Recuerdo de Remigio Nieto por Miguel Cuña-Casasbellas

Recuerdo de Remigio Nieto por Miguel Cuña-Casasbellas

Recuerdo de Remigio Nieto

Miguel Ángel Cuña-Casasbellas

Escribo este artículo en recuerdo del amigo que dedicó su vida a la labor docente como maestro, compaginándola con la actividad artística -pintura, ilustración, fotografía y film documental, poesía-, el quehacer cultural y ensayístico y el incansable compromiso social asociativo. Supo representar en su vida, sin desmayar un solo instante, tanto ante los niños de sus escuelas como ante los adultos de su entorno, valores como el esfuerzo, el humanismo y la entrega al bien de los demás. Como resaltó el Concello de Oia en el homenaje que le rindió tras su fallecimiento, “Remigio Nieto -Don Remigio como le llamaban sus alumnos-, dejó honda huella en todos los que le conocieron y en las generaciones de niños que gozaron de su magisterio”.

Remigio

Remigio nació en Salvatierra de Miño en diciembre de 1936, cuando España ardía en sus cuatro costados y el luto, a la luz de los fusiles y las bombas, ensombrecía casas y familias. Aún niño, se trasladó a Pontevedra, iniciando el bachillerato en el Instituto (hoy “Valle Inclán”), culminándolo en el Colegio de la Inmaculada. A partir de aquí, siempre como alumno libre, compaginará los estudios universitarios de Derecho en la Universidad de Oviedo con los de Magisterio en la Escuela Normal de Pontevedra.

En 1964, con 28 años, tras renunciar definitivamente al Derecho y a su trabajo como Procurador y Juez de Paz, trasladándose como Maestro (así lo consideraba él, en mayúscula) a Baiona hasta que en 1971 se incorpora como maestro a la Escuela Nacional de Mougás (Oia), después, al Colegio Nacional de Sta. María de Oia, dónde desempeñará el cargo de director y, por último, a partir de 1979 y hasta su muerte, en el Colegio público de A Seca, en Poio.

Ahora, en este mes de enero, dos años más tarde de su fallecimiento en diciembre de 2020, acude a mi nostálgica memoria el primer día que conocí a Remigio y a su mujer, Ana. Aquel día, anunciador de otros muchos que enseguida vendrán, su personalidad se manifestó con serena creatividad, brillantez artística y ejemplar tensión intelectual.

Ocurrió así. A finales de diciembre de 1974, a través de mi hermano, Jorge, ya muy amigo de Remigio, me llegó la invitación para celebrar el fin de año con un grupo de amigos en el aula-taller de pintura y fotografía que disfrutaba Remigio en la aldea de Mougás. Resultó una fiesta extraordinaria, una y ciento de veces rememorada por todos los presentes, en la que brilló la hospitalidad de mi nuevo amigo, rodeándola de un ceremonial ritual y catártico, como en pocas ocasiones llegué a disfrutar.

Como siempre ocurre, también en aquél 31 diciembre se acercaba temprana en la tarde, la noche. Ya reunidos los convidados en la casa, Remigio nos propuso bajar, antes de la cena, hasta la cercana rompiente costera. Ya la luna, en fase gibosa menguante, casi llena, rielaba de pálida luz la mar océano e iluminaba fantasmagóricamente los montes de la sierra de A Groba. Luna, espuma y olas fueron testigos de nuestra ofrenda muda a la Naturaleza y al Tiempo, tanto de los frutos -buenos o amargos-, vividos durante el año que ahora moría, 1974, como de los deseos y querencias para el año que nacía, 1975.

Animados, regresamos al Taller donde celebraríamos la fiesta hasta la madrugada, entre canciones, viandas y bebidas, relatos y brindis. Nunca olvidaré, la mímica y la voz de Juan Vidal Fraga, recitando la plegaria “Wakan Tanka, danos la fuerza y el valor”, con la que el jefe sioux y chamán lakota, Toro Sentado, animó en 1876 a sus compañeros de las tribus indias antes de la batalla de Little Big Horn.

Pasaron alegres las horas. Remigio, al calor de las decenas de cuadros y dibujos que acogía su taller, nos recitó algunos de los poemas que años más tarde, en 2003, incorporaría a la edición de su poemario “Noctambulario”:

libro Remigio

Noches con abrazos solidarios,

e inspiradas mentes delirantes.

Cuando nacía el gozo a despojarlas

de atenazadoras autócratas razones,

un himno de libertad cantan triunfantes

las gargantas de los bebedores. …..

Apura la copa, amigo, y canta

los males que sufren pueblos marginados.

Así todos sabrán de la injusticia

que las leyes de los fuertes han causado.

Antes de que amaneciese, Remigio, nos propuso subir al monte de A Groba, al reino de los caballos salvajes, hijos del viento y la montuna libertad, para divisar desde la cornisa atlántica, como el sol, alzándose a nuestras espaldas, haría nacer ante nuestros ojos asombrados, el horizonte amanecido de un inmenso océano. Era, una vez más, la perenne llamada al azaroso viaje de la vida, que cada día de nuestra existencia, todos hemos de emprender.     

            Después de aquella fecha, me reuní con Remigio en multitud de ocasiones y compartí con él y los amigos mutuos múltiples momentos enriquecedores. Recuerdo ahora, una tarde de 1976, en la que acudí al Colegio de Mougás para observar la maravillosa exposición de los dibujos, pinturas y esculturas realizados en sus clases por los escolares. Mi asombro fue extraordinario, cuando me mostró la inmensa colección de diapositivas en las que cada año Remigio iba registrando todas y cada una de las obras hechas por sus alumnos, entregándome algunas de ellas para su publicación en la revista infantil en lengua gallega, Vagalume, que por entonces yo regía. Algunas de las portadas e ilustraciones interiores de la revista, son obra de los niños de Mougás.

Poesías
Páxina da Revista “Vagalume” (nº 15 de febreiro de 1976) con poesías e debuxos dos nenos de EXB de Oia (Na propia páxina pódese ler: Estas páxinas foron feitas polos nenos da 2ª Etapa de EXB do Colexio Nacional de Santa María de Oia, despois dunha esperiencia que alí fixeron membros do equipo “Vagalume”, coa ayuda inestimábel do director do devandito centro, D. Remigio Nieto”.
Remigio Nieto

Poco después, supimos de los esfuerzos de Remigio impulsar y crear con sus convecinos la Asociación Veciñal Santa Uxía de Mougás, que culminaron en 1978 con la creación de la primera asociación en el rural gallego fundada después de la dictadura franquista, a la que él dotó de unos estatutos de participación directa, consiguiendo “poner en práctica un sistema asambleario eficaz en defensa de los derechos e intereses de los parroquianos frente a caciquismo imperante”.          

            A partir de aquí, la lista de sus compromisos sociales y artísticos sería interminable de reseñar: miembro de la UNESCO “para el desarrollo de la educación artística, cultural y creativa de la expresión plástica y artesanal”; vocal del Ateneo de Pontevedra; creación de la asociación FEPA, de Fomento de la Expresión Plástica y Artística; innumerables Exposiciones, tanto colectivas como individuales; publicaciones y ensayos ilustrados; decenas de artículos en revistas de arte y periódicos, etc., etc.

Poemas Remigio

En 2010, con motivo de celebrar en Pontevedra el VI Brumario Poético, la Fundación Cuña-Casasbellas, organizó en la Sala Sargadelos la Exposición de pinturas de Remigio Nieto “La pintura visionaria”. En su discurso inaugural, Remigio quiso dedicar la muestra a la memoria de su amigo Jorge Cuña. Cinco años antes, en 2005, cuando tras la muerte de Jorge Cuña, su madre y su hermano habían emprendido la constitución de la Fundación Cuña-Casasbellas, Remigio donó a la institución siete óleos y dos dibujos, que ahora pueden observarse en la sede fundacional. Se trata de bellísimas piezas, en cuya factura las figuras y planos cromáticos “huyen del mundo real para captar los mundos imaginarios, oníricos o inconscientes y, por supuesto, el mundo sentimental” del artista.

Pintura

Pintura de Remigio

Oleo de Remigio

Óleo de Remigio

Brumario poético

Cartel da Exposición de Remigio, no VI Brumario Poético 2010 (Sala Sargadelos) 

Pues queda en nosotros la nostalgia y la huella, perviven Remigio, su obra, su amor por los niños, sus gestos, su compromiso, su humildad creadora. 

 Miguel Ángel Cuña

Miguel Cuña-Casasbellas

Miguel Cuña-Casasbellas

Colaborador

Miguel, naceu en Vigo en setembro de 1946. Dedica 8 horas ao día á Fundación Cuña-Casasbellas, creada por el e pola súa  nai en 2005, un ano despois da morte do seu irmán Jorge.

Historia de vida

Pontevedra, cuaderno de viaje

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Hixinio Cambeses Carrera por Marcos Seixo

Hixinio Cambeses Carrera por Marcos Seixo

Foi un dos mellores e máis prolíficos músicos e compositores galegos, nomeadamente no que atinxe ao ámbito das bandas de música populares. Naceu no lugar de Cornide na freguesía de Antas (A Lama-Pontevedra) en 1900 no seo dunha familia humilde, sendo o máis vello de cinco irmáns, dous varóns e tres mulleres, amosando desde ben pequeno extraordinarios dotes musicais, que desenrola no ámbito familiar a carón do seu pai, Xosé Cambeses, que ao igual que o seu avó Gregorio Cambeses, formara parte da banda de Antas e tiña coñecementos na materia. Coñecementos que transmite tanto a Hixinio como ao seu irmán, que morre en plena infancia deixando a Hixinio privado dun grande compañeiro de xogos infantís co que ademais comezara a tanxer as primeiras melodías. 

Este feito suporá un forte golpe para o músico, que sempre foi unha persoa dunha grande sensibilidade; o que o levará a caír nunha severa depresión, que será algo así como un preludio das vivencias psíquicas que terá ao longo da súa existencia. Nesta primeira xeira concilia pois os primeiros estudos escolares cos musicais e as tarefas de aprendiz de carpinteiro, ás que ao parecer lles daba moito xeito. Este oficio serviulle para poder soster a familia a partir do intre en que morre o seu pai na emigración americana.

Hixinio Cambeses

A súa aprendizaxe musical é fundamentalmente de carácter autodidacta, mistura de talento natural, vocación, tenacidade e traballo entusiasta. Tocaba a maioría dos instrumentos da banda, mais cunha predilección especial polo bombardino.

Na freguesía natal, sendo aínda un mozo, crea unha escola de solfexo e en 1926 funda unha agrupación infantil, a Banda Celta, cun repertorio composto case exclusivamente por temas da súa autoría. De entre eles destaca o titulado “Ard’o eixo carballeira”. Desta banda sairán moitos e importantes músicos de banda.

Banda celta

Banda Celta de Antas

Banda de Ordes

Banda municipal de Ordes coa sua directiva en 1932. Hixinio Cambeses no centro da segunda fila

directivos da banda

A partir de aquí pasará a dirixir algunhas recoñecidas bandas de música galegas como a Agrupación Musical de Ordes, na que se incorpora en 1932 e a Banda de Viveiro en 1933. Axiña casa coa viveirense Xosefa Souto. Nesta etapa continua exercendo con intensidade o seu labor creativo como compositor, e irase consagrando como un verdadeiro experto na fusión de elementos tomados da música das bandas militares cos característicos do que denominamos musica culta e cun grande influxo da musica de raíz galega. Aínda que tamén crea pezas nas que dominan os ritmos e sons de moda no momento, nomeadamente os achegados de países afastados, vencellados a nós debido ao pulo da emigración americana.

Banda de Viveiro

Banda de Música de Viveiro, no período en que a dirixiu Hixinio Cambeses, nos anos previos ao tráxico 36

En abril de 1931 preséntase polo Partido Radical Socialista ás eleccións municipais que deron orixe á Segunda República. Pouco antes, e como mostra da súa maneira de pensar, publica en La libertad de Pontevedra un artigo titulado “¡La aldea despierta!”:

“Hace no muchos años apenas se escuchaba hablar de República en la aldea; la mayoría del pueblo creía que profesar el ideal republicano era ser un salvaje, un bandido,un hombre sin creencia alguna, según hacían creer los representantes del caciquismo. Los tiempos cambiaron. Hoy no es así, todo ciudadano, el más y el menos, llegó a convencerse de que la justicia y libertad del campesino está en manos del republicanismo y el socialismo (…) Aquellos tiempos de antaño se pudrieron completamente en que el infiel predicaba al pueblo haciéndole creer que su ideal era el más sano, prometiéndole carreteras, caminos vecinales, puentes, mil ofertas, pero al fin el cacique lo único que pretendía era el voto para conservar el poder (…)”

Topábase en Viveiro cando o 18 de xullo de 1936 se produce o alzamento militar fascista contra o goberno lexítimo da República. Comeza entón unha enxurrada de detencións que afectou intensamente á contorna persoal do músico, fervoroso esquerdista, republicano, agrarista e simpatizante do nacionalismo do Partido Galeguista, que decide organizar unha Comisión de Axuda aos Presos xunto co mestre e membro das Mocidades Galeguistas Xosé Gueimunde López; organización que será disolta en breve polo exército sublevado que detén a Hixinio Cambeses e suspéndeo de emprego e soldo como director da Banda de Música de Viveiro e profesor da Escola de Musica Municipal. Aínda que algunhas fontes apuntan a que estivo encarcerado na Illa de San Simón, ao parecer foi recluído na prisión de Monforte. Dous anos nos que, segundo el mesmo contaba, padeceu todo tipo de torturas, vexacións e aldraxes.

En 1942 élle levantada a inhabilitación e continúa o seu periplo como director de bandas; un labor duro e mal pago que implicaba moitos desprazamentos a pé para tocar lonxe da casa, atravesando dificultosos e longos percorridos. En plena posguerra marcha como director para a Banda das Nocedas de Monforte, na que permanece até que en 1944 se despraza a Cuntis, onde xa estivera brevemente nos anos 30, para levar de novo a batuta da Banda Municipal de Cuntis até 1948. Foi quizais o director máis importante que tivo esta banda. Compuña a maior parte dos temas que tocaba a banda. O máis popular era o pasodobre do “Zumba Loureiro”, aínda que todos os pasodobres dos pasarrúas eran da súa autoría e os mantiña sen títulos. Este home coñecía ben os seus músicos, e nos temas que compuña, procuraba cargar máis nos instrumentos mellor manexados (así adoitaba cargar nas trompetas en determinadas pezas). Ademais dada a teimosa perseveranza do director na necesidade de que os músicos non só conseguiran unha boa execución instrumental, senón que ademais procuraran manter sempre un aire marcial ben acompasado e coordinado ao desfilar; os pasarrúas resultaban dunha pasmosa vistosidade.

Banda de Cuntis

Banda de Música Cuntis con Cambeses

Banda de Cuntis

Banda de Cuntis con Hixinio Cambeses. Uniforme de verán

Os desprazamentos que non eran moi longos facíanos a pé. Mais tamén facían algúns a lugares afastados, mesmo a Portugal. Neste caso desprazábanse nun autocar das empresas locais El Rápido de Cuntis ou no Garrido.

Cambeses foi unha persoa moi innovadora, foi o responsábel de introducir as gaitas na banda. En Cuntis, terra con moita tradición de grupos de gaitas, había moi bos gaiteiros solistas polas aldeas, e Cambeses axudouse da súa destreza para introducir o instrumento tradicional na banda, como unha mostra máis da súa teima de incorporar elementos da tradición musical galega nas bandas de música. Desta maneira converteuse na primeira banda popular galega (non militar) que incluíu gaitas na súa formación. Pauta que tamén manterá despois na banda de Padrón. Incorporou tamén un novo uniforme de verán moi vistoso con sahariana e gorra branca.

Algún dos músicos desta banda aínda vivían cando comecei as miñas pesquisas sobre ela, e lembro que me contaban con paixón unha curiosa anécdota sucedida durante unha actuación en Redondela. Xa foran advertidos  por compañeiros da Banda de Mondariz, de que tiveran conta porque había xente con ganas de liorta. Alí presentáronse un grupo de matóns coa intención de rebentar a festa; algo que adoitaban facer con todas as bandas que actuaban en Redondela. Os primeiros en saltar foron o baixista Antonio Guerra e o gaiteiro Antonio das Gomas. Ao parecer houbo puñazos e pancadas de todo tipo, dados mesmo con atrís e algúns instrumentos. Este episodio fixo que foran coñecidos popularmente, como O Terzo Branco.

Nos descansos da banda, era costume que tocaran os gaiteiros sos coa percusión como un grupo independente. Lembremos a letra do que fora en todo Cuntis un pasodobre de grande popularidade:

 Somos de Róncalleopeito,

compañía Xan Fungueiro,

parentes de Carabuñas,

familia Zumba Loureiro.

Cantamos, aturuxamos,

temos cunchas e cuncheiros,

ferriñas e tamboriles,

foles, gaitas e gaiteiros.

Somos da vila de Cuntis,

onde a iaghua sae fervendo

e os chorros curan á xente

aínda que veñan morrendo

A sona que acadou a banda coa incorporación dos nove gaiteiros aumentou a rivalidade xa existente coa veterana Banda da Bragaña (na freguesía de San Fiz de Estacas, Cuntis), tal como se pon de manifesto nas coplas que estes lles cantaban para incomodalos:

Sodes da Banda de Cuntis,

sodes feitos de cartón,

se vos faltan as ghrileiras

non valedes un patacón.

A citada sección estaba integrada por nove gaiteiros: Roberto de Chaián (Moraña), Armando (de Trambosríos, Moraña), Antonio Mesejo “Pinón” e Manuel Mesejo “Pancho” (de Laxos), Pepe o Rapeiro (do Casal), Pepe das Ghomas (de Troáns), Avelino Martínez (da Hervés-Troáns), e os irmáns Xosé e Farruco Couto (de Troáns). Máis adiante, cando Pinón marchou facer o servicio militar incorporouse Xosé Fuentes, de San Martiño de Laxe (Moraña). Todos eles procedían da música tradicional e, como acontecía coa maior parte dos nosos gaiteiros, non sabían solfexo, tocaban totalmente de ouvido, o que supuña teren que facer un maior esforzo para memorizar as pezas. A popularidade da sección foi tal que son moitos os músicos que recordan unha ocasión en que coincidiron nunha actuación na Praza do Ferrol en Cuntis coa Banda Militar da 82 Munición de Vigo. Esta formación musical gozaba de gran prestixio en toda Galiza e contaba daquela con vinte e dous gaiteiros, todos eles soldados de remprazo. Segundo contan, o director da banda viguesa achegouse a Cambeses e díxolle: “Hixinio, se tivera os teus gaiteiros chegaba á fin do mundo”. Non foron estas as únicas palabras de admiración e alento que Cambeses recibiu de moitos dos músicos máis prestixiosos do momento polo feito de ter dado vida á primeira e a mellor sección de gaitas con que contaban as bandas da Galiza daqueles tempos.

En 1948, despois dun fugaz período dirixindo a banda de Monterroso, marchou para Padrón como director da Banda Municipal. Na vila de Rosalía cultivou como de costume moitas e rexas amizades, pois era un home que irradiaba un grande magnetismo, cunha personalidade entrañábel que deixaba sempre unha fonda pegada alá onde ía. Nestes anos seguiu indo decote a Cuntis, onde tamén tiña moitos e grandes amigos. Sufría manía persecutoria. Quedara tocado debido á presión e ao medo a que fora sometido despois do alzamento militar do 36, con continuas detencións, encarceramento, torturas, malleiras e sancións laborais e económicas. Vivencias que fixeron que se convertera nunha alma atormentada en debate permanente entre a creación e o sufrimento. Estando en Cuntis metíanselle cousas na cabeza, como que lle querían pegar ou matar. O certo era que lle tiña medo aos falanxistas e por iso, xa estando na banda de Padrón, cando ía a Cuntis paraba na fonda de Calveiro, pois era amigo de Baldomero Andrade, que militaba na Falanxe, e na súa casa sentíase máis seguro.

1933

Revista Ritmo ano V n 74 1933 15 novembro

ritmo 1934

Revista Ritmo ano VI n 90 1934 15 xullo

En 1949 quíxose suicidar cortando a xugular cun blíster de pastillas; despois guindouse desde o balcón da casa de Calveiro. Malferido, arrastrouse até a fonte da Praza das Árbores, onde foi topado ao amencer por Baños, o sancristán. Trasladárono axiña ao Hospital Provincial de Pontevedra onde, unha vez recuperado, aganouse cunha saba. Sen dúbida aínda que cos debidos matices teriamos que consideralo unha vítima mortal do franquismo.

Cambeses é autor de máis de duascentas pezas, entre as que salientan a xota Campanas de Oro, Unha noite no Santo CristoUna vez en La HabanaNosa Terra¡Adiós, para siempre!Zumba Loureiro, Arrenégote  demo, ¡Ard’o eixo carballeira!Cantigas d’a ríaE si mo deches foy no muiñoFlores de la calle, Cantigas da ría, Marcha republicanaUna tarde en Zaragoza… Esta última é mencionada en El Correo de Galicia e nalgún estudo posterior como El sitio de Zaragoza. Trátase obviamente dunha gralla involuntaria, pois como é ben sabido El sitio de Zaragoza é unha das  máis coñecidas obras do director, compositor e pianista Cristóbal Oudrid. Na súa produción tamén conta con moitas obras con ritmos postos de moda pola emigración: danzón, habanera, polca, tango, charlestón, balada…

Artigo Cambeses

A súa peza máis coñecida quizais sexa Unha noite no Santo Cristo, inicialmente composta para banda aínda que se popularizou como folk. Dela conservamos unha versión de Os Campaneiros de Vilagarcía de 1966, rexistrada no disco como tradicional, 4 anos despois (1970) aparece un arranxo manuscrito para banda de gaitas de Herique Otero e no 72 outra versión de Os Cruceiros. En 1980 aparece en O berro seco de Milladoiro a versión que se fará máis popular mesmo a nivel internacional, aínda que segue sen mencionarse o autor. Tamén foi designada como Alborada da Lanzada. Hai quen suxire que debe de estar inspirada máis que no Sto. Cristo da Lanzada no de Cenlle (A Lama). Aínda que tamén podemos considerar que se trata da romaría do Santo Cristo de San Fins de Estacas (Cuntis), na que a veciñanza acompaña o Cristo en procesión pasando polo singular Vía Crucis formado por 14 cruces de pedra, unha festa moi arraigada, e á que asistía sempre Cambeses mentres estivo na vila termal dirixindo a banda municipal.

Aínda a día de hoxe segue sendo un músico venerado en todos os concellos polos que pasou, especialmente no seu concello natal, onde se mantén a tradición de que todas as bandas que van tocar fagan unha pausa no camposanto de Antas para tocar unha peza diante do seu sepulcro. O Concello da Lama erixiulle un monólito na súa memoria na praza da vila ano 1999.

Recursos informáticos e bibliografía

LOURO JUSTO, María Erundina, Xosé Cambeses Carrera, “Un sancho con xestos de Quixote” en https://pontevedraviva.com/opinion/1686/hixinio-carrera-cambeses-sancho-quixote/?lang=es

CAMPOS DE LESTA, “Higinio Cambeses Carrera” en http://ordestories.blogspot.com/2017/01/higinio-cambeses-carrera.html

VILLAVERDE RUIVAL, Cristina, “Hixinio Cambeses, Humanista e compositor” en https://concellodalama.com/hixinio-cambeses-humanista-e-compositor/

ÍNSUA, Emilio Xosé. “Da tradición musical de Viveiro (V)” en http://ainsuadoinsua.blogspot.com/2016/10/

SEIXO PASTOR, Marcos, “Algúns casos relacionados coa represión en Cuntis” en http://www.blogoteca.com/cuntis/index.php?l=1&pag=1

SEIXO PASTOR, Marcos, “As bandas de música no concello de Cuntis”, A Taboada VI (Cuntis-Moraña, decembro 2002), pp. 7-32.

SEIXO PASTOR, Marcos, “Os nosos músicos. Gaiteiros de Cuntis: de Miguel da gaita e Pepe de Pedro aos Airiños de Cuntis”, A Taboada V (Cuntis-Moraña, xullo 2002), pp. 115-148.

Marcos Seixo Pastor

Marcos Seixo Pastor

Profesor de Galego

Chámome Marcos Seixo. Aínda que a miña chegada ao mundo tivo lugar en 1959 na rúa de San Marcos en Lugo, na casa da miña avoa, fun concibido e criado en Navia de Suarna, onde pasei unha feliz infancia e a onde regreso cando menos dúas ou tres veces ao ano. Por mor da profesión do meu pai, estivemos vivindo en distintos concellos. Asentámonos finalmente en Cuntis (Pontevedra), onde vivo a día de hoxe na aldea de Castrolandín.

Fixen estudos de Filoloxía en Compostela e os últimos 16 anos fun profesor do IES Valle Inclán de Pontevedra, até a miña “xubilación forzosa por incapacidade” no ano 2016. Neste instituto coñecín aos compañeiros do grupo de teatro Argallada, algúns deles impulsores do blog devellabella, no que ando a colaborar con algún traballo.

A miña vida na actualidade segue a ser bastante activa, pois podo dedicar o tempo ás miñas moitas afeccións, entre elas escribir. Alén diso tamén son afeccionado á música tradicional, ás motos, sobre todo ás clásicas, a coidar as viñas, e tamén a nadar, podendo ser, no río de Navia

Blog

Ao pé do alambique. A caña e os licores tradicionais galegos

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Celtas ao revés por Buenaventura Aparicio

Celtas ao revés por Buenaventura Aparicio

Gardo grata memoria dos anos nos que, como historiador, colaborei coas Ciclo Marchas Histórico-Artísticas que organiza o Club Ciclista de Marín.

               O programa das VI Ciclo Marchas –desenvolvidas no ano 1989- incluía un pequeno traballo meu titulado “Marín no recordo”. Nel mencionábase o interesante labor de recollida do folclore que levou a cabo aquel sabio que foi don Casto Sampedro. Entre a morea de datos curiosos achegados por don Casto figuran os alcumes dos mariñeiros da nosa Ría. Entre outros sobrenomes, os de Marín eran coñecidos polo de O Cristo ao rivés, apelativo que tiña a súa xustificación no feito de que na Semana Santa marinense se levaba a imaxe de Cristo Xacente coa cabeza cara adiante e os pés cara atrás –ao “rivés”-, coa finalidade, segundo dicían, de que a Virxe Dolorosa puidera ver o seu Fillo. Como diría un bo amigo, o profesor José Dopazo –marinense de pro-: “os de Marín te somos así, diferentes”.

            Nas mil e unha romarías  que no transcurso do ano se celebran en Galicia é moi corrente contemplar a execución dun rito consistente en dar tres, sete ou nove voltas arredor dunha ermida ou dun cruceiro situado preto desta. A circunvolución persegue o agromar da enerxía primordial, positiva, capaz de poñer remedio aos males do corpo e mais da alma que aflixen aos romeiros.

               Nun recente e documentado traballo do profesor Fernando Alonso Romero –publicado no Anuario Brigantino– alúdese a este rito de circunvolución –que o autor considera de filiación celta- e que en Escocia e nas illas Orcadas facíase dando tres voltas en torno a unha fonte no sentido do percorrido do Sol, é dicir, de esquerda a dereita. Reforza a súa argumentación Alonso Romero co testemuño de Posidonio, segundo o cal “os celtas para honrar aos seus deuses dan voltas á dereita”.

Eterno retorno

Nos meus traballos de campo nas comarcas de Pontevedra e do Alto Verdugo teño constatado que o rito de dar voltas se efectúa ao revés, no sentido contrario ás agullas do reloxo. Así acontece na romaxe de San Cibrán (Tomeza, Pontevedra), e nas procesións de San Vicente (Parada, Ponte Caldelas) e da propia Parada. A cuestión desde o punto de vista simbólico non é banal. Seguir o decurso do Sol é camiñar dende o seu nacemento ata o seu solpor. É avanzar cara á morte. Facelo no sentido contrario, retroceder, ten o significado de tentar volver á orixe, ao tempo primixenio, no que todo é puro e limpo. Temos que recordar que na crenza popular as enfermidades relaciónanse coa impureza. Por conseguinte, a retrocesión, a volta aos inicios, é a procura dun novo nacemento, dun renacemento sen tachas. Estamos nin máis nin menos que na cerna do mito do eterno retorno, tan ben documentado por Mircea Eliade.  

A conclusión que se deduce de todo o exposto é inapelable: se o rito de dar voltas é celta, e se os celtas executan este rito de esquerda a dereita, alomenos algúns galegos –que o fan en sentido contrario- son celtas ao revés.

               Deixando aparcada a ironía, o certo é que cada vez que se pretende integrar a Galicia, sen máis –así polas boas-, nese maremagnum chamado mundo celta –cuxas raizames se estenden dende Irlanda ata a India- algo renxe, porque o feito cultural galego no se deixa cinguir facilmente a modelos ou patróns predeterminados.

Canto máis investigo, máis admiro ao noso pobo, a súa forte personalidade, posta de manifesto en multitude de matices e detalles. Sutil é a verba que mellor cadra a esta personalidade.

               É posible que nun pasado remoto Galicia formase parte da chamada koiné celta. Pero si así aconteceu, se fomos celtas, o que está claro é que algúns galegos o foron á súa maneira, á galega –ao revés-, de xeito diferente aos demais. Chapó para o pobo galego.

Buenaventura Aparicio Casado

Buenaventura Aparicio Casado

Doutor en Historia

Buenaventura Aparicio Casado é mestre e doutor en Historia. A súa tese doutoral El folklore en los yacimientos arqueológicos de Galicia acadou a máxima calificación de Apto Cum Laude por unanimidade.

Foi profesor titor nas facultades de Xeografía e Historia e de Ciencias Políticas e Socioloxía da UNED en Pontevedra, e profesor no IES “Chan do Monte”, de Mogor (Marín) ata a súa xubilación. Foi presidente do Grupo de Arqueoloxía “Alfredo García Alén”. Fundou e coordinou o Grupo de Investigación Arqueolóxica e Etnográfica “A Laxe da Irena” en Ponte Caldelas.

Impartiu máis dun cento de conferencias e é autor de 147 publicacións, entre elas 15 libros. Especialista en Arte Rupestre e en Antropoloxía, participou nas investigacións da Lanzada (2010) e do xacemento da Pedra do Cervo (2012). Colabora en programas de radio e en reportaxes da TVG.

Escritor de contos e ensaios, como investigador o seu interese se centra na mitoloxía popular e na etnoarqueoloxía dos gravados rupestres galegos.

Celtas ao revés

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Festa das Rosas. Vila Franca do Lima por Manuel Lastra

Festa das Rosas. Vila Franca do Lima por Manuel Lastra

Vila Franca do Lima é unha freguesía do concello miñoto de Viana do Castelo situada na marxe sur do río Lima. Esta poboación que non chega aos dous mil habitantes é coñecida por celebrar cada segunda fin de semana de maio a chamada Festa das Rosas en honra á súa padroeira, a Nosa Señora do Rosario. Trátase dunha romaría popular na que non faltan bandas de música, actuacións folclóricas, tamborradas e foguetes de artificio. O cemiterio e a igrexa énchense de rosas de todas as clases e cores que se contan por milleiros sobre todo no altar da patroa.

É unha das festas máis tradicionais do concello de Viana e este ano vén de cumprir 400 anos de historia pois está documentada desde 1622 en que os frades dominicos fundaron a confraría de Nosa Señora do Rosario.

Nosa senora do rosario

Ofrenda á Virxe

Cartaz da festa

Cartaz deste ano

Esta romaría encádrase na antiga  tradición de festexar a chegada da primavera e o revivir do ciclo vital tan arraigada nos pobos agrícolas e que foi cristianizada pola igrexa. As ofrendas florais á Virxe son moi frecuentes no mes de maio que se converte así no mes das flores e no mes de María.

O prato forte desta Festa das Rosas é sen dúbida o desfile e posterior ofrenda dos Cestos Floridos. Consisten en estruturas de grande tamaño con forma de cestos profusamente decorados con diversos motivos alegóricos, históricos ou relixiosos elaborados integramente con materiais vexetais: flores, follas, sementes… unidos con milleiros de alfinetes e que sosteñen, como non, ducias de rosas na súa parte máis alta.

Cesto na igrexa

As encargadas de transportar os cestos floridos son as Mordomas, mozas da parroquia ataviadas co traxe tradicional e que locen orgullosas as alfaias da familia, cantidades inxentes de ouro en peito, orellas e pescozo. As mordomas son axudadas polas labradeiras que se diferencian daquelas na color do traxe (negro para as mordomas, corido para as labradeiras) e do pano da cabeza (de novo corido o das labradeiras e negro ou branco o das mordomas). O esforzo destas xoves é tremendo pois os cestos poden chegar a pesar máis de 50 quilos e o desfile prolóngase por algúns centos de metros con varias costas pronunciadas. Conclúe o desfile na igrexa parroqial onde os cestos (entre oito e dez) son ofrecidos á Virxe e fican expostos na nave do templo.

Mordomas

Mordomas 

lavradeira

Labradeira

Neste pequeno vídeo pódese apreciar o colorido da festa tradicional portuguesa.

Ano 2012. Festa das rosas onde se destacam os Cestos Floridos, confecionados com sementes e pétalas de flores naturais, transportados à cabeça pelas mordomas em Vila Franca do Lima, Viana do Castelo, Minho, Portugal. 

Manuel Lastra Galiano

Manuel Lastra Galiano

Profesor de Galego

Son Manuel Lastra Galiano. Nacín hai case sesenta e un anos en Salcedo, ao lado de Pontevedra.

Sempre me gustou a literatura polo que decidín estudar Filoloxía e facerme profesor. O curso pasado puxen fin á miña etapa de docente despois de exercer durante trinta e sete anos, trinta deles no IES Valle Inclán desta cidade.

Penso que a xubilación non debe implicar o cese da vida activa. Ao contrario, agora podo dedicarme á realización de moitas actividades lúdicas e culturais que tiña aprazadas pola falta de tempo.

A publicación deste blog responde a esta ansia de manterme activo. Xunto cos meus compañeiros, espero que as propostas que vos fagamos sexan do voso agrado.

Sistelo, o pequeno Tibet portugués

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Ao pé do alambique. A caña e os licores tradicionais galegos por Marcos Seixo

Ao pé do alambique. A caña e os licores tradicionais galegos por Marcos Seixo

Este é un tema que acho especialmente interesante tratar, tanto pola atracción que sinto polos labores relacionados coa elaboración do viño, a sidra, a destilación…, como por unha cuestión case de tradición familiar, dadas as gabanzas das valiosas propiedades da augardente que teño escoitado no seo da miña familia materna, nomeadamente en boca do meu tío César Pastor, cando me transmitía a singular historia do meu bisabó, natural da Bañeza (O Bierzo), que sufriu as dramáticas consecuencias dun andazo ocorrido nos comezos do século XX, causante da morte de sete dos catorce fillos que tiña daquela.

Facenso a cana en Troans

Facendo a caña en Troáns (anos 60)

A medida que ían adoecendo, os rapaces eran confinados nun cuarto arredados do resto da familia, e o meu propio avó Tarsicio, que era o benxamín dos irmáns, despois de infectarse, foi levado para o fatídico cuarto. Ao parecer o neno pedía teimosamente que lle desen augardente, e o pai, resignado coa idea da súa inminente morte, decidiu darllo nesa ocasión e tamén nos días sucesivos, pois mentres estaba ebrio ao menos non sufría. Foi o único dos fillos contaxiados que zafou dunha morte que se coidaba segura, e isto deu pé a que toda a vida considerase que isto se debeu á augardente, á que sempre se refería como “auga de vida”. Eu non cheguei a coñecelo, pois faleceu pouco antes de eu nacer, motivo polo que recibín del o meu segundo nome. Sempre lembrarei a admiración que espertaba entre nós. Moito teño ouvido falar da súa vida de artista plástico bohemio e esquerdista, o que o levaría a estar de novo confinado en 1936, nesta xeira na prisión de Lugo, cidade na que casou. Os debuxos a tinta de Papá Tarsicio, como o chamábamos sempre, espertaban en nós un grande engado e certa gabanza. Acho que, de  ter razón o meu avó, mesmo eu tería que concluír que tamén lle debo a existencia ao celme do bagazo.

A auga de vida

Non foi só meu avó o que consideraba a augardente auga de vida, pois xa no século XIV Joan de Peratallada, “considerat un dels grans mestres de l’alquímia medieval, la precursora de la química moderna abans de l’establiment del mètode científic” empregaba para referirse á aqua ardens a expresión aqua vitae. Ao longo da historia a consideración de  “auga milagreira”, “auga de vida” ou “elixir da vida” aplicouse historicamente a distintos destilados como o coñac de Francia, o whisky de Escocia e Irlanda, a augardente vella de Portugal, o tequila de México, o ron de Barbados e O Caribe, o vodka de Polonia e Rusia…

A augardente sempre foi popularmente considerada unha bebida que alivia a dor e levanta o ánimo. Nas tabernas de vilas e aldeas era costume, e en parte aínda o é, botarlle un gorrecho ou unhas pingas ao café de pota, ou meterlle unha copa ou dúas ás sete da mañá, antes de enfrontarse ás inclemencias de pesados traballos como o dos mariñeiros, labregos, canteiros ou albaneis, para escorrentar o frío e coller forzas para facerlle fronte á dura xornada.  Son coñecidas ademais as súas virtudes no alivio do arrefriado, os problemas de hipotensión, para baixar a febre, calmar a acidez de estómago…; sendo ademais o seu uso externo un efectivo remedio tradicional en fretas para tratar as lumbalxias, como anestésico para aliviar a dor de moas e como eficaz desinfectante en feridas, chagas, erupcións, urticarias e mesmo na sarna.

Aínda que chineses e exipcios xa coñecían a técnica do destilado séculos antes de Cristo, e na antiga Grecia e Roma continuaron esta práctica, a nós chegounos, xa moi perfeccionada, coas invasións árabes. Nun comezo coa función de obter esencias e perfumes, mais axiña se empregou para a produción de alcol, a partir da destilación de viño, no seo dos mosteiros.

A elaboración de augardente a base de restollos de uva é bastante máis recente, porén lévase a cabo en toda Europa. Unha boa mostra disto son, ademais da caña galega, o marc de Champagne en Francia, o marc de cava do Penedés (Cataluña), a augardente de Liébana (Cantabria), a grappa italiana, a augardente bagaceira portuguesa…

No que atinxe á nosa augardente, á que en moitos lugares tamén chamamos caña, cañufa ou perrasca, cómpre indicar que se elabora practicamente en todo o noso país, sendo soadas, as de lugares tan diversos como Betanzos, Portomarín, Chantada, Entrimo, Monterrei, O Salnés, O Ribeiro…, mais boa parte dos vellos máis versados na materia coinciden en salientar dun xeito especial a calidade da das bisbarras de Pontevedra, Salnés, Caldas e a Ulla, sobre todo as elaboradas a partir variante híbrida que adoitamos denominar Catalán. De mozo lembro que nalgunhas tabernas e bares cando alguén pedía unha copa de caña, o primeiro que preguntaba o camareiro era: “do Ribeiro ou do país?” Pois adoitaban ter das dúas, sendo a do país (normalmente procedente de Catalán roxo) a máis cara e prezada.

Viñas de Vilaraton

Viñas en Vilarantón (Navia de Suarna), 1955

Vendima

Vendima en Coea cos cueiros

Tanto pola súa enraizada tradición na elaboración de augardentes e viños como pola miña relación afectiva con esta zona onde está o meu berce, gustaríame dedicar unhas liñas á augardente do Alto Navia (que abrangue Negueira de Muñiz e boa parte dos concellos da Fonsagrada e Navia de Suarna), unha zona que conta cunha arraigada tradición de cultivo da vide, e da que proceden moi bos e afamados augardentes de entre os que eu salientaría pola miña experiencia os de Coea (Castañedo-Navia de Suarna). Hoxe esta área está a recobrar de xeito exemplar o seu potencial apícola (baixo a marca Ribeira do Navia) e sobre todo vitivinícola, despois de anos en que moitas viñas foron abandonadas debido ao despoboamento e á practica, tan estendida durante décadas, de facer viño, e polo tanto caña, con uvas traídas desde áreas de León e Zamora. Na actualidade estanse a recuperar castes autóctonas de vide como o Branca Lexítima, Verdello, Tinto Serodio (como chamamos nesta zona ao Albarín tinto), Merenzao (ou Verdello tinto)…, e incrementando a produción despois do infausto abandono que padeceu a causa da emigración, a falta de expectativas laborais e tamén de aberracións como a construción dun encoro no lindeiro concello de Grandas de Salime (Asturias), que arrasou cunha inxente extensión de terreos dedicados á vide tanto na parte asturiana como na galega, e a espada de Damocles que supuxo o proxecto, finalmente frustrado, do salto denominado Gran Suarna que desde a década de 1950 ameazaba con asolagar varios núcleos de poboación, entre eles a propia Proba de Navia de Suarna. Aínda que de momento a produción non é moi copiosa, está comezando a producir e distribuír magníficos viños baixo a flamante IXP (Indicación Xeográfica Protexida) Terras do Navia, e augardentes baixo a indicación Orujos de Galicia.

Nas últimas décadas é habitual a celebración de festas gastronómicas dedicadas á augardente en distintos puntos do país, con destilacións públicas e catas gratuítas. As máis coñecidas son as de Cervo, Campo Lameiro, Portomarín, Arbo, Valga e A Ulla… Nesta última faise tamén, ademais da augardente de bagazo, a augardente de borras, que é o destilado dos restos que quedan nos barrís de viño despois das trasfegas. É moi prezada nesta bisbarra, aínda que eu persoalmente prefiro o sabor da augardente de bagazo.

O vapor arremuiñando

Encaixando o capacete

Á calor da fornalleira. O destilado do bagullo

Unha vez rematados todos os traballos relacionados coa vendima e a elaboración e engabexado do viño na adega, déixase aquelado o bagazo (tamén chamado bagullo ou bullo) fermentando en bocois ou en bagaceiras plásticas de maneira que, despois de que remate de ferver, haxa o mínimo contacto co aire, para o que se aperta ben nos barrís, pónselle unha capa de follas de videira atacadas con terra que prensamos ben cun pisón ou cos pés, de xeito que se conserve san até o intre do destilado.

Cumpriría indicar aquí a singularidade, propia da xa aludida zona do Alto Navia e doutras da franxa oriental galega, onde en vez de retirar o bagazo despois de feito o viño, déixase nos bocois cando se empipa o mosto, quedando a boiar na parte superior mentres o consumimos, e non comezando a destilación até que se acaba o viño. Con todo, o máis frecuente no resto do país é arredar o bagazo e gardalo, tal como eu mesmo estaba a indicar liñas arriba.

Entre o mes de novembro e decembro comeza o traballo dos cañeiros, que coa súa ou as súas alquitaras ou alambiques de cobre, establécense nun pendello da casa (nunca na adega pois a calor podería estragar o viño) e pousan a pota enriba dunhas pedras, facendo o que se chama a fornalleira perto dunha parede que, como sucede coa parrumeira da lareira, adoita estar completamente negra pola feluxe de combustións anteriores.

Antes de nada convén desbotar todo o bagullo que teña barolo e comprobar que o que imos empregar estexa en bo estado e que teña bo cheiro, pois os fedores transmitiríanse á augardente. No fondo da pota ponse palla de millo e/ou vidras e un molico de herba seca para que o bagazo non se pegue no fondo da pota e se queime en contacto co cobre. Co mesmo fin bótanse uns caldeiros de auga, aínda que algúns prefiren botar viño vello, ao que chaman o mollo, que fai que a potada renda máis, aínda que a caña perde bastante calidade. Hoxe en día en moitos casos substitúese a palla e vidras por unha grella-de-fondo metálica, de aceiro inoxidábel, que leva unha bisagras para podela encartar e que entre ben pola boca da pota.

Préndese o lume baixo o pote con vidras secas e achas de carballo. A medida que comeza a desprender vapor séguese botando bagazo, estendéndoo ben mais sen apertalo. O propio bagazo vai baixando, comprimíndose de seu e deixando sitio para cargar máis, até que consideremos que está bastante cheo e fumegante o pote. Sabemos que está a ferver cando o vapor comeza a arremuiñar, é dicir, a saír moi fino e a xirar en espiral, sinal de que xa está comezando a volatilizarse o alcol, intre en que colocamos o capacete conectado por medio da súa trompa co serpentín (nalgunhas zonas chámanlle a culebriña), que é un tubo de cobre que baixa enroscado cilindricamente e que vai nun recipiente de refrixeración, un bidón aparte no caso do alambique. No caso da alquitara non leva serpentín e o vapor sobe por dentro da parte superior, chamada copa, que é un pequeno depósito de refrixeración, polo que pasa o vapor que sairá pola biqueira. En ambos casos o bidón ou a copa están cheos de auga fría co obxectivo de arrefriar o vapor e facer que licúe e saia polo bico, no que colocamos un pauciño de vimbio afiado que servirá de guía pola que irá escorregando a beberaxe até caír na tina. De todos os xeitos é preciso indicar que é frecuente que os termos alquitara e alambique se empreguen indistintamente.

A selar as xuntas

A caña facendo o rosario

Cómpre ter coidado ao colocar o capacete, e despois tamén ao desmontalo, en golpealo con coidado e sempre coa palma da man ben aberta para non producir deformacións no cobre. Neste intre faise unha masa con auga e fariña centea, que é a máis pegañenta e evita fugas de vapor se a botamos nas xuntas (entre a pota e o capacete, entre a trompa e o serpentín…, e nas xunturas da propia pota en caso de traballar cun alambique feito con placas de chapa de cobre remachadas en vez de soldadas). É moi importante coidar que se manteña unha temperatura estábel para que non saia a caña demasiado rápido nin amodo de máis, pois ademais de saír unha caña peor, vai render pouco.

Un bo cañeiro decátase de se a caña está a saír ben, simplemente polo ruído que fai ao caír. Ten que saír un fino fío e continuo que ao deitar na tina que puxemos para recoller a caña faga o rosario ou que rece, é dicir, que produza como un sarillo de pequenas burbulliñas que tardan en desfacerse. Se nalgún intre deixa de facer o rosario é que está a deitar demasiada caña e convén sacar algo de leña para que volva ao seu. Tamén pode darse o caso de que en vez de saír a fío o faga a pingas, polo que cómpre botarlle algo máis de leña e unhas vidras.  Isto é mais doado se en vez de traballar con leña o facemos con propano, pois os fogóns pódense regular manualmente segundo nos interese. A bombona ás veces remata cubríndose dunha capa branca, unha especie de xeada, que podemos evitar se a mantemos nun capacho cheo de auga. Na casa uso sempre un fogón de propano, pois é máis limpo e cómodo, malia a popular crenza tan estendida, e probabelmente fundamentada, de que a leña fai unha caña de maior calidade.

Antes do 1936 había aldeas que tiñan pote da Sociedade de Agricultores. Despois, co chamado Movimiento Nacional, houbo que agochar estes potes, pois só se permitían os que tiñan un titular que o explotaba a nivel particular. Normalmente os cañeiros instalábanse nunha casa e alí facían a caña de todos os veciños da aldea, cobrándolle a cada quen en función do número de potadas que facían, correndo por conta do dono da casa a leña e ás veces a comida. Isto é normal aínda a día de hoxe, aínda que en menor medida pois xa hai veciños que teñen alambique de seu ou en réxime de propiedade colectiva nalgunhas aldeas.

Facendo caña

Canda o cañeiro adoitaba ir un aprendiz, normalmente un fillo ou sobriño, de maneira que podían facer quendas para atender o proceso pola noite, e así podían durmir algo. Tendo en conta que este traballo temporeiro e ambulante se pode estender entre dous e catro meses seguidos percorrendo aldeas e traballando día e noite (xa que teñen que aproveitar ao máximo o tempo en que está desprecintada a pota, pois pagan a Facenda en función disto) podemos decatarnos da dureza deste oficio, pois o pouco que se durme faise no chan enriba duns sacos ou da palla, e desde logo a fama que sempre tiveron de sedutores e mullereiros, ao igual que sucedía no caso dos muiñeiros, arrieiros e tamén doutros oficios cun alto compoñente nocturno, isto sempre tivo, polo que me teñen contado, máis de mito e de fantochada que de realidade.

Para facer a caña o ideal é agardar a que veña un día cincento de choiva, tedioso, morriñento…, pois, ademais de non haber moita cousa que facer, resulta máis agradábel botar as horas á calor do lume; xa que ademais non faltan nunca as continuas visitas dos veciños e os parrafeos e contos ao pé do alambique, as catas da caña ou do viño novo da casa. Téñenme contado que tradicionalmente era case unha festa, pois a parolada e os risos sempre ían acompañados duns arenques, unhas liscas de touciño entrefebrado ou unhas frebas asadas na propia fornalleira do pote.

Unha proba que adoitamos facer para catar o produto é botar un pouco de augardente na palma das mans, fregalas ben e achegalas ao nariz: se nos ceiba un intenso arrecendo a bagazo fresco, a caña é boa. Entre outras lembranzas aínda me vén á cachola un veciño meu xa finado, Ramiro da Caeira, un home duro, forte, moi traballador, paveiro, sempre disposto a botarlle unha man á veciñanza nos seus trafegos… Estabamos falando e tomando un viño e como durante a destilación é normal que se encha a estancia de mosquitos, atraídos pola calor e o recendo da caña e o bagazo, entroulle un no vaso e eu case escacho a rir cando, mirando o becho, dixo coa súa peculiar retranca “Amigho, aghárrate que vas de viaxe”, e chimpou o viño pola gorxa abaixo dun só grolo.

No proceso de destilación distinguimos tres partes: a cabeza, o corpo e a cola. A primeira é a caña que sae ao comezo e que debido ao seu contido en metílico convén rexeitar, ben gardándoa para usar na limpeza dos gabexos ou ben guindándoa directamente ao lume da fogueira, algo que produce unha bela labarada, que puidera facernos pensar nunha orixe ritual, mesmo esotérica. Con tirar un vaso de caña é suficiente. O corpo ou corazón é a parte esencial tanto cualitativa como cuantitativamente e comeza a saír inmediatamente despois da cabeza, e na medida en que se vai acabando o proceso e vai diminuíndo a gradación do produto que sae, até se tornar no que denominamos purrela, que unicamente serve para rebaixar a caña que levamos feita en caso de estar demasiado forte. Por iso cómpre ila probando para que non nos pasemos e a caña fique frouxa de máis. Hoxe en día emprégase con esta función un densímetro, tamén chamado alcolímetro. 

Se queremos que a augardente rasque cómpre deixala a 21 ou 22 graos na escala da caña, algo así como un 55% ou 65% de alcol. A última caña que sae, a cola, non convén aproveitala demasiado pois nese intre a pota comeza a destilar de novo algo de metílico.

Durante todo o proceso é preciso controlar a temperatura da auga en que está metido o serpentín e, en caso de que estexa quente, quitar uns caldeiros e repoñer auga fría para que non deixe de condensar o vapor.

O pote que levan os cañeiros adoita ser de 300 ou 350 litros e pódeselle sacar entre dezaseis e vinte litros de caña, dependendo da gradación á que a queremos deixar e de se é caña branca ou de herbas (para esta, ao igual que para outros licores, non convén que quede demasiado forte). Ao finalizar a potada bótase a caña en garrafóns, empregando un funil ao que lle poñemos un trapo limpo ou unhas gasas para coar os lixos que poida ter.

Despois desenganchamos o capacete e sacamos os restos do bagazo, con xeito para non danar o pote, cunha gancha, a poder ser de madeira, para a carreta, coa que os iremos levando cara ao pé das viñas, onde servirá como fertilizante ao penetrar na terra cando cabemos ou pasemos a fresadora.

facendo caña

Os licores de augardente

Non pretendo con este apartado arranxar un receitario de licores tradicionais galegos senón simplemente referir e dar unhas pinceladas sobre aqueles máis usuais, sen entrar a facer unha relación meticulosa de ingredientes, cantidades e proporcións, nin describir as fases da súa elaboración.

Hoxe en día, ao igual que sucede con outras bebidas alcólicas, consómese moi pouca caña branca. O habitual, sobre todo entre a xente nova, é o consumo de derivados como a augardente de herbas, o licor café, a caña torrada, o licor de orujo (denominación oficial castelanizada con que se denomina e distribúe o licor ou crema de augardente), a augardente de guindas, de arandos, de laranxa…, e nos locais de hostalaría está moi vixiada polas autoridades a posesión de augardentes caseiras, cuxa comercialización está prohibida, e sérvense só aqueles licores industriais, envasados en botellas debidamente certificadas e etiquetadas; aínda que en moitas ocasións non proceden das nosas augardentes senón de alcol etílico e non teñen o característico sabor a caña, unicamente saben a azucre e ás froitas, herbas e outros aditivos con que se elaboran. De feito, legalmente no etiquetado por lei débese indicar, por exemplo, se se trata de augardente de herbas ou licor de herbas, segundo se elabore con caña ou con alcol. 

A caña de herbas feita por destilación é o licor artesán máis tradicional no noso país. Elabórase xa no propio alambique poñendo sobre o bagazo as herbas do noso gusto. Normalmente empréganse algunhas das seguintes herbas, especias ou flores: menta, camomila, herba luísa, romeu, ourego, tomiño, coentro, flor de laranxa, fiúncho, regaliz, noz moscada e canela. No destilado sae completamente incolora polo que se lle poñen uns fíos de azafrán prendidos no propio bico. Despois do destilado bótaselle o azucre e azafrán en po para adozalo e acabar de darlle a cor. Hai xente que prefire adozalo con mel, o que lle dá un gusto moi agradábel. Tamén se pode facer por maceración das herbas en augardente branca. Neste caso, antes hai que rebaixar a caña se está demasiado forte. Debe facerse con auga fervida e arrefriada, pois se o facemos directamente con auga da billa a caña tende a poñerse dunha cor esbrancuxada e leitosa. Isto mesmo debemos facelo con outros licores.

Convén indicar que o popular Cuturrús tan arraigado na zona do Bierzo (especialmente nas Médulas)  tamén é moi típico de Rubiás e outros concellos da bisbarra de Valdeorras. Trátase dunha augardente de bagazo con azucre, algunhas herbas aromáticas e medicinais, figos, pasas, abelás, améndoas, noces…, ao que se lle atribúen poderosos efectos terapéuticos.

Nalgunhas casas denominan como chartreuse a caña de herbas que elaboran; en realidade descoñezo se é porque leva algunha herba propia deste licor francés que non contén a augardente de herbas tradicional galega ou se se trata dunha simple importación léxica froito da emigración.

Para facer a augardente torrada o único que temos que facer é botarlle á caña azucre caramelizado feito por nós, que lle porá o sabor doce e a cor. Hai quen lle bota ademais algunha herba en maceración para darlle un gusto persoal. 

Se queremos facer licor-café tamén por destilación, botándolle os grans de café dentro da pota en que vaiamos facer a caña, o primeiro que nos chamará a atención é que sae completamente incoloro, polo que normalmente ponse o café a macerar en caña branca, que lle achega o sabor e a característica cor negra. Este licor comezou por ser unha bebida artesanal típica de zonas da provincia de Ourense para rematar estendéndose con grande popularidade a toda Galiza pola década de 1990. Ten un sabor delicioso mais a combinación dun alto grao de alcol e de cafeína pode causar, se nos pasamos, resacas verdadeiramente infernais. Por maceración tamén temos que preparar por forza a augardente de guindas ou de calquera outra froita. A diferencia do que fan os portugueses coa súa tradicional ginjinha (ou licor de ginja), no caso da nosa augardente de guindas é mais prezado comer o froito ben enchoupado, que beber o propio licor.

Non podemos rematar sen falar da queimada, tan típica como final das pándegas familiares. Non vou inserir ningunha receita concreta, pois cada quen ten a súa propia segundo os gustos persoais, pero si dicir que a min persoalmente non me gusta que leven demasiados ingredientes, e tamén que en caso de que sobre, sempre se pode meter nunha botella e gardala no conxelador para consumir así en frío. Na casa sempre facemos isto e asegúrovos que queda un licor moi saboroso para tomar unha copiña de cando en vez.

O habitual entre nós é que se envase en vidro tanto a caña branca como os licores e que se conserve nel até o seu consumo. O ideal é que sexan botellas transparentes e incoloras, pois así, ademais de que loce máis, vémoslle a cor e podemos evitar confusións na adega entre a augardente branca, o viño e os distintos licores que elaboremos.

Con todo, tamén hai quen envellece a caña en barrís de carballo. Eu mesmo teño probado a envasalo nunha pequena barrica de media ola que ía reenchendo por riba a medida que o consumía pola billa. O sistema funcionaba moi ben e a augardente, ademais de estar moi boa para tomar unha copiña, tiña unha luminosa cor torrada que metía cobiza. O único problema foi que, tal como xa me advertiran algunhas persoas con máis experiencia ca min, “o barril bebe máis do que bebe un”. Certamente había que botarlle por riba bastante máis caña da que se consumía, e despois de deixar de beber durante uns cantos meses o barril estaba medio baleiro.

Fontes e agradecementos 

Cómpre subliñar na elaboración deste traballo o apoio que supuxeron as publicacións do exemplar empresario galego, grande experto en viños e licores, José Posada, ao que tiven a honra de coñecer, especialmente a súa obra Os viños de Galicia (ed. Galaxia, 1978), e o inmenso traballo realizado baixo o epígrafe “Etnografía: cultura material” por Xaquín Lorenzo Fernández dentro da Historia de Galiza, coordinada por Ramón Otero Pedrayo. Non menos importantes foron as achegas de familiares e veciños polos seus testemuños, relatos e consellos, sempre tan axeitados, acaídos e proveitosos.

Marcos Seixo Pastor

Marcos Seixo Pastor

Profesor de Galego

Chámome Marcos Seixo. Aínda que a miña chegada ao mundo tivo lugar en 1959 na rúa de San Marcos en Lugo, na casa da miña avoa, fun concibido e criado en Navia de Suarna, onde pasei unha feliz infancia e a onde regreso cando menos dúas ou tres veces ao ano. Por mor da profesión do meu pai, estivemos vivindo en distintos concellos. Asentámonos finalmente en Cuntis (Pontevedra), onde vivo a día de hoxe na aldea de Castrolandín.

Fixen estudos de Filoloxía en Compostela e os últimos 16 anos fun profesor do IES Valle Inclán de Pontevedra, até a miña “xubilación forzosa por incapacidade” no ano 2016. Neste instituto coñecín aos compañeiros do grupo de teatro Argallada, algúns deles impulsores do blog devellabella, no que ando a colaborar con algún traballo.

A miña vida na actualidade segue a ser bastante activa, pois podo dedicar o tempo ás miñas moitas afeccións, entre elas escribir. Alén diso tamén son afeccionado á música tradicional, ás motos, sobre todo ás clásicas, a coidar as viñas, e tamén a nadar, podendo ser, no río de Navia

Blog

A vendima e outros labores da viña

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥

Redes Resistentes por Mª Xesús López Escudeiro

Redes Resistentes por Mª Xesús López Escudeiro

Redes Resistentes

Mª Xesús López Escudeiro

Corrixir as eivas do relato historico é unha obriga, recuperar o protagonismo da metade da poboación é unha cuestión de xustiza, incorporar as achegas das mulleres á configuración actual da Moureira é unha necesidade.

Máis unha vez, as mulleres vencelladas aos labores do mar pasan desapercibidas, a pesares de seren maioría en sectores como o marisqueo ou a conserva, invisibilidade contra á que aínda seguen a loitar na actualidade. Un esquecemento histórico, que vén dos primeiros testemuños históricos sobre os comezos da cidade, marítima por excelencia.

Probablemente o barrio da Moureira foi máis antigo que a vila de Pontevedra, onde máis tarde se instalaron as repoboacións da Idade Media, nun espazo separado. Con seguranza o pobo mariñeiro xa estaba antes asentado á beira da costa, mais desde mediados da primavera até  metade do outono partían cara ao interior, fuxindo dos ataques dos musulmáns. As mulleres coidaban das familias e participaban nos traballos do campo, xogando un papel moi activo na comunidade.

Barrio da Moureira

En decembro de 1169 Fernando II concede a Pontevedra o Foro, que senta as bases da fundación da nosa vila. No documento consta que actúa conxuntamente coa súa muller, Dona Urraca, todo un símbolo da relevancia política da raíña consorte.

Fronte á configuración do centro, A Moureira de extramuros presentou desde o inicio unha configuración específica de pobo mariñeiro; nas vivendas, nas lonxas , nos alfolís, nos peiraos traballaban as mulleres na descarga, na limpeza do peixe,  transformaban as magas e as cabezas en aceite, parte da sardiña salgábase ou afumábase, técnicas que non mudaron ate a chegada dos  cataláns no XVIII.

Toda unha serie de esquecementos que continuaron ao longo dos séculos, dende a fundación do Gremio dos mareantes, arredor de 1420 , durante a época de esplendor. Na vila  de Galicia con maior poboación, a finais do XVI, no porto daquela máis importante da fachada atlántica, nunca se recoñeceu a importancia do labor feminino como forza de traballo. O motor principal da riqueza da cidade era o sector pesqueiro, un sector integrado polos mariñeiros que saían pescar mais tamén pola man de obra feminina que se ocupaba das redes, da carga e descarga da mercancía e da transformación e venda do peixe. Malia todo, na maioría dos casos, as normas das confrarías de mareantes  non permitían a súa presenza.

Coas achegas dos mareantes maioritariamente construíuse a igrexa de Santa Maria -unha das xoias monumentais da vila- contribución recoñecida en todas as investigacións, que infravaloran a forza produtora e imprescindíbel da man de obra feminina.

Lañando sardiñas

Lañando sardinas

Cando chegaban os barcos e atracaban nos peiraos entre as Corbaceiras e a Ponte do Burgo, elas facían a descarga  da mercancía, cargando co peixe , coas cestas na cabeza ían vendelo ao mercado ou ben traballaban na súa transformación e na preparación para a súa conservación. No proceso da salgadura do peixe, as mans femininas elaboraban a salmoira, verba que está na orixe do nome do barrio , A Moureira. No rueiro da vila está a pegada de múltiples actividades realizadas polas mulleres, praza da Verdura, praza da Leña, praza do Pan, cativa homenaxe ao seu labor, recoñecido de xeito anónimo.

Loitadoras, aquelas mulleres do barrio da Moureira,  o  día 13 de marzo de 1847 non dubidaron en participar na revolta contra a fame, para impedir o embarque dos cereais  tan necesarios para a súa alimentación. Protesta duramente reprimida polas autoridades. Mulleres bravas , as regateiras do peixe que , en xullo de 1892, xunto coas leiteiras ,participaron no chamado “motín da ponte do Burgo”, en protesta polo aumento do arbitrio sobre a venda do peixe e pola implantación dun novo imposto á venda do  leite.

Na actualidade, moitas das  veciñas, herdeiras de todas elas, participan activamente nas actividades da Asociación de veciños de San Roque e nas xuntanzas sempre agroman as lembranzas dun pasado, que segue vivo nas súas mentes. Nacidas entre a terceira e a cuarta década do século XX, Ramona Domínguez Fariña, Dolores Fontán Fernández, Josefa Barcia Garcia , Carmela Fariña e María Celia Abal Adoal, nunha tarde de verán pintan  un cadro deste  recuncho de Pontevedra coas súas verbas, verdadeiro testemuño da historia local.

 Unha historia de loita, de superación, de xenerosidade e de exempro para homes e mulleres de todas as xeracións.

De nenas ían ás escolas, que había na zona, a escola da Sra Lola, a  Chinchorra. Ramona ía á de Pepita, nunha adega, abeirada ao río do Peilán, tamén á escola de Pila, de Margarita. Con 13 anos ían á de Dona Gumersinda, na rúa Alfonso XIII. Josefa  aprendeu a ler soa, ás agochadas do pai que prohibía a lectura ás cinco crianzas da casa, ela fínxía  sursir ás noitiñas  nun dos poucos fogares da zona onde abondaban os libros, por mor do amor pola lectura do pai , despois foi á de Adrio e de Margarita. Co pizarrín e a pizarra debaixo do brazo, saían da casa todas as mañás. Xuntas cantaron as táboas de aritmética.

Na Aneja, no 1º curso dáballes Finucha, en 2º Margarita Otero, en 3º Trinidad Labaca, en 4º María Gil , en 5º Dona María Len e en 6º Teresa Recuna. Dona Gumersinda impartía aulas na Praza do Leite, na Calle Real. Na Casa das Campás, as irmás Méndez, Isolina , Mercedes e Canducha, esta última casada co médico Tino Poza. Máis nova, Celia foi ao Froebel, á Escuela de Orientación Marítima, onde ían as crianzas dos mariñeiros, 6 aulas de nenos e 2 de nenas, con entradas diferentes. De acordo coas normas da época, os currículos tamén eran diferentes, as nenas cosíamos, rezábamos e pouco máis. Xorden axiña sentimentos de admiración e agradecemento a  unhas mulleres ás que moito lle deben, con elas aprenderon o abecedario, os números, as primeiras leccións de xeografía…e con Dona Gumersinda a aprendizaxe completábase co bordado, os palillos e a mecanografía. Gardan con agarimo na memoria todos os nomes das mestras, que as levan a uns momentos entrañábeis, cheos de tenrura, de xogos e de aprendizaxe, mais tamén de nostalxia, por non poder  nalgúns casos continuar unha arelada formación académica. A semana que pasaban na Lama, coas colonias, representaban unha aventura para as nenas que nunca saíran da casa. Nunha terra de lobos cantaban baixiño para espantar o medo polas noites, seguindo as indicacións de don Joaquín o mestre que as acompañaba xunto coa muller, tamén ensinante, dona Sara.

Lembran en Montero Ríos a Escuela Normal, no edificio que pasou a ser a Delegación de Educación e actualmente forma parte dos servizos da Deputación. Mais estas mozas non chegaron a cursar estudos despois da escola, e ás veces nin siquera estes remataban, desde pequenas traballaban en todo o que xurdía, tanto nos labores domésticos axudando na casa como no traballo do peixe, limpando, vendendo… Aos 13 anos Ramona deixou a escola para poñerse a traballar.

Enfermidades como a meninxite cebábanse na poboación, Josefa e Ramona non escaparon, continuamente había que ir buscar auga á fonte para baixarlles a temperatura, as dores de cabeza eran tan intensas que Josefa batía con ela contra a parede  ,deixádea, anda tola , está enferma, berraba a nai aos irmáns, que ficaban abraiados. Ramona tivo que aprender de novo a andar.

Eran tempos de pobreza, as chinches invadían os leitos, había que espilir a la dos colchóns e remexer os de follato. Tempos de penurias, escollían as partes máis baixas do río para lavar os panos da menstruación, así ninguén miraba baixar as augas de cor roxa. Convivían todas estas realidades coa riqueza da casa dos leóns da Dórica, a casa de Dona Charo, da familia Fonseca, propietaria da fábrica de madeiras.

Lavandeiras no Gafos

Lavandeiras no Gafos ao fondo o edificio da Normal

lavandeiras no Gafos

Río Gafos 1900 Zagala

Entre outros xogos, o peletre, o lipe, e a corda , puñan unha nota de ledicia  na praza situada onde está actualmente a estatua da Muller do emigrante, na zona da actual Casa Digna. Sentábanse a xogar, diante da casa da Sra Pepa, que lles botaba auga para espantalas, trouxera as pedras de Marcón e alí ninguén se podía poñer, non fóra ser que llas gastasen…. A chegada dos títeres coa súa cabra era todo un acontecemento, a troupe -formada pola pequena Pinqui, a nai, e o pai, o señor Miguel – alborotaba o barrio coas actuacións, ás que acudían con gran ledicia a xente maior e as crianzas, até que un día levaron preso ao home, por motivos políticos. Considerado como algo irreverente e marxinal, este tipo de actuacións non gozaba da estima do poder. Co tempo deixaron de actuar no barrio e as nenas acudían co banco á representación na Pedreira. As cancións picantes de Fredi e María Eugenia  completaban a oferta de lecer nas tardes de verán.

Nunha casiña vella en ruínas, na parte de atrás de onde se atopa actualmente o comercio de electrodomésticos Eduardo , os nenos poñían velas e a escuridade do interior atraía ás máis ousadas que sucumbían á tentación de descubrir se os pantasmas imaxinarios eran unha realidade; na procura do misterio que as agardaba, entraban tremando e saían ás carreiras. Historias cheas de fantasía, que axudaban a evadirse do presente. Con picardía sinalan que o lugar tamén serviu de acubillo aos primeiros contactos amorosos dalgunhas parellas, que buscaban na escuridade un espazo de intimidade .

Entre os peiraos de Teseláns, Vilas , Ogando, Forniños, no lavadeiro do Peilán e sobre as lousas espalladas ás beiras do río Gafos, ao son dos xogos atrapaban anacos de conversas que non entendían e que despertaban aínda máis o seu interese cando oían “Hai roupa tendida” , sinal que para a rapazada rodeada de sabas ao clareo, carecía de sentido. O mesmo sucedía cando unha cantiga algo subida de tono chegaba aos oídos infantís. Os sons das voces femininas espallábanse entre os tendais da roupa e os segredos corrían axiña nas súas bocas. Cos xionllos destrozados e coas mans nas augas frías do regato, as nais daban conta da actualidade, tecendo redes de amizade e de sororidade. Logo percorrían as rúas da vila, cargadas de roupa limpa coas tinas na cabeza. Traballos duros que lle pasaban factura ao longo dos anos.

Xuntas iniciaron a aprendizaxe da vida, xuntas viviron os primeiros namoros e os desconcertos e as inquedanzas ante as mudanzas  no corpo. As festas alegraban os días grises, a primavera festexábase cos Maios, coa cruz paseaban pola Ferraría, cantando:

   Santa Cruz do maio

Vídenos buscar,

Que estamos perdidos

No medio do mar,

na procura dalgunha moeda, que lles permitía comprar alguna larpeirada, coa ladaíña de Señor, non nos dá unha perriña…

Cantigas do maio, de carácter satírico e reivindicativo; tardaron moito en entregar as casas dos mariñeiros ,  Celia e o grupo cantaban:

As casas dos mariñeiros

aínda están sen entregar,

é para o ano que vén,

élles cousa de olvidar,

e os pobres mariñeiros

que están vivindo a montóns

téñenlle o ollo botado

ás que van facer no Dorrón

Nas calurosas tardes de verán atravesaban o río na barca do Sr. Pla e na praia da Puntada refrescaban os seus corpos , entre xogos e carreiras agardaban a hora da volta.

Os domingos as nenas de extramuros ían mirar as señoritas do centro no paseo, na rúa da Oliva ou na Alameda e tirábanlles os peghadizos, que quedaban pegados na roupa e no pelo. Con moita pillería axexaban os arrumacos das parellas nos salóns de baile, no Méndez Núñez, no Urquín, ou no Coliseo. Fronte ás do centro, a sensación da pertenza a outra comunidade era un reforzo identitario, que as enchía de orgullo.

As visitas das compañías teatrais eran todo un evento,  Amparo Rivelles, Rafael Durán, Carlos Larrañaga, etc formaban parte das compañías; as zarzuelas na Praza de touros e no Teatro Principal completaban a oferta de lecer, xunto coa carteleira dos cines Victoria, Malvar, o  Cine de los Exploradores… Pola tarde, ao saír da escola na Praza do Pan, Lola ía coa avoa ao cine, dábanlle os cartos ao acomodador e ían a general. Non tiñan butaca de seu como a Amparo e a rapaza subía ás alancadas as escaleiras para coller un bo sitio, na escuridade da sala  entraban nun mundo máxico que as trasladaba a lugares fantásticos. De mozas, desde a rúa,  pola gran cristaleira do Urquín seguían engaioladas as actuacións de Machín.

Orquesta Poceiro

Orquesta Poceiro anos 50 (Pintos)

O pai de Carmela, cando deixou de ir ao mar, traballou como acomodador primeiro no Urquín e despois do seu peche, no Victoria.

Partillaron tempos e espazos, os recunchos do  barrio e as casas que sempre abertas mantiñan acesa a familiaridade e acollían  os sons riseiros dos xogos infantís e xuvenís.

 Durante a semana, cando non había escola, acompañaban ás nais a vender os lotes de  peixe. Co réxime de Franco, chegou o fielato, o pago dos impostos afogaba os petos. Os arbitrios da Ponte da Barca, da estrada de Marin e na de Vigo controlaban a entrada de mercancía na vila. Aprenderon a relear, coñeceron a picaresca das leiteiras que escondían os ovos no leite, para non declaralos e mesmo as nenas participaban moitas veces na aventura de colar o peixe no interior do mercado, sen pagar os impostos. “Pódeme levar por favor este peixe para adentro?” solicitaba Ramona á entrada da praza; burlar a vixilancia, representaba uns aforros moi estimados na precaria economía doméstica.

De mozas deixaban a escola e incorporábanse como traballadoras ao mundo do mar, Josefa  desde os 12 anos traballou coa nai nas redes e andou ao camarón. A morte do pai deixou a nai con cinco crianzas ás que sacar adiante.

O vallo e o trasmallo foron sustituidos no século XV polo cerco e o xeito, mudaron as técnicas de pesca, mais elas seguiron,  as que descargaban os produtos que chegaban nos galeóns, as atadeiras das redes, as encascadoras, as salgadoiras , as escochadoras, as regateiras, as vendedoras… todas as que realizaban labores nunca recoñecidos.

Despois dos meses de faena , comezada en setembro e rematada antes do Nadal, coa chegada dos barcos do cerco mudaba a paisaxe. O Campo das Rodas, o Campo da rúa da Fonte ou o de Mollabao aparecían estrados das redes que,  logo reparaban as redeiras ou atadeiras, nas prazas ou  no peirao, sempre que as condicións climatolóxicas o permitiran ou se non nos baixos das casas. Victoria Ramirez Núñez, a Maraghota, adicábase á reparación e ao mantenimento. Procedían asemade ao encascado, sumerxíanas nunha solución de taninos, preparada con codia de piñeiro esmagado e alquitrán.

Hai dous anos foise Mansita, a filla de Juan o Redondo. Con quince anos, Amancia Beloso Ogando colleu a pá e traballou cincuenta anos na descarga do sal para os almacéns de Carrascal. Cos muñicos na cabeza pasaba o día entre o peirao e os almacéns, cargando e descargando o sal, elemento indispensábel para a conservación do peixe. Muller afouta, repartía o carbón polas casas, ás primeiras horas da mañá saía  canda as outras mozas voltaban dos bailes, na época das festas, para ela non había descanso, traballou toda a vida mais nunca se privou dunha boa alimentación, na súa mesa sempre había bos manxares; xa de maior, moi coqueta non deixou nunca de visitar a perruquería todas as semanas.

Nos diferentes alfolíns pasaron a vida moitas mulleres do barrio, a cambio duns salarios exiguos , nunhas condicións moi precarias e sempre dirixidas por traballadores masculinos. A presenza feminina era unha constante na descarga dos diferentes productos que chegaban aos peiraos, para as fábricas da zona.

Josefa axudou á nai a lañar e a salar o peixe , preparaban a salmoira con auga e sal, facían arenques e poñíanos a secar durante 3 días, o xurel en cestas e a sardiña en pedra. Medrou axudando á nai na venda do peixe, moi cedo saían comprar a mercadoría en Marín primeiro e logo en Vigo, cargadas co peixe na cabeza volvían para vendelo no mercado. Co tempo herdou o posto da nai, onde seguiu durante anos até que o deixou para traballar nun supermercado.

Na época do marisqueo pasaban horas metidas no mar, a venda dos berberechos, ameixas ou navallas  ou o seu consumo representaba un alivio nos gastos familiares. Fronte á taberna Rache, participaban na poxa polos lotes de persebes, nécoras e bois , que traían nos barcos os vecinos de Ons.

Cargadas coa mercadoría , percorrían as rúas da vila e os camiños da contorna, Herminia Múñiz Beloso, Nucha, da familia das Boronas vendía a mercancía nas feiras de Cuspedriños e de Campo Lameiro. Nas épocas dos temporais as vendas reducíanse ao peixe salgado, que previamente se preparaba nos baixos das casas.

A fábrica de conservas “Uzal” e as fábricas de gaseosas representaron tamén unha ocasión para a incorporación ao mercado laboral asalariado.

O avó tiña barcos , a nai, as tías e as irmás maiores traballaron no peixe, Carmela medrou no Campo da Torre  ao carón delas, mais nunca traballou no peixe, aprendeu a bordar e logo traballou na tenda de fotografía de Chao. Josefa tamén coseu durante un tempo. Celia aos trece anos aprendeu a coser e despois traballou para fóra .

Ante os seus ollos desfilaba a vida cotiá,  chea de anécdotas non exentas das normais liortas veciñais, nas que máis dunha vez tiveron que tomar partido. Na praza do Campo, a discusión pola desaparición dun polo enfrontou a Maruja la de Satán coa Ranga, o vecindario tomou parte no asunto e Josefa tivo que intervir defendendo á súa avoa, partidaria de Maruja. Por mor desta intervención, anos despois seguía a recibir insultos pola rúa. Os espazos públicos -lavadeiros, rúas e prazas- eran espazos de sororidade, onde as mulleres partillaban aventuras e desventuras .

Nas súas gorxas agóchanse realidades   anacos de vida  , narracións  de tempos pasados. Cos ouvidos atentos escoitaban a historia da mociña, veciña do Campo do Boi, que emigrara coa familia a Barcelona. Con catorce anos , por mor das Festas da Peregrina, en agosto de 1934, voltou á súa vila Pilar Bértola, Premio de Honor da Casa de Galicia de Barcelona, vestida de galega recitou nun programa de radio e no Teatro Principal diferentes poemas da literatura galega con gran éxito. A morte temperá sesgou a vida dunha gran promesa artística, no mes seguinte. Anos máis tarde, a nena rapsoda recibiu unha homenaxe promovida pola Casa de Galicia en Barcelona, na que participou tamén o concello de Pontevedra. A xente da Moureira e toda a cidade asistiron a este acto emotivo, cheo de recoñecemento.

Souberon de amores prohibidos, velas acesas agardando detrás das fiestras o calor de relacións agochadas. Con inocencia  intentaban comprender as verbas veladas que falaban de esguello da  contorna da Igrexa de Santa María , das rúas da Fonte da Moureira,  de  Xan Guillermo, e do Ouro, onde exerceron o seu traballo mulleres , que vendían o seu corpo cálido como único medio de subsistencia. Reflexo dunha sociedade hipócrita, que pechaba os ollos ante o desamparo das mozas, diferentes locais acollían esta actividade; nas súas mentes aínda fican algún dos nomes de historias prohibidas,  Pilarín, La Mimitos, María Risco A Pitisa, ou La Marañona, eran  personaxes que formaban parte dos faladoiros nas tabernas ,nos cafés da época, nos barcos e nos peiraos.

Infancia e mocidade marcadas pola represión da guerra e da posguerra, un mundo de medo gravado a lume no interior destas nenas que se movían nun entorno maioritariamente republicano, en verbas dun pescador de Pontedeume, na beiramar galega reinaba a República. Despois do alzamento militar de 1936 , viviron o terror que deixou nelas unha forte pegada ,máis unha vez son elas as dobremente represaliadas, pola ideoloxía e por non responder ao modelo feminino imposto polo franquismo.

Con once anos, colleron unha noite a Vicente, o irmán de Lola, na casa da avoa e en calzoncillos levárono ao Campo á casa da nai, na procura dos Torreros. A bisavoa tíñaos agochados nun chamizo, entre os aparellos da pesca, mais lograron fuxir a nado para casa duns amigos en Poio, Dona Carme e Don Ramón, o Paxaro. Prenderon a Modesto, Pepe salvouse escondido na casa do can, que non ouveou porque o coñecía. Iso todo o contaban na miña casa, comenta Lola, abraiada aínda agora por semellante comportamento cun cativo de once anos.

Por ser de esquerdas,  mataron a Ramiro, o da ghoveleta, administrador no hospital e dono dunha imprenta . Tivera cinco fillos coa primeira muller, a Sra Jesusa, o pai era o Carambola, con Lola, a segunda tivo tres. La Ranga era comunista, a Solita, a filla, puxéronlle UHP na fronte, collérona por ser de esquerdas. Eran de Monteporreiro, estivo empregada na Telefónica e vivía no Campo da Torre.

O pai, o tío, os primos e primas de Ramona sufriron todo tipo de persecucións. A familia Fariña Torres foi unha das máis perseguidas en todo o barrio. Desaparicións, rexistros contínuos nos domicilios marcaban o reloxo das familias e a vida da xente miúda, que xogando ao escondite atopaba algún familiar agochado, do que non se podía dar conta. Aprenderon moi cedo o valor do silencio ,  ante a vixilancia abafante ,os xogos  na rúa abrían unha fenda na tristura imperante.

Señora, coñece usted Antón Louro?Como lle chaman ao seu home?Como é que non o lembra? Interrogaban os falanxistas e os cívicos á nai de Ramona, mentres o pai e o tío fuxían na barca remando cara a Bueu.

Familias destrozadas pola traxedia, A Xenxa está secando o xurel e aquí está o fillo morto .Unha prima mira a noticia no xornal e avisa á nai de Lola, así coñeceron na casa a noticia da morte de Modesto, o  fillo que estaba na Marina en Cartagena. Nunca comprenderon na familia  a causa do accidente do submarino e sempre a vencellaron con asuntos da guerra.

A sororidade veciñal afortalábase coa camaradería política, nais e fillas partillaban ideas e respostaban unidas fronte á sinrazón da crueldade e da persecución. Xuntas enchían os baleiros que o terror causaba nas súas vidas e tecían redes de solidariedade.

Os nomes dos torturadores e cómplices fican nas súas mentes, gravadas para sempre polo horror e a dor. O cura de Lérez, don Leandro, o médico Lis, veciño na rúa Nova de Abaixo, o de Vázquez forman parte desa listaxe aciaga.

A tristura e a carraxe abonda nos comentarios que suliñan a incomprensión ante a dureza da persecución da xente por mor dunha ideoloxía, Polas ideas non se mata a ninguén. Represión atroz nunha zona onde, insisten varias , non houbo guerra.

 Nas postais da lembranza, aparecen figuras senlleiras da contorna e Dolores comenta a presenza de Benito Soto na árbore xenealóxica da familia, a súa bisavoa era sobriña do pirata.

No faladoiro sobre o seu pasado e nas conversas cotiáns xorden os alcumes, unha parte do legado que, depositarias de xeracións pasadas, seguen a empregar. Sinais identitarios de moitas familias da zona, permanecen vivos nas súas voces. Labores, oficios, particularidades reféxanse nos nomes , testemuños dun mundo no que imperaba a familiaridade . No caso de Ramona abondan, a Torreira, a nai era Olivia Fariña Torres, ou a Valenciana polo seu avó, o pai era o Pirillón, comenta con ollos pícaros que era moi pillo. Dolores Fontán, Xenxa, como denominaban á nai.

Josefa Barcia García, a Tortiña , porque a nai tiña unha mancha nun ollo, Bujía, xa que a nai era sobriña de Teresa Bujía e Patricia , polo pai, tiña moitos libros, gustáballe moito ler, “pareces un patricio” dicíanlle. Polas súas habilidades xogando ás bolas, un dos irmáns de Josefa era o traghabolas, gañaba sempre , “ti parece que traghas as bolas”, comentaban os pequenos.

Carmela La Pilota,ou La Chichirica, o avó paterno era Miguel o Chico, o pai comía pouco , moi miudiño de pequeño e puxéronlle o Chichirico.

Dolores Fontán, Fideo- debido á súa delgadez- tivo un bisavó paterno o Xoqueiro e ao seu pai chamábanlle Julilla porque ao quedar orfo se criara cuns tíos que levaban ese nome.

Victoria, A MaraghotaJosefa Chaparena, Carmen A pata , Elvira Guiance, Sirina, Rosa e Lola, as Pandaretas, Sra Pilar, Sirina, Sinsita, a Lavia, a Saltona, a Pucha, La Choriza, La Combarresa…, forman parte dese tesouro que fica vivo nos seus beizos.

Ramona, Dolores, Josefa e Carmela

Ramona Domínguez, Dolores Fontán, Josefa Barcia e Carmela Fariña.

Nos tempos difíciles, a emigración era unha saída, en todas as familias houbo quen foi probar sorte alén dos mares e tiraba pola xente moza, deixando as familias estragadas polo mundo. Tampouco elas libraron da emigración. Unha tía levou a Lola, irmá de Josefa ,  para Bos Aires, o irmán estivo en Brasil. Aos 32 anos Ramona marchou para Alemaña, logo tocoulle a vez a Inglaterra, en Manchester e despois Londres, onde traballou nun hospital. Pasou alá catro anos moi contenta coa nova vida mais  ante a chamada da nai regresou coa promesa de voltar para que lle conservaran a praza. Ficou coa súa xente e púxose a vender.

 Velaí esta pequeña homenaxe a todas elas , as mulleres dun barrio que non figuran en ningures.  Xan Guillerme, Domingo de Andrade, etc forman parte dun rueiro masculinizado, que iñora a metade da poboación. Se detrás de cada placa hai un anaco de vida, unha pequena historia que conforma a historia do barrio e da vila, é de xustiza recoñecer a pegada das  mulleres e empregar os seus nomes no rueiro, como recoñecemento público. Cómpre instalar na memoria colectiva unha narrativa diferente, centrada no colectivo feminino, ocultado baixo a brétema do esquecemento. Cómpre abrir os ollos para descubrir o que permanece agochado e escoitar as verbas femininas que nos falan da outra historia, da historia tecida polas mulleres.

Mª Xesús López Escudeiro

Mª Xesús López Escudeiro

Profesora de francés xubilada

Licenciada en Filoloxía Francesa na cidade de  Compostela, a cidade onde naceu.

Profesora de Francés en diferentes institutos, xubilouse no IES Xunqueira I, de Pontevedra.

Exerceu como Concelleira polo BNG, en Pontevedra e como Delegada de Cultura, Patrimonio e Deportes no goberno bipartito da Xunta de Galiza.

Dirixiu o programa “Vivas e Visibles” do Concello de Sarria (Lugo) e coorganizou a exposición “Esquecidas”, en 2018.

Na actualidade participa no programa do Concello de Pontevedra “Memoria das Mulleres”, dentro do que coorganizou a exposición en 2015 “Do gris ao violeta”.

Forma parte do Movemento Galego pola Recuperación da Memoria Histórica.

O  centro das súas inquedanzas xira arredor do tema das mulleres e da recuperación pola memoria histórica.

Historia de vida

Pequenas figuras, grandes feitos

máis artigos

♥♥♥ síguenos ♥♥♥