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Pont- Aven, (Pronúnciese [pɔ̃tavɛn]), es una pequeña villa del departamento de Finistère*. Este departamento se sitúa  en la punta oeste de la región de  Bretaña. Actualmente, Pont- Aven cuenta con algo menos de 3000 habitantes y debe su nombre al río Aven a las orillas del cual está construido, en un lugar donde el río termina en estuario formando una ría  (aber, en bretón). Pont-Aven está a 18km  de Concarneau -famoso puerto pesquero- , dirigiéndose tierra adentro.

Los 5 départements bretones (= provincias):

Son Le Finistère– el département más occidental, de ahí su nombre latino,Finis-terrae,ahí donde se acaba el mundo; aunque en bretón se llama Pen ar bed (la cabeza del mundo, “ahí donde todo empieza”!) = todo es relativo!

Les Côtes d´Armor, ( = “ Côtes du pays de la mer”, acordaos que estamos hablando de    Armórica, nombre de Bretaña en la época de la conquista romana.

 Le Morbihan, único département que tiene nombre bretón: “mar pequeño”

 L´ Ile-et- Vilaine,del nombre de dos ríos que confluyen en el centro de la ciudad de Rennes.

   El de Loire-Atlantique  está en este mapa aunque pertenece a otra región para la administración (Pays de la Loire),pero históricamente es territorio bretón. Su unión a Bretaña es una reivindicación permanente para muchos.

Situación de Bretaña en Europa

Pont-Aven, es conocida  también como “La cité des peintres” –ciudad de los pintores– pues muchos  de ellos estuvieron allí trabajando, siendo Gauguin (1848-1903)  el más famoso.

Paul Gauguin llegó à Pont-Aven en 1886, siguiendo los consejos de un amigo pintor. Después de ser marinero, luego empleado de un corredor de bolsa, decide intentar vivir de su pasión por la pintura. En París, había sido alumno de Pisarro.

Llegó a Pont Aven por motivos económicos en un primer momento. En efecto, Marie-Jeanne Gloanec, la dueña de la pensión Gloanec, muy querida por los impresionistas, les daba muchas facilidades de pago por sus estancias.

Gauguin descubre el pueblo de Pont-Aven  y sus encantos en la primavera de 1886. Ese mismo año, embarca con su amigo Charles Laval para Panamá y Martinica en busca de exotismo.

Su segunda estancia en Pont-Aven tiene lugar en 1888 y fue el momento de encuentros decisivos con jóvenes artistas.

Paul Gauguin

Charles Laval

sermon

Vision après le sermon

Le moulin David à Pont-Aven

Lavandières

Émile Bernard: Les Bretonnes

 En primer lugar se encontró con Émile Bernard 20 años menor que él. Los dos se complementan bien: Émile Bernard tiene muchos conocimientos técnicos y quiere desarrollar sus ideas,  Gauguin, él, tiene una fuerte personalidad adquirida  por su experiencia de vida. El encuentro entre los dos hombres es fundamental  para el nacimiento de lo que se va a llamar la Escuela de Pont-Aven, grupo de artistas que busca  hacer evolucionar las cosas, intercambiar ideas y buscar otras técnicas.

Émile Bernard

Paul Sérusier

Paul Gauguin va a renunciar al impresionismo y va a elaborar con Emile Bernard una nueva teoría de pintura “el Sintetismo”. Buscan la simplificación de las formas, eliminando detalles y no conservan más que la forma esencial. Consiguen esa simplificación con el uso del delineado y el aplanamiento de colores.

En el otoño de ese mismo año, Gauguin conoce a un joven pintor realista, Paul Sérusier (1864-1927). Éste le enseña un estudio sobre los helechos que acaba de hacer. Gaugin lo invita al día siguiente en el Bois D´Amour* para enseñarle su teoría del sintetismo.

El “Bois d’Amour” en Pont-Aven: fue donde Gauguin dió su famosa clase de pintura a Paul Sérusier : « Comment voyez-vous cet arbre ? Il est vert. Mettez du vert, le plus beau vert de votre palette. Et cette ombre; plutôt bleue ? Ne craignez pas de la peindre aussi bleue que possible ».

[¿Cómo ve Ud. este árbol? Es verde. Échele verde, el más bonito de su paleta. Y esa sombra; ¿más bien azul? No tema pintarla tan azul como pueda”.]

*Le Bois dAmour se encuentra en la parte alta de Pont-Aven. Es un lugar de paseo muy bonito entre los árboles y el río Aven; fue un gran lugar de inspiración para los pintores de Pont-Aven. Hoy es como un lugar atemporal que se ofrece al visitante, bordeando el río, a dos pasos del centro de la villa.

Les galletas de Pont-Aven

Las galletas de mantequilla son la otra faceta no menos importante para la economía del pueblo. Se puede decir sin chovinismo que son conocidas en el mundo entero!

Desde hace un siglo ya, las galletas de la empresa Traou mad   (“cosas buenas”, en bretón) seducen a los consumidores. ¿La clave del éxito? Algo tan sencillo como productos locales y de calidad y un saber hacer artesano y ancestral: huevos de gallinas criadas  al aire libre, mantequilla bretona, harina elaborada en el molino de Pont-Aven, sal de  Guérande

*ciudad del sur de Bretaña famosa por sus salinas

petites

No hay secreto, la receta es la misma desde hace más de 100 años tal como lo indica un responsable de la producción de la fábrica Traou Mad, sita en el pueblo. Traou Mad produce esencialmente dos tipos de galletas: les galettes y les palets, siendo estos últimos más gruesos.

El consumidor tiene a veces su particular capricho! Algunos prefieren el palet, otros la galette!

Las galletas Traou Mad han sabido conquistar los mercados americanos y asiáticos: Las exportaciones representan ya el 20% de sus beneficios. La fábrica ambiciona alcanzar el 25% en los años venideros.

Desde el año de su creación -1920-, la historia de Traou Mad ha conocido otras fechas importantes como el año en que aparecieron por primera vez algunas obras de Gauguin en las cajas  de las galletas-1980-. El éxito fue rotundo! La caja de galletas se ha transformado en el regalo/recuerdo de Bretaña para muchísimos turistas y no-turistas! Rara es la casa de Bretaña donde no hay una caja metálica -mejor- de Pont-Aven. Unir gastronomía y arte ha sido un acierto total, hay que reconocerlo.

Está claro que una etapa en Pont-Aven ha de gustar a muchos, por varias razones que acabamos de presentar: el pueblo es muy bonito,- bajo el sol o bajo los cielos con tantos matices de grises tan peculiares en los países atlánticos; el museo también vale la pena, ahí uno se impregna de la presencia de los pintores que lo hicieron tan famoso, y finalmente la gastronomía también juega su papel: una buena “crêpe” siempre resulta apetecible con una buena taza de sidra. 

crepe

¿Cómo llegar hasta Bretaña?

Lo más fácil es coger un vuelo directo desde Oporto a Nantes y luego seguir, o con coche de alquiler, o porque no, en tren. Hace unos años había un vuelo hasta Lorient, pero parece que lo han suprimido.

Existe también la posibilidad del ferry desde Gijón en Asturias hasta Saint-Nazaire, puerto en el estuario del río Loire. Esa opción permite viajar en su propio coche. Habría que investigar también las posibilidades desde Santander.

Gauguin, atelier de Pont Aven; Émission Visite privée de Stéphane Bern

Une journée à Pont-Aven / Série Terres de France

Ghislaine Gourlaouen Bryselbout

Ghislaine Gourlaouen Bryselbout

Profesora de francés

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