcelona fue su primer destino en el colegio Santiago Ruissignol en Can Clos.

Estuvo en el año 74 en el tribunal de oposición, era la primera vez que se celebraban las oposiciones por especialidad y apenas había maestras formadas en inglés.

Estando en Barcelona se matriculó en psicología, en la escuela de idiomas para hacer alemán e inglés y también traducción e interpretación

Un buen día le presentaron a Félix, un gallego criado en Mallorca hasta los 15 años y luego en Sao Paulo hasta los 26, era topógrafo y trabajaba para la empresa SATO. Se casaron en 1977 en Ribeira y volvieron para Barcelona donde en 3 años tuvieron a sus dos hijos.

En 1981 vinieron a Pontevedra. Ya aquí comenzó a trabajar en el Príncipe Felipe, compraron un bajo en la calle Cruz roja y montaron una librería: Lorena.

Le dieron la definitiva en el colegio Aneja, hoy, Manuel Vidal Portela en 1988. Tuvo que ir a la EOI para tener la especialidad de inglés y pasarse a secundaria, cosa que hizo y se fue a la Xunqueira II, allí solicitó ir de profesora visitante a California un año. En 2002 concursó para las plazas en el exterior, marchando a Tánger durante 6 años .

 

Al jubilarse, en agosto del 2008, viajó a Túnez primero y a Brasil después ,con su marido, que ya había cerrado la librería. Al  año  siguiente se fue a Dallas como profesora visitante otro año.

Desde el año 2010 da clases de inglés para mayores como voluntaria en la fundación Abanca , va a la universidad senior para motivar a su marido, él va a ajedrez, inglés y derecho mientras que ella prefiere la marcha nórdica y el arte gallego. Suele ir a las caminatas que organiza la universidad e iba al gimnasio, antes de la llegada de la pandemia. Ahora camina bastante todos los días.

Le pregunto por un libro que le guste y me dice dos: La pasión turca y No sin mi hija

Su viaje soñado: Argentina, Buenos aires y las cataratas de Iguazú.

Si se toma un café lo hace en La Nata un restaurante, el Rianxo, Román y Fidel

 

 

De la juventud de hoy en día opina que los padres se despreocupan de ellos, son más permisivos y los chicos no valoran lo que tienen.  Ella fue estricta  con sus hijos y también con sus alumnos, aunque suelen presentarla como la más estricta, pero la más entrañable.

Al alcalde le pediría un local donde reunirse gente de nuestra edad para realizar tareas de aprendizaje y ocio.

Me enseña una foto de 1967 en Leeds con una amiga canaria Yolanda Díaz López, cuando trabajaba de maid en el Leeds General Infirmary .

Me despido de Carmen después de tres horas de agradable charla y yo que pensaba que había hecho muchas cosas….

Gracias, Carmen por contarme tus experiencias, de las que espero  que más de uno saque provecho. Nos vemos en tus clases de inglés.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

Nós os maiores aínda temos moita guerra que dar, espero que este blogue motívevos a querer colaborar connosco.

Manuel Hermida Rivas

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Juan José Guirado por Ana Santos – devellabella

Juan José Guirado por Ana Santos – devellabella

Con Guirado, así o chamabamos, coincidín durante uns anos no Valle Inclán, logo fun profesora dos seus fillos

 Naceu en Écija en marzo de 1946. Os seus pais Olegario Guirado Gutiérrez e Adelina Fernández García, naceron na Axarquía, a comarca máis oriental de Málaga. Casaron en 1937, en plena guerra, e foron vivir a Cartaxena, porque o seu pai era mariño. En 1939 marchou a Bizerta coa frota republicana, e pasou dous anos no norte de África. Cando regresou instaláronse en Écija, e alí naceu el. Acababan de perder unha nena de pouco máis dun ano, Mari Carme que morreu deshidratada no medio da desastrosa sanidade da posguerra. Mira a súa foto e parécelle maior, seria e formal. Que estaría a pensar?. Vinte meses despois naceu a súa irmá Marilina. Hoxe é médica, naturalmente xubilada.

Cursou a primaria nunha escola pública en Écija, a da “Calle Comedias”. Tiña que atravesar toda a vila ata chegar alí, con moito frío e pantalón curto, no duro inverno, naqueles anos (fríos en varios sentidos) en que chegou a caer unha nevada tan histórica como a deste ano en Madrid.

Recorda con moito agarimo o seu primeiro mestre, don José María Fernández Cívico, do que habería moitas cousas boas que contar. “Que falta fai recobrar a Memoria Histórica!” Debuxaba moi ben, e seguramente iso influíulle (tamén o seu pai foi un bo debuxante).

Guirado
Guirado

Tiña dez anos cando se trasladaron a Madrid. Alí fixo o bacharelato no Instituto de San Isidro, centro de historia multisecular que antes fora Colexio Imperial dos Xesuítas. Tivo tantos e tan bos profesores que non pode nomealos a todos, cita soamente a D.Pedro Puig Adam, marabilloso pedagogo e gran matemático. Desgraciadamente só lle deu clase un trimestre porque morreu o 12 de xaneiro e nos meses seguintes tivo unha baixada (temporal) na materia…

“Para Pontevedra pediría un plan de urbanismo acorde con estes tempos de inevitable retracción, ligado a salvar da ruína o casco antigo e deter a especulación«

Juan José Guirado Rodríguez

Tras facer o selectivo na Facultade de Ciencias da Complutense, fixo a carreira de Arquitectura na Universidade Politécnica madrileña. Tamén aquí ten un recordo indeleble doutro profesor, que como outros compañeiros de estudos recoñecen, marcou a súa traxectoria: trátase, casualmente, do gran arquitecto pontevedrés Alejandro de la Sota. Tres edificios notables deixou aquí: a casa xunto ás Palmeiras, na rúa que hoxe leva o seu nome, a casa Domínguez, na Caeira, e o magnífico Pavillón dos Deportes. E moitos máis noutros lugares.

Estaba a traballar no proxecto fin de carreira cando o interrompeu a mili. Di que quedou espantado e que o pillou o touro. Pero algo aprendeu: no mes de permiso, apresuradamente, fixo outro e tramitou o título vestido de caqui. Durante o que lle quedaba de servizo realizou o seu primeiro proxecto, un chalé en Algete. Aínda debo ter por aí os planos, dime. O aparellador, como non, foi outro soldado.

Anos despois quixo facer o doutoramento. Tamén se lle pasou o tempo (un é así) e un encontro casual con quen logo lle dirixiu a tese (José Antonio Franco Taboada) animouno a relanzalo. En tres meses de verán tíñao practicamente rematado. Outro atracón.  “Xa dicía a miña nai que eu era Santa Dieta ou San Rebentón…”

 A súa primeira profesión foi a arquitectura, e exerceuna durante uns quince anos, case por completo en Pontevedra, e case sempre en colaboración con outros compañeiros, dos que só un, o incansable Gonzalo de Pedro, segue na brecha. Das moitas obras nas que participou só salvaría hoxe media ducia. Sempre procurou sentirse na pel do usuario, pero a arquitectura está sometida á cruel servidume do diñeiro e a especulación. E tamén á falta de cultura arquitectónica e ambiental dos clientes.

Guirado

A frustración profesional e a incerta continuidade do traballo lanzárono á docencia. Sete cursos en institutos de ensino medio, seis deles no Valle Inclán. Unha vez presentada a tese pasou á universidade, e alí xubilouse hai xa sete anos.

 A esa tese non publicada, pero que pode descargarse do seu blog, engádense outros libros que si se editaron, aínda que con escasísima difusión. Atoparédelos en esencialomenos.blogspot.com, escondidos tras as etiquetas “daños colaterales”,  “geometrías más o menos” ou “las piezas simples”. A súa idea era en todos os casos buscar a quintaesencia xeométrica do debuxo, oculta tras a farfolla de técnicas amontoadas durante séculos. Baste o título dun deles: “Perspectiva Unificada”.

 Atrapouno o servizo militar, na desmoralizadora situación que acaba de relatar. Pero non lle foi tan mal. O campamento de Alcalá (“matadero de reclutas”…) foi o máis duro. Coa carreira case acabada, foi parar ao Servizo Xeográfico do Exército. Unha vez á semana reuníase co xefe, un comandante moi amable, e salvo para estes encontros e as gardas ía de paisano.

Preparaban entre varios un relatorio para un Congreso Internacional de Xeoloxía, “Geología y Ejército”. Cando acabou a mili aínda non estaba terminada e non soubo máis dela. Ía buscar información á biblioteca do Servizo Histórico Militar, e alí coincidía cun oficial alemán. Que uniforme máis elegante levaba! Os deste país resultaban ao seu lado realmente cutres. Á parte diso, actualizou para os manuais de información militar explicativos dos mapas o estado de todas as estradas do noroeste de España, percorridas fochanca a fochanca… cos itinerarios do Ministerio de Obras Públicas!

Guirado

Presentáronlle a Soco (Aramburu) unhas amigas comúns en xaneiro de 1976. Aínda que ata maio non volveu  vela. Desde entón non se separaron nunca, salvo viaxes a congresos. Ese verán do 76, Soco máis él, viaxaron polo sur de Europa. Dez mil quilómetros nun Dyane 6, e á volta casaron. Non houbo pois lugar a que se escribiran unha soa liña..

Teñen dous fillos, Marta e Juan. Ambos os dous son arquitectos sen obras, pero profesores con alumnos.

Non cre que se poida xeneralizar con respecto á xuventude de hoxe, sempre os houbo responsables e irresponsables, traballadores e lacazáns. O que agora é moi diferente é a perspectiva de futuro, e iso marca. Non é de estrañar que en xeral sexan moito máis escépticos e centrados no inmediato.

  Aínda non ten netos pero imaxina que será tan brando e benévolo como os avós que coñece. “Caerame a baba e serán os máis guapos, máis bos e máis listos, coma todos os netos que no mundo foron”.

Dime que case ninguén é o pai ideal. El tampouco pensa que o é, non . Non se atreve a definir ao avó ideal, porque hai un avó ideal en función dese pai ideal. As xeracións son dialecticamente complementarias.

 A causa da súa xubilación foi que chegaba a de Soco. A razón profunda foi o cansazo de batallar nunha universidade que estaba a cambiar (a peor) e nunhas materias, o debuxo e o deseño, que reducían continuamente a súa presenza e deformaban o seu currículo, converténdose progresivamente de formativas en meramente instrumentais, no peor sentido do termo.

 Da televisión di que sempre a viu pouco, e prefire os programas culturais. Para non perder habilidades mentais segue na 2 “Saber y ganar”. A conxuntura política, co tira e afrouxa paralizante e as operacións de acoso e derribo, no medio desta crise que ve moi duradeira, faille agora estar máis pendente dos programas in(de)formativos. Un goberno que empezou cun programa prometedor está a ser freado, por dentro e por fóra, dun modo que lle lembra a como frean os aparatos que aterran nun portaavións.

Le todo o que pode. É difícil asimilar a enorme oferta, e compra por encima da súa capacidade lectora. Do máis recente recomendaría “Educación Tóxica”, de Jon E. Illescas.

 Non le a prensa escrita en papel. Recomenda a alternativa que se atopa na internet. Hai moitas páxinas que dan outra visión, mostrando o que non aparece nos medios habituais.

 Propóñolle que me recomende algunha película e cítame tres: “Tierras de penumbra”,Lo que queda del día” e a obra póstuma de John Huston, “ Dublineses”. Nelas podedes descubrir a fibra sensible de quen deixou tantas cousa por facer.

 Nas redes sociais ten presenza en Facebook e ten un blog que se chama esencialomenos.blogspot.com

 Para encher o tempo, gústalle ler e escribir, tamén facer algo de exercicio de mantemento e camiñar. Tiña moitas ideas na cabeza cando se xubilou, pero foi perdendo a esperanza de levalas a cabo.

 Ao alcalde pediríalle un esforzo para recuperar servizos públicos privatizados. Tamén un plan de urbanismo acorde con estes tempos de inevitable retracción, ligado a salvar da ruína o casco antigo e deter a especulación.

 Nada máis xubilarse, Soco e el cambiaron o modo de alimentarse. Recomenda como racional a dieta Smart. Con ela, sen sufrir moito, perdeu quince quilos. Agora, sobre todo despois deste Nadal de clausura, gañou tres.

 A súa viaxe fin de carreira foi inesquecible. Acompañados por un guía de excepción, o arquitecto Rafael Moneo, pasaron por Roma, Istambul, Praga, Budapest, Viena e Munich.

Tamén non menos o foi o que fixo con Soco, e a súa irmá menor polo sur de Francia, Italia, Iugoslavia e Grecia.

 Di que lle quedan demasiados soños por cumprir

 Para tomar un café está moi a gusto no Café Moderno, co seu inevitable vaso de auga da billa, na Nata acompáñancho con churros, a súa perdición. Tamén bota de menos dous que pecharon nos soportais da Ferrería, un por banda.

 Para comer fóra O Tío Benito, en Ribadumia, e os seus callos.

 Grazas Juanjo polas respostas a todas as nosas preguntas con tan bo humor.

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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Historia de vida de Lela

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Ángeles Ruibal Argibay por Ana Santos – devellabella

Ángeles Ruibal Argibay por Ana Santos – devellabella

Ángeles é da terra dos meus ancestros, sabía dela por referencias da aldea pero soamente eramos amigas no facebook, parecíame tan rica e apaixonante a súa vida que decidimos facerlle unha historia de vida, quedamos en Arroelo, a oficina, como a chamo cariñosamente, e apareceu vestida de verde esperanza cun traxe que fixo ela mesma e, a pesar da máscara, adiviñábase un gran sorriso.

Ángeles naceu en San Andrés de Xeve  un 25 de novembro de 1940, era a pequena de 5 irmáns, José, Mercedes, Marisa e Fernando, dos que vive soamente Marisa.  Aos 7 anos foi á escola con dona María, que sei que só comía patacas e berza.  Ángeles leváballe ovos que lle daba súa nai para que comera mellor; é que xa se sabe o dito:  «pasas mais fame cun mestre de escola».

Cando tiña 9 anos seu pai puxo escola na casa ao quedar sen traballo porque o acusaron de republicano e xa estudaba con el. Para ela sempre foi un referente, recitaba os clásicos e adoitaba cantar zarzuelas e cancións populares.

argibay

Familia Argibay – Casal, a súa nai a segunda pola esquerda atrás

Ángeles 1943

Ángeles en 1943

Tiñan unha casa grande con servizo e nada lles faltaba, pero no ano 1954 morreu seu pai, que tiña un bo posto de secretario no concello, porén a súa nai non recibiu ningunha pensión como viúva e todo cambiou para elas. Así Ángeles pasou de xogar coas  monecas a muxir vacas, coidar os animais, facer o pan, podar as viñas, labrar as veigas… mais a ela non lle desgustaba ser campesiña e gozaba da vida no campo. Seus irmáns Mercedes e José marcharan para Bos Aires cos tíos e coa avoa, e alí estiveron dez anos, Marisa casada en Pontevedra e Fernando de constructor en Vigo, a nai e ela foron as únicas que quedaron na aldea…

En Burdeos tivo que deter a actuación cun nó na garganta e bágoas de emoción nos seus ollos, pois todo o mundo se puxera a aplaudir cos brazos abertos ao unísono o mesmo que fixeran con Atahualpa Yupanqui»

Ángeles Ruibal Argibay

Coñeceu ao seu marido porque o seu irmán Fernando quería saír cunha amiga súa e ela foi de carabina pero tamén levaron un amigo para que a acompañase. Aos 18 anos quedou embarazada e casou con el. Jesús Baquero era de Poio . Ao casar foi vivir para a aldea con elas pero non se afacía a aquela vida e marchou, para Francia, a traballar cun tío que residía alí. Veu  velas cando a filla tiña ano e medio,  o encontro tivo que producirse ás agachadas no Monte do Castro porque os irmáns dela non o deixaron ir á casa.  Non volveu saber del ata que a súa irmá Mercedes lle contase por teléfono que morrera, quedando viúva aos 25 anos.

Ángeles

Co seu pai e a súa irmá Marisa

Ángeles_xeve

Ángeles en Xeve vestida de galega

Ángeles Xeve

En 1950

Seu irmán José que xa viñera de Arxentina e vivía en Madrid un día escoitouna cantar e emocionoulle tanto a súa voz que quixo levala á capital para que estudara, e alá foi deixando a súa filla coa súa nai en Vigo na casa dos seus irmáns Fernando e Mercedes, casada co arquitecto Agustín Pérez Bellas, ocupábase da nena como unha segunda nai., xa marcharan todos da casa da aldea. 

En Madrid estudaba día e noite cos mellores profesores, canto, piano, solfexo, guitarra, cultura xeral. Pepe, o seu irmán, era o encargado de elixir as clases, cos mellores profesores, e que puidera ir aos concertos. As tertulias na súa casa con intelectuais moi importantes era o mellor para ela. Ángeles era a responsable de cociñar sendo por iso moi eloxiada e nas sobremesas cantaba aos invitados. 

Alí coñeceu ao compositor Waldo dos Ríos, ao poeta Felix Grande, ao director de cinema Miguel Picazo, ao actor arxentino Carlos Estrada e un sen fin de personalidades que ela prestaba tanta atención ás súas conversacións, que en cada reunión era como facer unha clase maxistral de cultura.

En Madrid coñeceu a María Fux, unha prestixiosa bailarina arxentina moi amiga do seu irmán, cando a viu bailar,  fíxose amiga dela. Un día chamouna desde Arxentina dicindo que lle ía mandar ao seu fillo a Madrid e se podía quedar na súa casa uns meses, ela dixo que si sen sospeitar que se ían namorar, el tiña 22 e ela 27, o seu amor pola música foi o que os uniu. Empezaron a facer cancións e a cantar xuntos  e, ao pouco tempo, el díxolle: «teremos que casar, non si? A sua filla de 8 anos estaba encantada xa que por fin ía ter un pai. Xuntos formaron o dúo Los Juglares.

Maria Fux

Ángeles con Sergio Aschero e María Fux

Cando chegou Sergio Aschero, Ángeles xa cantaba con éxito nos colexios maiores de Madrid  a grupos de estudantes e que de un concerto, saian contratos para outros vinte.

Coa súa nova parella empezou cantando por toda España e logo foron a París aproveitando a lúa de mel, deron varios concertos con moito éxito. No ano 1969 marcharon a Bos Aires cantando na Botica del Angel, un referente de boa música no país, alí gravaron un disco,  «España canto y poesía». Decidiu vir a España para dar a luz a súa segunda filla, Irene. Mentres a criaba gravaron outro disco con poesía de Agustin Pérez Bellas no 1971 e outro no 73 coa CBS «Lorca los Juglares» e no 76 «Está despuntando el alba» con poemas de Miguel Hernández con Pauta, Ariola… Daban infinitos recitais por toda España. En 1978 volveron a Bos Aires para instalar unha escola de música onde eles mesmos eran os profesores, chegando a ter 100 alumnos nalgunha ocasión.

juglares

«España canto y poesía» 1969

Lorca

«Lorca Los Juglares». 1973

juglares

«Está despuntando el Alba» 1976

No ano 1999  dedicábase á ensinanza musical e decidiron levar camiños separados, el quedou coa súa nai en Bos Aires e ela veu para España no 2002, onde a prensa a recibiu con moito cariño, e comezou a cantar as súas propias cancións en diferentes caixas de aforros e concellos.  Ela, muller valente onde as haxa, volveu gravar no ano 2003 Cancións para sentir.

En 2012 dedicou un disco ao trobador Atahualpa Yupanqui «Así sinto a Yupanqui» recibindo unha medalla e diploma polo Honorable Congreso da Nación de Arxentina, como recoñecemento polo seu labor cultural. En 2017 gravou a poesía da viguesa Mª do Carme Kruckenberg, «Acóchache en mín«. En poucos meses, volve á Arxentina para gravar poemas de Rosalía de Castro con música propia, patrocinada por Asociacións Galegas e realizar varias presentacións en asociacións e teatros de Arxentina.

disco
acochate

Quixo tamén o azar ou a fortuna que Arturo quedara cativado dela. Arturo Pérez Vega era viúvo, un home encantador, dime. Estiveron 3 anos de noivos e logo deulle un ictus, antes de enfermar, el pediulle para casar e ela alongaba a data, pero ao quedar nunha cadeira de rodas, ela dixo que cando camiñara facíano. Cinco anos despois, de coñecerse, déronse o si quero en Arbo. O seu novo marido recoñece que nunca fora tan feliz, a pesar da súa enfermidade, Ángeles díxome que era un home bondadoso, intelixente e moi boa persoa, no 2011 quedou viúva de novo, marchou para Arxentina onde estaba  súa filla e as netas. Viaxou coas cinzas de Arturo que repousan aos pés dun limoeiro na casa da súa filla.

O amor volveu chamar á súa porta, esta vez un periodista arxentino, Eduardo Aldiser, que lle quixo facer unha entrevista por internet, a maxia xurdiu entre os dous e xa levan 9 anos vivindo en Pontevedra onde el xa quere ficar a vivir.

Eduardo fíxolle a páxina Web e meteuna nas redes sociais porque ademais de periodista, publicista e locutor,  di que as novas tecnoloxías son moi importantes para promocionar o seu traballo.

Recorda con cariño un concerto en Burdeos onde xusto antes de saír a cantar dixéronlle que cando tocaran alí Atahualpa Yupanqui  acontecera unha cousa excepcional pois todo o mundo se puxera a aplaudir cos brazos abertos ao unísono, producíndose un aplauso atronador. Cando, na súa terceira canción (un poema de Machado) empezaron a facer o mesmo as miles de persoas alí congregadas, non puido coa emoción e tivo que deter a actuación cun nó na garganta e bágoas de emoción nos seus ollos, repetíronse os aplausos máis dunha vez e ao final da actuación foi apoteótico.

Ruibal

Non ten soños sen cumprir porque foi soñadora e quixo cumprilos todos, quizais lle gustaría ser máis coñecida como artista, que se valore a poesía musicalizada, a difusión do seu traballo como cultura, pero non como persoa, non é soberbia, moi ao contrario como signo de humildade cara ao seu traballo.

Goza coas cousas simples porque valora os momentos, todo o que deixa poso, dime que vai pola vida cos ollos ben abertos para atrapar todo o do exterior e lembra o consello que lle dicía seu pai para coñecer a boa xente. “Ordeñaba un fraile a un mono entonando este cantar, miren la cara que tiene la leche que puede dar”.

De Pontevedra gústalle todo, recorda que de nena non a deixaban ir por determinadas rúas agora cada rincón lévao na alma, coñece a pouca xente por aquí, pois os amigos que tiña eran amigos dos seus irmáns que xa morreron, pero os que ten agora son  xente encantadora

No 2019 fixéronlle unha homenaxe no sexto edificio do Museo a editorial Benito Soto polos 70 anos cumpridos, alí foi onde publicaron  o 1º libro de seu irmán José Ruibal. Xesús Alonso Montero chamouna para pedirlle que musicalizara uns poemas dos poetas homenaxeados e aos poucos días xa os tiña preparados, non precisou acompañamento musical, a súa voz a capela encheu a sala abarrotada do museo.

benito soto
Luthiers

Con Les Luthiers

ARROELO

En Arroelo

guitarra

Coa súa guitarra

Nuns meses voltará a Bos Aires onde pensa estar case un ano, gozando da familia, amizades e traballando por suposto.

Esta charla estivo chea de cancións e relatos que non podo reproducir xa que non os gravei e quedan coma un agasallo no meu corazón, si que gravei un alalá que encheu a sala 23 de Arroelo de positividade e boa onda.

Angeles mil grazas por compartir con nós un cachiño da túa enriquecedora vida, vémonos sempre na rede e se pode ser tomando un café xa sen máscara.

Páxina web

 

Ana Santos Solla

Ana Santos Solla

Profesora de Educación Física

Son Ana Santos, nacín en Pontevedra no ano 1960, a miña infancia estivo moi ligada a Santa María de Xeve, a terra da miña nai, son a terceira de 8 irmáns, a maior das mozas, a máis vella como me dicían de pequena. Sempre me gustou o deporte e estudei INEF en Madrid, estiven 34 anos no IES Valle Inclán impartindo Educación Física alí foi onde coñecín ao resto dos meus compañeiros que agora me acompañan neste proxecto. Decidín xubilarme para dar un novo rumbo á miña vida e levar a cabo este tipo de iniciativas como @devellabella ue pretende que o envellecemento activo convértase en embelecemento persoal e poder achegar a miña experiencia nesta etapa da vida.

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